Ser tradi hoy… (I)
Ser tradi hoy
. Verá el lector el producto de reflexiones de más de 30 años de militancia, cada vez más convencida, a pesar de muchos tradicionalistas, de que la Iglesia sin la Tradición no es posible. Es más, me atrevo a decir:
Fuera de la Tradición no hay salvación
, lo cual el lector sensato sabrá como interpretar debidamente. Por otra parte, creo que es la hora del testimonio personal: Me ofrezco a dar ese testimonio de esta experiencia a modo de charla, conferencia, curso o lo que cuadre.
Los obispos, alarmados por el descenso de alumnos en las clases de catolicismo
La jerarquía del catolicismo se queja de la creciente descristianización de España y tiene una muestra en su propia casa. Se trata de la enseñanza de la religión que imparten profesores contratados por los obispos y pagados por el Estado.
La jerarquía del catolicismo se queja de la creciente descristianización de España y tiene una muestra en su propia casa. Se trata de la enseñanza de la religión que imparten profesores contratados por los obispos y pagados por el Estado. En los últimos 10 años el porcentaje de alumnos que acude a esas clases ha caído más de siete puntos en Primaria y casi nueve puntos en Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). Sin embargo, los porcentajes de asistencia a esas clases de catolicismo siguen siendo altos: el 81% entre alumnos de Primaria y el 59,8% en ESO estaban inscritos el curso pasado en esta asignatura que es de oferta obligatoria por los centros y de asistencia voluntaria para los alumnos. Diez años atrás esos porcentajes fueron del 88,2% en Primaria y el 77% en el primer ciclo de ESO y el 66,4% en el segundo.
La alarma del episcopado es porque la tendencia a la baja se acentúa sobremanera a medida que los escolares van cumpliendo años. Así, en el Bachillerato, la media nacional cae al 46,3%, con Cataluña como el caso más llamativo de retroceso (solo un tercio del alumnado en esa comunidad autónoma estudiaba religión católica el curso pasado).
La cadena SER, al hacerse eco ayer de estos datos, ofrecía unas declaraciones del obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, donde este prelado se mostraba preocupado «por el descenso alarmante» en algunos institutos, y aventuraba que la asignatura podría desaparecer con esa tendencia.
Los datos de las comunidades autónomas publicados por el Ministerio de Educación indican esa tendencia, muy acusada en los centros públicos, donde la demanda de la clase de religión católica llega a ser menos de la mitad que en los privados concertados.
Pese a estas cifras, la Conferencia Episcopal valora los niveles de matriculación del curso 2009-2010 como «significativos» por las «dificultades» que tiene la asignatura. Los prelados se refieren a «las nuevas trabas» que, en su opinión, ha impuesto el Gobierno para optar en igualdad de oportunidades por la enseñanza de la religión católica, entre ellas «la configuración de la asignatura como si fuera una materia marginal».
Según la Ley Orgánica de Educación (LOE), de 2006, quienes no elijan la materia confesional (católica, evangélica, islámica o judía), que es voluntaria, recibirán la «debida atención educativa» por los centros. En ESO, se puede optar también por Historia y Cultura de las Religiones.
Fuente: El País, España
Comentario del Moderador:
Algo de razón tienen los progres anticatólicos de El País. La Fe retrocede, no solo por la persecución de las izquierdas, las cuales desde el gobierno potencian todo lo disolvente, inmoral y contrario a los principios católicos, con mucho más énfasis en los países católicos que en los protestantes.
Retrocede por la debilidad casi incurable del clero y la jerarquía.
Aclaremos. Es una debilidad
en la etapa terminal del proceso
: comenzó con la relajación de costumbres (un clásico en la historia de la Iglesia que normalmente es seguido por la aparición de grandes santos y papas reformadores de las mismas); siguió con
la oficialización de las doctrinas nacidas del inconformismo
de muchos a las exigencias de la enseñanza evangélica. No ya meramente unas opiniones personales o un cierto y difuso «espíritu» sino esto
asumido y oficializado por un «Concilio Ecuménico Pastoral».
Luego, después de
los años del «terror» revolucionario posconciliar
que exigió ciertos frenates de la jerarquía, el largo reinado de Juan Pablo II constituyó
la puesta en práctica de todos los ideales conciliares
, los novedosos, por cierto, puesto que el Concilio tiene para todos los gustos. El futuro beato si Dios no lo remedia será elevado a los altares junto con su obra de gobierno de 27 años. La misma que llevó al Card. Ratzinger a decir, estando ya en agonía el papa Juan Pablo, que la nave de la Iglesia
«hace agua por todos lados».
Pero, más allá de los «excesos», las doctrinas básicas son queridas, sin que por ello se advierta que es en las doctrinas mismas donde radica el resultado del que luego se lamentan, con toda razón. El Papa Benedicto ha dicho innumerables veces que el mal de estos tiempos es el relativismo, y ha dicho, quizás no con la contundencia que uno espera, pero lo ha dicho, que no todas las religiones son verdaderas y que no todas son camino de salvación. Y ha afirmado que la salvación es Cristo, lo cual podría dejar lugar a dudas sobre sus opiniones en materia ecuménica, pero no así en materia interreligiosa.
Y sin embargo, a pesar de todas la escaldaduras que le han marcado el cuerpo en tiempos recientes sobre las consecuencias mediáticas en la masa de los católicos y demás, de estos actos como el proyectado Asís 2011, insisten en ello.
No voy a ser original:
Monumentos a las causas, cadalsos a las consecuencias. Las mismas causas producen los mismos efectos.
De ahí que los progres de El País lleven su parte de razón. Si decrece la matrícula de enseñanza de religión católica en las escuelas públicas de España la culpa no es del gobierno socialista. Es de la
terrible debilidad que muestra la enseñanza de la religión católica
, más allá de los esforzados profesores, que los habrá sin duda,
cuando lo que se enseña en esencia es que cualquier religión puede ser vía de salvación
. Y más áun, como ha dicho recientemente el Papa Benedicto,
hasta los ateos «tienen derecho a no creer»
.
Redondamente,
pagamos la culpas de nuestras desviaciones doctrinales, y vivimos las humillaciones de nuestra relajación moral.
Todo esto no afecta la sobrenaturalidad de la Iglesia, pero la afea terriblemente ante los ojos de los hombres. Y esto se traduce en la condenación de las almas… duros términos, pero reales…
Muchachos, no nos hagamos ilusiones: es por la santidad de vida que recuperaremos la influencia social, santidad cuyos fundamentos no están ni en la doctrina de Kiko, ni en las enseñanzas de Chiara Luvig, ni es las técnicas cursillistas, ni en el ecumenismo indiferentista de la San Egidio, ni en lo que Uds. quieran,
sino en la enseñanza multisecular de la Iglesia: su doctrina, su liturgia, su moral.
Contra los males de estos tiempos, calamidades más bien,
solo se puede quedar en pie amarrados a la Iglesia de la tradición, que es la Única Verdadera
. Misa tradicional, catecismo de Astete y luego el Catecismo Mayor de San Pío X, Santo Tomás en filosofía y teología. Apego con veneración humilde a lo que ha sido el culto público de la Iglesia. Amarlo y trabajar incansablemente por su acrecentamiento.
Sin esto, estamos perdidos.
Ya se, es difícil ser tradi. Pero no hay otro camino… al cielo.

