Tucho, el «teólogo de Francisco», de entrecasa
“El problema es que los fanáticos siempre terminan transformando ciertos principios en una interminable batalla y deliberadamente ponen su atención sobre estos temas”. “Estos temas” son lo que –con infeliz falta de precisión- se ha denominado en las últimas décadas “valores no negociables”
“El problema es que los fanáticos siempre terminan transformando ciertos principios en una interminable batalla y deliberadamente ponen su atención sobre estos temas”. “Estos temas” son lo que –con infeliz falta de precisión, como si el resto de la doctrina lo fuera- se ha denominado en las últimas décadas “valores no negociables” y que traducido a un lenguaje más llano y directo constituyen la posición doctrinal de la Iglesia sobre el divorcio, aborto, relaciones prematrimoniales, contracepción, homosexualidad, etc. Es decir, los puntos de moral católica más cuestionados por la sociedad moderna bajo los auspicios de los medios y los lobbies internacionales.
Si se quiere prueba de esto, basta haber tenido el estómago como para ver la entrega de los premios Oscar, edición 2014, ayer nomás. Ceremonia conducida por una famosa lesbiana que hace gala de su condición, vestida a lo hombre, y premiación rutilante de una película que retrata la vida de un travesti consumido por el SIDA. Mucha emoción y discurso “comprometido” del actor protagonista. Recuerdo de los “30 millones de víctimas del SIDA” (¿? ) y solidaridad con los pueblos en lucha, Venezuela y Ucrania. Más armado no podía estar, incluyendo los gestos lacrimosos de la audiencia presente. Lo que siguió después no lo sé porque mi salud no da para tanto. Aunque puedo adivinar que la Iglesia fue un poco maltratada.
Pero la estrella aquí es Tucho, el Rector Estupendo de la Pontificia Universidad y ahora “teólogo de Francisco” según Andrea Tornielli, periodista que desde la elección de este papa ha derrapado penosamente.
Tucho funge de intérprete de Francisco, y de “ghost writer”, títulos que le abren muchas puertas (tal vez las del Infierno). Según él, el enfoque de Francisco sobre estos temas es como debe ser, “positivo”. “Porque las cuestiones morales deben ser contextualizadas”, (¿moral de circunstancias?). La clave es el “kerigma”, o sea, la invitación a contemplar la belleza de la doctrina de Cristo” que “hace arder los corazones”. “Es posible que la Iglesia recurra a la filosofía y a la ley natural para crear un diálogo con los no creyentes…” pero los argumentos filosóficos “no convencen a nadie”.
O sea que la Iglesia pierde estúpidamente el tiempo. Y algo de razón debe de tener, porque lo ha dicho recientemente un obispo japonés al exponer la encuesta para el Sínodo que le dieron a llenar a los católicos de ese país. Según el prelado nipón, a los japoneses “la ley natural (como la expone la Iglesia) no les parece para nada natural”. De donde Tucho se abraza con el Sol Naciente.
Nada de argumentos ni doctrina: mostrar la belleza del matrimonio, por ejemplo, y no andar criticando los matrimonios homosexuales (sic) porque esto nos hace aparecer a los católicos “resentidos, crueles, insensibles, engreídos”. El contexto positivo muestra por sí mismo que la palabra “matrimonio homosexual” no es adecuada. (Sic, créase o no).
¡Guarda con los herejes!
Tucho no descuida la ortodoxia, no vayan a creer. Alerta contra la herejía, que consiste en decir que la doctrina y las enseñanzas de la Iglesia están basadas en los principios no negociables. “Sostener que Jesucristo, su resurrección, su amor fraternal y las enseñanzas evangélicas dependen de principios éticos es una deformación del Cristianismo” (recontra sic).
¿Quién soy yo para juzgar?
O sea, para Tucho los que defendemos los principios morales de la Iglesia no entendemos, o bien deformamos deliberadamente, por el gusto de pelearnos con alguien, que la Revelación es el sostén de la moral cristiana. Claro que formando parte de la Revelación, en boca de Nuestro Señor mismo, están muchos de los llamados hoy con poco acierto “principios no negociables”. Por ejemplo, la antipática afirmación “Mas Yo os digo, quien repudia a su mujer salvo el caso de adulterio, y se casa con otra, comete adulterio, y el que se casa con una repudiada comete adulterio” Mt. 19, 9. Y también “quien mira a una mujer codiciándola ya ha adulterado en su corazón”. Mt, 5- 28. Y allí nomás, para informarnos sobre la importancia de la ley moral o la “ética” en la Revelación, podemos leer que dice Nuestro Señor “Quien violare aún el mínimo de estos mandamientos, y enseñare así a los hombres, será llamado el menor en el Reino de los Cielos”. Esto ahicito nomás de las Bienaventuranzas, al comienzo del capítulo V de San Mateo, y con un final que no deja duda: “Os digo que si vuestra justicia (santidad, recordemos) no fuese mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos”.
A ver, Tuchito: quien violare estos mandamientos, (no me voy a meter en su vida) pero “y enseñare así a los hombres”… Ud. está enseñando a los hombres a violar no ya el menor de, sino uno de los mandamientos a los que Nuestro Señor dedicó expresa importancia. No voy a recurrir a San Pablo porque no quisiera que lo tome como golpe bajo. Parece que dijo que los “perros” (maricas, no canis domesticus) “no entrarán en el Reino de los Cielos”. Busque la cita.
Final a toda orquesta
“Hasta hace dos años atrás algunas personas nunca hubiesen aceptado que se criticaran las palabras de un papa, pero ahora todo tipo de comentarios críticos se difunden y se escriben sobre el Papa Francisco. Esta no es una reflexión sobre la fe, es una batalla ideológica: defiendo al papa si él defiende mis opiniones”. Y concluye: “si miramos cada caso individualmente hay otros aspectos no negociables: amar al prójimo, buscar justicia para los oprimidos, ser honesto en las transacciones…”.
¡Qué teólogo se hubiese perdido la Iglesia si el card. Bergoglio no hubiera batallado a brazo partido para imponer a Tucho como Rector de la UCA, y debidamente premiado su sabiduría con el título de Arzobispo que hoy ostenta!
En lo que a mi concierne, no me alcanza la crítica a quienes “nunca hubiesen aceptado que se criticaran las palabras de un papa” porque –a Dios gracias- nunca he padecido la papolatría. En lo que a Tucho concierne, deberá mirar su entorno, hacia arriba y hacia abajo también, para encontrar el perfecto cumplimiento de los otros valores “no negociables”, los que, seguramente, pondrá en adecuado contexto a la hora de juzgar, que quién soy yo para hacer tal cosa, si los cumplen o no. Aunque no cabe duda de que a la hora de contextualizar, un poquito negociables son…
Artículo completo en inglés: Vatican Insider

