Semáforos «gay» en Buenos Aires
No es algo nuevo. Pero llega a lo absurdo, solo por sostener el estátus de ciudad «gay friendly». Rodríguez Larreta, alcalde de Buenos Aires, católico practicante (va a misa cada tanto, digamos) encabeza con entusiasmo estas medidas.
No es algo nuevo. Pero llega a lo absurdo, solo por sostener el estátus de ciudad «gay friendly». Rodríguez Larreta, alcalde de Buenos Aires, católico practicante (va a misa cada tanto, digamos) encabeza con entusiasmo estas medidas. Que llegan a lo absurdo, como este semáforo del que no se puede invocar siquiera utilidad alguna. Además de burlarse de la mayoría de la población, a la que estas cosas repugnan. Se justifica, obviamente, en el «magisterio» bergogliano. Lo mismo hizo Macri para celebrar los 500 años de la Reforma protestante en el Teatro Colón junto a pastores evangélicos y otros grupos. Sus palabras fueron, expresamente invocadas, las de Francisco. La culpa no es sólo del chancho, sino del que le da de comer. (No digamos qué le da de comer).

