Panorama Católico

Tucho vs. Müller: aventuras de un besador serial

Como era de esperarse, la relación «Esperanza mía» con la obra del teólogo de confianza del Papa Francisco ha producido ecos fuera de la Argentina, ahora en un artículo del vaticanista Sandro Magister. Una nueva humillación para el clero argentino.

Como era de esperarse, la relación «Esperanza mía» con la obra del teólogo de confianza del Papa Francisco ha producido ecos fuera de la Argentina, ahora en un artículo del vaticanista Sandro Magister. Una nueva humillación para el clero argentino.

Pero la cosa no muere ahí. Tucho dispara contra el Card. Müller y no precisamente contra sus puntos oscuros. Bronca porque Francisco habría mandado el boceto de la encíclica sobre la ecología que le preparó al cesto de los papeles inservibles. La causa, el veto de Müller. 

Sigue el artículo que dedicara Sandro Magister a este tema en su blog Settimo Cielo

 

¿Este sería el teólogo de confianza de Francisco?

 

En el “círculo mágico” de los íntimos del Papa Francisco, el número uno es seguramente Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires y arzobispo titular de la extinta sede metropolitana de Tiburnia. (*)

O por lo menos, ha sido el número uno hasta ahora. Porque la entrevista que ha dato al “Corriere della Sera” el domingo 10 de mayo podría signar el comienzo de su ruina.

Basta ver como en la entrevista él liquida la curia romana y a todos los cardenales, con la añoranza de un papa “viajante de comercio”:

 “La curia vaticana no es una estructura esencial. El papa podría andar y habitar fuera de Roma, tener un dicasterio en Roma y otro en Bogotá, y tal vez ponerse en contacto por teleconferencia con expertos en liturgia que residan en Alemania. En torno al papa, lo que sí está es, en un sentido teológico, el colegio episcopal para servir al pueblo. […] Los cardenales mismos pueden desaparecer, en el sentido de que no son esenciales”.

O como se arremete contra el cardenal Gerhard L. Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe:

 “He leído que algunos dicen que la curia romana forma parte esencial de la misión de la Iglesia, o que un prefecto del Vaticano es la brújula segura que impide a la Iglesia caer en el pensamiento light: o que el prefecto asegura la unidad de la Fe y garantiza al pontífice una teología seria. Pero los católicos, leyendo el Evangelio, saben que Cristo ha asegurado una guia y una iluminación especial al papa y a todos los obispos, pero no a un prefecto o a ninguna otra estructura. Cuando se oye decir cosas del este tipo parece que el papa fuese un representante, o uno que ha venido a perturbar y que debe ser controlado. […] El papa está convencido de que aquello que ya ha escrito o dicho no puede ser señalado como error. Y por lo tanto, en el futuro todos podremos repetir estas cosas sin el temor de recibir una sanción”.

Lo bueno es que para destilar del Río de la Plata esta su “summa”, Fernández ha incomodado al entrevistador del “Corriere” haciéndolo volar dos veces sobre el Atlántico.

Porque pasa por ser un gran teólogo, así como el teólogo de referencia del Papa Francisco, su consejero más insigne, su ghostwriter desde que era arzobispo del Buenos Aires. En el verano de 2013 se establece en Roma para escribir con Francisco la “Evangelii gaudium”: y ahora le es asignada, en el mes de marzo pasado, la semana en que el papa había reservado para escribir su próxima encíclica sobre la ecología. Desde Santa Marta se ha filtrado sin embargo que Francisco ha rechazado el boceto que Fernández le había confeccionado, tal vez presagiando el papa que el Cardenal Müller lo habría demolido una vez que cayera en sus manos.

En efecto, si se curiosea en la producción literaria del teólogo Fernández, se comprende por qué hace años la Congregación de la Educación Católica tenía mucha razón para rechazar su candidatura como rector de la Universidad Católica Argentina,  aunque debió ceder, en 2009, por el deseo del entonces arzobispo de Buenos Aires.

El primer libro que reveló al mundo el genio de Fernández es “Sáname con tu boca. El arte de besar”, editado en 1995 por Lumen con una presentación al lector del autor mismo:

 “Te aclaro que este libro no ha sido escrito sobre la base de mi propia experiencia personal sino de la gente que besa. En estas páginas deseo resumir el sentimiento popular, lo que la gente siente cuando piensa en un beso, lo que sienten los mortales cuando besan a su manera. Por otra parte, he consultado muchos libros y he querido mostrar como hablan los poetas del beso. Así pues, en el intento de sintetizar la inmenza riqueza de la vida han nacido estas páginas a favor del beso, que espero te ayudena besar mejor, te movilicen a liberar en un beso lo mejor de ti”.

Después han venido otros libros más acordes a su papel de teólogo y clérigo, como por ejemplo en 2006, editado por San Pablo, la obra de 300 páginas “Teología espiritual encarnada”.

Auque esta obra magna suya se ha visto envuelta en las últimas semanas en una desventura digna de Bocaccio.

En una telenovela en serie con título “Esperanza Mía”, que se emite en el canal 13 de la TV argentina, cuyo un protagonista, un joven sacerdote seduce a una religiosa e inicia con ella una historia de amor, aparece como celestino de la seducción el propio volumen antes citado de Fernández, repetidamente recorrido y leído en sus páginas más tentadoras.

Y este es el fondo de la desvergonzada entrevista de Fernández al “Corriere”, con tiro por elevación contra el Card. Müller.

El cual Müller, por haber dicho que deseaba “estructurar teológicamente” el papado, como implica su rol estatutario, y ahora se ha convertido en el adversario número uno de los ultrabergoglianos del “círculo mágico” y del “Vatican Insider”, de estos tiempos tan nerviosos.

Uno de ellos, Gianni Valente, ha hecho de todo para conseguir una condena del cardenal prefecto de boca del renombrado teólogo dominico Benoít-Dominique de La Soujeole, entrevistándolo como un inquisidor, sin siquiera apartarse un milímetro de su tesis incluso después de la enésima pregunta.

 – D. – La idea de un papado careciente desde el un punto de vista de la “estructuración teológica” ¿tiene un eco de las viejas teorías medievales sobre la hipótesis del “papa herético”?

 – R. – No lo creo. La estructuración teológica de la que habla el Card. Müller, por lo que yo entiendo en la expresión, es una colaboración activa con el ministerio propio del papa.

¿Y el Papa Francisco? Si debiera ahora elegir entre Fernández y Müller sabría ya a quién, sin que nadie le enseñe.

 

NB: 1) Obispo de la «extinta sede de Tiburnia». El autor se refiere a la condición de Fernández de obispo sin sede, a la que se le asigna una in partibus infidelibus, o sea, una antigua sede episcopal actualmente extinta por falta de fieles, porque ha quedado bajo dominio de los infieles, normalmente musulmanes.
2) es una cuestión menor, pero en la telenovela, quien seduce al joven sacerdote es una falsa monja refugiada en un convento con la complicidad de la superiora.

Fuente: Settimo Cielo
Traducción: Panorama Católico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *