Panorama Católico

San Pablo, el modernismo y la apostasía contemporánea

Yo no me avergüenzo del Evangelio,  porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los  judíos en primer lugar, y después de los que no lo son. En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y  para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe.  

Yo no me avergüenzo del Evangelio,  porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los  judíos en primer lugar, y después de los que no lo son.

En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y  para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe. 

En efecto, la ira  de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad y la injusticia de los  hombres, que por su injusticia retienen  prisionera la verdad. Porque todo cuanto se puede conocer acerca de Dios  está patente ante ellos: Dios mismo se  lo dio a conocer,  ya que sus  atributos invisibles —su poder eterno y su divinidad— se hacen visibles a los  ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo, por medio de sus obras.  Por lo tanto, aquellos no tienen ninguna excusa: en  efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como  corresponde. Por el contrario, se  extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad.  Haciendo alarde de sabios se  convirtieron en necios, y  cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a  hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles.
 

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Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su  corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos, ya  que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las  criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente. Amén.

  ¿Modernismo religioso?

  Por eso, Dios los  entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a  la naturaleza.  Del mismo  modo, los hombres, dejando la relación  natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo  relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución  merecida por su extravío. Y como no se  preocuparon por reconocer a Dios, él los entregó a su mente depravada para que  hicieran lo que no se debe. Están  llenos de toda clase de injusticia,  iniquidad, ambición y maldad; colmados de envidia, crímenes, peleas, engaños,  depravación, difamaciones

Son detractores,  enemigos de Dios, insolentes, arrogantes, vanidosos, hábiles para el mal,  rebeldes con sus padres,  insensatos,  desleales, insensibles, despiadados. Y a pesar de que conocen el decreto de  Dios, que declara dignos de muerte a los  que hacen estas cosas, no sólo las practican, sino que también aprueban a los  que las hacen.

Descripción perfecta  del mundo moderno, sus tendencias “progresistas”. ¿Y de las perversiones más ruines en el clero posconciliar?

San Pablo, Epístola a los  Romanos, 1, 12 y ss.

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