Panorama Católico

Semillas de tradición en Niza

Ser tradi hoy significa, entre otras cosas, estar en la semi clandestinidad religiosa. Es cierto, el Papa Benedicto ha hecho mucho por quitar el mote de «apestados» de los tradis, en especial los de la línea FSSPX, que es el tradicionalismo en su visión más abarcativa y exigente. Abarcativa porque no depone ningún elemento ni negocia convivencias pacíficas sobre puntos que otros tradicionalistas consideran «negociables». Exigente, por lo mismo que al postergar todo acomodamiento o regularización canónica si antes no se resuelven las cuestiones de la Fe, forma una comunidad muchas veces excluida y tachada prejuiciosamente. Es verdad, alberga en su seno elementos que no contribuyen a hacer una realidad aquello de veritatem facientes in caritate. Pero otros muchos que sí. 

Ser tradi hoy significa, entre otras cosas, estar en la semi clandestinidad religiosa. Es cierto, el Papa Benedicto ha hecho mucho por quitar el mote de «apestados» de los tradis, en especial los de la línea FSSPX, que es el tradicionalismo en su visión más abarcativa y exigente. Abarcativa porque no depone ningún elemento ni negocia convivencias pacíficas sobre puntos que otros tradicionalistas consideran «negociables». Exigente, por lo mismo que al postergar todo acomodamiento o regularización canónica si antes no se resuelven las cuestiones de la Fe, forma una comunidad muchas veces excluida y tachada prejuiciosamente. Es verdad, alberga en su seno elementos que no contribuyen a hacer una realidad aquello de veritatem facientes in caritate. Pero otros muchos que sí. 

La rara visita de Mons. Sankalé, Obispo de Niza, a la casa de la FSSPX en esa ciudad del sur de Francia habla de cierta alentadora realidad. Hay en la jerarquía progresista algunas «semillas de tradición» que debidamente cultivadas podrían enderezar muchos de los entuertos que afligen a la Iglesia. Es un esfuerzo gigantesco, pero no imposible. En esta visita general a la ciudad, Mons. Sankalé no hizo asco a incluir a la comunidad tradicionalista, y además hacerlo público en su sitio web. 

Alguien dirá: es el indiferentismo. No lo creo, más bien pienso que es la «buena voluntad». Los tradis en general están para ser condenados, su condena es la moneda de cambio de los curas progres para bienquistarse con la progresía en general. Esto no lo ayuda a Mons. Sankalé a «quedar bien», más vale lo contrario. Y hay que agradecérselo.

Fuente: Perepiscopus

Fotos en la web diocesana.

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