Panorama Católico

¿Santifica el Novus Ordo?

En un comentario he vuelto a  repetir una idea que creo con profunda convicción y cuya comprobación me parece  evidente: que el Novus Ordo es causa de la pérdida de la Fe de los católicos, de la  crisis masiva, generalizada de Fe e identidad que sufren tanto clérigos como  fieles.

En un comentario he vuelto a  repetir una idea que creo con profunda convicción y cuya comprobación me parece  evidente: que el Novus Ordo es causa de la pérdida de la Fe de los católicos, de la  crisis masiva, generalizada de Fe e identidad que sufren tanto clérigos como  fieles.

Un amable lector me argumenta  pacientemente, porque ya lo ha hecho otras veces, insistiéndome en que mi  afirmación conlleva un grave error doctrinal.

En síntesis, un sacramento,  recibido con las disposiciones adecuadas, no puede dejar de santificar. Y mi  afirmación de que la misa del N.O. hace perder la fe contradice dicho principio  básico.

Agrega que estoy  contradiciendo también un texto condenatorio del Sínodo de Pistoya (la Bula Auctorem Fidei) en el cual  se afirma que la Iglesia Católica  no puede imponer ningún tipo de disciplina nociva para la    Fe. El N.O.M. es una forma litúrgica creada  por Mons. Bugnini, (reconocido masón post mortem) pero lo importante es la  convalidación de esta reforma por el Papa Paulo VI. Es una reforma enteramente  encaminada a dar curso al ecumenismo promovido por el Concilio Vaticano II y se  buscó eliminar de ella todo elemento molesto a los protestantes.

Luego afirma mi corresponsa que no se sigue del Examen Crítico de Bacci y Ottaviani que el N.O. sea causa de la  pérdida de la fe. Argumento que no me afecta porque yo nunca afirmé tal cosa,  sino que recomendé a un lector que comenzara a estudiar el tema del N.O.  leyendo el estudio de los antedichos cardenales.

Pero lo interesante de la objeción de mi corresponsal, que firma  “Eremita”, al respecto va acompañada de importantes concesiones.  
  

Cito: Del  estudio de marras puede colegirse que el N.O.M. es una expresión MENOS ADECUADA  o incluso DEFECTUOSA de la   Fe Católica, que posee un valor mistagógico MENOR, inclusive  que produce menor gracia ex opere OPERANTIS por eliminar ciertos elementos que,  a pesar de NO SER ESENCIALES, constituyen actos meritorios y fructíferos dentro  de la totalidad del rito de la   Misa… pero JAMAS que es PER SE causa de pérdida de Fe. Eso  equivaldría a afirmar que las puertas del infierno HAN PREVALECIDO, puesto que  con la instauración del Novus Ordo, la Iglesia habría abdicado de su POTESTAS  SANCTIFICANDI y reemplazádola por una supuesta POTESTAS CORRUMPENDI, lo cual es  imposible.
  

¿Santifica MENOS el Novus Ordo? Puede  ser. Pero no puede no santificar, ya que al preservar los elementos esenciales  del Sacramento de la   Eucaristía y, por ende, del Sacrificio de la Misa, produce necesariamente  en aquellos que de él participan, ex opere operato, la gracia santificante.”

Causas y causas

Para sostener mi postura  frente a las amables reconvenciones de Eremita hay que recordar que algo puede  ser causa de cuatro maneras: material,  formal, eficiente y final, si nos atenemos a la filosofía tomista. Y se  explican sucintamente así:  la causa material, aquello de que está hecha una cosa; la  causa formal, lo que es una cosa; la  causa eficiente, el agente que la  produce; y la causa final, el para  qué de una cosa.

Siendo  el efecto que se estudia aquí el  oscurecimiento, confusión y/o pérdida de la Fe en las verdades reveladas (efecto  comprobable por todos lados en los ambientes del catolicismo oficial) creo que  al menos el N.O.M. puede participar como causa, al menos concomitante, en  varios de los aspectos enunciados.

“El N.O.M. es una  expresión MENOS ADECUADA o incluso DEFECTUOSA de la Fe Católica, que posee  un valor mistagógico MENOR, inclusive que produce menor gracia ex opere  OPERANTIS por eliminar ciertos elementos que, a pesar de NO SER ESENCIALES,  constituyen actos meritorios y fructíferos dentro de la totalidad del rito de la Misa”.

Al menos creo que el N.O.M. es causa material, eficiente y final de la pérdida u oscurecimiento de  la Fe, si  admitimos, con Eremita, lo que afirma en la cita.

Subsiste un problema, que sería el siguiente: aún de un modo  defectuoso,  menor o inadecuado, el  sacramento produce gracias en quienes lo  reciben con las disposiciones adecuadas.

El tema me ha preocupado mucho y consulté más de una vez a personas  muy versadas en teología sobre esta peliaguda cuestión: una misa negra (es decir, celebrada por un sacerdote apóstata, sea  por burla o por razones aún más inconfesables…¿produce gracias? ¿Puede ser grata a Dios?

Porque una misa negra no  es una parodia de misa, sino que es una misa real, claro que caracterizada  por una expresión defectuosa y claramente con elementos de poco valor  mistagógico, pero efectiva ex opere operantis.

Convengamos que el ejemplo es extremo, pero útil. Pensemos en  una misa celebrada por un cura apóstata borracho en una taberna, a pedido de  sus compañeros de juerga. Podemos pensar que los asistentes no tienen las  disposiciones necesarias, casi con seguridad. Pero, no descartemos que aluno de  los juerguistas, iniciada la broma, sufra una conmoción en su conciencia, fruto  de una fe abandonada pero no perdida y sin poder impedir el acto sacrílego,  ofrezca al Cristo verdaderamente presente en las especies sacramentales, una  compunción, una contrición profunda, o que el mismo sacerdote sea iluminado por  Dios para un arrepentimiento… en el momento mismo de su horrible sacrilegio.

¿Podemos decir que esa misa produjo gracia santificante? Sí,  evidentemente.  

Es decir, no se niega, ni aún en un caso tan extremo la  existencia de las gracias que produce el santo sacrificio, pero, ¿Cuál es la  probabilidad de que esas gracias sean aprovechadas y, otro tema espinosísimo,  es posible que esa ceremonia sea grata a Dios?

Me dijo un amigo el teólogo: per se, en cuanto sacrificio incruento de la Cruz renovado válidamente, en un sentido esa misa es grata a Dios…  porque Dios no puede dejar de aceptar la  renovación válidad el sacrificio de la Cruz. Pero en cuanto a la causa material de ese  sacrificio, a la instrumental o  eficiente y sobre todo a la final (burlarse de Dios) obviamente no puede ser grato.

Vamos al Novus Ordo.

El Novus ordo, esa expresión defectuosa, de menos valor  mistagógico, que produce menos gracias, puede ser resistida en sus aspectos  defectuosos por las buenas disposiciones del sacerdote y de los fieles. Durante  un tiempo. Tal vez durante mucho tiempo. Tal vez siempre. Algunos, tal vez.   

1. Porque  es muy difícil que el alma no sufra las consecuencias de una forma litúrgica  exclusiva y excluyente, obligada durante más de 50 años a todo el orbe latino,  sin tener una disminución no solo de las gracias sino de las disposiciones para  recibirlas, y que su Fe no se opaque oyendo con textos ambiguos que no  recuerdan las verdades de la Fe,  sino que las confunden y hasta cuestionan. Lex orandi, lex credendi.

    2. Porque  el Novus Ordo en realidad no existe como un ente unívoco: existe una edición típica en Latín que casi nadie usa y  la cual ha sumado en la realidad a lo que la Iglesia promulgó, los siguientes defectos: malas  traducciones deliberadas, abuso ad  nauseam de innovaciones, una catarata de “cánones”, llamados más  propiamente ahora “plegarias eucarísticas” ya que de “canon” o “norma” no  tienen nada porque se inventan para cada ocasión.
    3. Música  que va desde lo banal a lo sacrílego.
    4. Sermones  vacuos o heterodoxos.
    5. Cambios  radicales en la disposición de los templos, la posición de los fieles, los  paramentos litúrgicos (cuando se los utiliza), acompañamiento de acólitas,  co-consagración de laicos, etc. No hace falta ni sería posible ser exhaustivos,  a riesgo de quedar exhaustos.
     

Bien, querido amigo Eremita, el N.O.M. que Ud. dice que no puede  ser causa de pérdida de la Fe  es en la práctica la causa más importante de la pérdida de la Fe, lo que se refleja principalmente  en la asistencia a misa, que cayó verticalmente. Y aún entre los que asisten a  misa (ex misa, porque ya nadie usa la palabra) en un altísimo porcentaje no  conocen las verdades esenciales de la   Fe, o las niegan, y no hablemos de las costumbres o de las  opiniones en materia política, social o cultural, impresionantemente alejadas  de la doctrina de la Iglesia.

Pocas personas pierden la   Fe por asistir a una conferencia de un expositor heterodoxo.  La masa de los católicos ha perdido la   Fe en las iglesias,  parroquias y colegios católicos.  No  ha sido el N.O.M. la causa excluyente,  pero sí la principal. Porque la masa de los fieles recibe la gracia de manos de  los sacerdotes, por los sacramentos, en la vida parroquial o comunitaria  católica cuya eje central ha sido la misa… aunque ya casi no lo sea.

Y aún concediendo que la causa primera de la debacle católica o  apostasía ha sido doctrinal y no instrumentalizada por la liturgia (pre  Concilio) la caída masiva del catolicismo ha sido producto de la reforma  litúrgica (post Concilio), instrumentada por el N.O.M. que es un colador por  donde se puede filtrar cualquier herejía, no solo por sus textos, sino por la  libertad degenerada inmediatamente en libertinaje de sus rúbricas.

Especialmente en el nivel de las conferencias episcopales y en  las iniciativas pletóricas de creatividad de los párrocos y de los  “movimientos”, que hacen de goma lo que ya tan liberalmente mandan las rúbricas del N.O.M. Pero también en la espantosas misas pontificias celebradas por Juan  Pablo II bajo la dirección del organizador de Congresos Eucaristicos, Piero  Marini, discípulo dilecto de Bugnini, que sigue en actividad.

Si quiere, le argumento con los frutos: la catolicidad es  siempre más reconocible donde la liturgia es más tradicional, y los frutos de  fe firme y buenas costumbres, vocaciones y matrimonios prolíficos nacen de la  liturgia más tradicional. Esto es un hecho que creo, estimado Eremita, no me  negará Ud.

Colofón novedoso

Hoy mismo, mientras pensaba esta respuesta tropiezo con una  notable novedad, que creo lo será para muchos. Informa The Remnant en su última  edición, en un artículo llamado “Roma  clarifica la cuestión de la “legitimidad” de la   Nueva Misa”, el siguiente informe.

Un teólogo envió a Roma por vía de un obispo norteamericano unas dubia (dudas) sobre la cuestión cómo  debe entenderse la palabra “legitimidad” del Novus Ordo según se la usa en  determinado documento.  Esta cuestión es  de rango mayor, porque los católicos que aspiran a valerse de la Summorum Pontificum  para tener la misa tradicional deben aceptar que la nueva misa es no solo válida sino legítima.

Sobre la validez, casi nadie tiene mayor problema, porque lo es  también una misa negra, como queda dicho. Sobre la legitimidad viene la  cuestión espinosa. Y aprovecho para referirme a su mención de la Bula Auctorem Fidei y la imposibilidad de que la Iglesia imponga una  disciplina contraria a la santificación de los fieles.

Las dubia son las  siguientes.

Si legitimitas, en el  documento Universae Ecclesiae, art.  19. (ampliatorio de la Summorum Pontificum) ha de  entenderse

        (a) debidamente promulgado por los  procedimientos apropiados de la ley canónica (ius ecclesiasticum). o
        
    (b) de acuerdo a ambos la ley eclesiástica y  la ley divina (ius  divinum) de modo tal que no sea ni doctrinalmente heterodoxo ni de  cualquier modo desagradable a Dios.
     

Si  (b) representa el pensamiento de la   Comisión (Ecclesia Dei) respecto del sentido de “legitimitas”, si UE N° 19 ha  de ser entonces entendido como permitiendo el acceso a la misa en su forma  extraordinaria

    (a) Solo a aquellos católicos que no  cuestionan la legitimidad de ningún texto específico o práctica en tanto ha  sido debidamente aprobada ya sea por la autoridad eclesiástica local o  universal para el uso de la forma ordinaria, o
        
    (b) a aquellos fieles mencionados en (a) y  también para los que reconocen en principio la legitimidad de las misas  celebradas de acuerdo al Misal Romano reformado y a su Institutio Generalis,  pero no la legitimidad  de ciertas prácticas específicas las cuales, aunque no mandadas ahí han sido  permitidas como opcionales por la autoridad litúrgica universal o local.
     

(Comunión en la mano, de pie, uso de  monaguillas, cambio de los paramentos litúrgicos, malas traducciones de los  textos, ministros/as extraordinarios de la eucaristía… aclaración mía que está  en el contexto del artículo, en resumen, lo que el famoso liturgista Mons.  Klaus Gambler ha llamado “la debacle que  empeora con el paso de los años”)

La respuesta de Ecclesia Dei a estas dubia fue la siguiente:

Prot. N° 156/2009

Ciudad del Vaticano, 23 de mayo de 2012

Excelencia,

Esta Comisión Pontificia ha recibido, por vía de los buenos  oficios de Su Excelencia una copia de la correspondencia de (N.N.) presentando  ante esta Comisión dos dubia a la  interpretación del artículo 19 de la Instrucción Universae Ecclesiae de esta Comisión.

Al primer dubium presentado sobre si legitimitas en  U.E. N° 19 ha  de ser entendido como  

(a) debidamente  promulgado por procedimientos de la ley eclesiástica (ius canonica) o

    (b) de acuerdo  con la ley divina (ius divinum), o  sea, ni doctrinalmente heterodoxo ni desagradable a Dios.
      
    Esta Comisión Pontificia se limita a decir que legitimitas ha de ser entendido en el  sentido de (a). El segundo dubium es  respondido en esta respuesta.

En la esperanza de que Su Excelencia comunicará los contenidos  de esta carta al individuo interesado, esta Comisión Pontificia aprovecha la  oportunidad para renovar sus sentimientos de estima.

Suyo en Cristo.

Mons. Guido Pozzo
  Secretario

Vea Ud., amigo, Eremita, que la Comisión Ecclesia  Dei entiende que se puede afirmar ser “legítimo” algo que es desagradable a Dios, no  obstante esté aprobado por la autoridad competente en materia litúrgica, tanto  en lo universal (Roma, el Papa) como en lo particular (asambleas episcopales,  obispos).

¿Me dirá Ud. que no es posible que la Iglesia promulgue una  disciplina contraria a la santificación de los fieles? Pues la mayoría de las  prácticas específicas cuestionadas en las dubia son los abusos que Ud. mismo acepta ser intolerables por heterodoxos o  desagradables a Dios, por ejemplo, las traducciones erróneas (error en la  expresión de las verdades de la Fe,  o confusión, o ambigüedad) y prácticas contrarias a la tradición litúrgica  (comunión en la mano, ministros extraordinarios, monaguillas…).

Ecclesia Dei admite oficialmente que esto ES CUESTIONABLE por  los sacerdotes y fieles sin que eso  implique la negación de la “legitimidad” de la reforma.

Vaya que son amplios en Roma con el alcance de lo que es  “legítimo”.

Le mando un abrazo.

Fuente: The Remnant, 27 de agosto de 2012, Artículo de Christopher Ferrrara

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *