Panorama Católico

Rojo el 23

El cardenal Arzobispo de París, André Vingt-Trois, rojo de ira, pide a Roma que condene a los que demandan la misa tradicional. Interesante reseña del accionar de los grupos pro Motu Propio en Francia.

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El cardenal Arzobispo de París, André Vingt-Trois, rojo de ira, pide a Roma que condene a los que demandan la misa tradicional. Interesante reseña del accionar de los grupos pro Motu Propio en Francia.

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¡El Cardenal Vingt-Trois todavía sigue furioso! Según él, el Papa, por medio de su Motu proprio, ha dado armas a los “integristas” contra los pobres obispos de Francia. Por el otro lado, Golias, en la extrema izquierda,  no está menos asustada, y titula su último número del 4 de febrero “La ofensiva Tradi”.

Y voilà, después de la reciente visita del Cardenal Vingt-Trois a Roma, en carácter de Presidente de la Conferencia Episcopal, con una audiencia acordada por el Papa, corre el rumor de que habría hecho presiones ante la Santa Sede para obtener una “condena” del Cardenal Levada, Presidente de la Comisión Ecclesia Dei, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, contra la insoportable actividad de los demandantes de misas en la forma extraordinaria del rito.

¡Nada menos! Los viejos rayos de Pío XI contra la Action Française, lanzados hoy contra Grec, Paix Liturgique, Soutien-a-Thiberville, Le Forum Catholique et alii.

El Cardenal Vingt-Trois jamás ha ocultado que no comprende las “complacencias” de Roma frente al mundo tradicional. Antes de la publicación del Motu Proprio, había dicho y repetido, en público y en privado, delante de sus cofrades y ante los órganos de la Santa Sede en cada uno de sus viajes a Roma, que las misas tradicionales ofrecidas en Francia y particularmente en París, eran por demás suficientes para responder a las necesidades, y además que el público de estas celebraciones estaba compuesto por opositores disimulados de la eclesiología del Vaticano II, políticamente “maurrasianos”, que emplean sistematicamente, por ejemplo en Saint-Nicolas-du-Chardonnet, en Port-Marly, en la diócesis de Versailles, medios subversivos  (y con razón) para imponer su pretendido derecho al culto tradicional. También ha dicho, conforme al lenguaje a veces procaz del cardenal, que “los demandantes no son más que m…” Y añadió que, desafortunadamente, todo esto fue al final permitido por el Papa.

Pánico en los presbiterios de la capital. Se diría que el clima de la diócesis de París es muy particular. La fuerte personalidad del Card. Lustiger desde hace largo tiempo erradicó o redujo al silencio a toda forma de pensamiento desviada tanto a la izquierda como a la derecha. Especialmente entre los curas de París, ayer todos “lustigerianos”, hoy todos “vingtroisenses”, como un solo hombre. Gestión autoritaria, habilidad financiera y en las relaciones humanas, le han permitido realizar una homogenización sorprendente (al menos en las apariencias), balanceada por la autosatisfacción intelectual y social de casta diocesana superior. El habitual conformismo del mundo clerical hizo el resto: en París, se vive de susto en susto  cuando se avanza por terrenos altamente sensibles como, por ejemplo, la calidad de la teología que se enseña en la Escuela Catedralicia, el programa –esto está entre lo que más estupor genera- de conferencias de Cuaresma en Notre Dame y, por sobre todo, la demanda de liturgia tradicional.

En este campo, el Motu Priprio de 2007, con su procesión de laicos demandantes, trámites, creación de “grupos estables”, peticiones, cartas abiertas o cerradas, requerimientos de todo tipo, ha creado un clima extremadamente opresivo, a causa del bloqueo sistemáticamente sistemático del sistema archiepiscopal. La desconfianza y la cerrazón han dado también importancia desmesurada a una presión de hecho modesta, si somos realistas, pero insistente, de los demandantes de la liturgia tradicional.

Bien entendida, como todas las situaciones de esta especie, existe solo la autocensura de aquellos a los cuales no nos atrevemos a denominar “miembros del partido”, pero que se comportan como si lo fueran. Sería suficiente que un solo cura parisiense, solo uno, dijese buenamente: “Pero, yo obedezco al Papa”, para que todo este castillo de naipes se derrumbase. Sin embargo ninguno lo hace. ¡Y la presión sube y sube!  En especial teniendo en cuenta que el mundo clerical de hoy, tanto en París como en la región parisina, es muy vulnerable a la opinión pública y que le hace un mal mucho mayor resistir “el poder de los laicos”, reconocido por el Vaticano II, aunque lo detestan cuando los laicos en cuestión no son elegidos, formateados y esterilizados por la institución.

La Internet, sus sitios y sus foros, hoy potencian inconmesurablemente el poder de reivindicación litúrgica de los laicos que no forman parte del serrallo. El sitio Perepiscopus, y sus similares ¿no son denunciados por Golias como un verdadero flagelo que “pudre” la Iglesia de Francia, porque –¡sí, Golias es quien lo dice!- “multiplican las provocaciones y denuncian de manera particularmente odiosa” los abusos litúrgicos? Los obispos parisinos tiene los ojos fijos y la mente obsesionada por estos grupos que dan a entender, -y puede ser verdad- que son escuchados por la nunciatura y por Roma: MotuParis14, Paix Liturgique, Motu Proprio France, Reuni-catho, Dale, Grec, Le Pèlerinage de Chrétienté, Dici, el Forum Catholique, Osservatore Vaticano, vuestro servidor de Summorum Pontificum, El Salon Beige, Maximilien Bernard, Radio Courtoisie, etc.

Son el producto de la acción de grupos (“grupos estables”) de presión formados forzosamente por gente intratable. ¡Como si los laicos no estampillados pudieran “dialogar”!

Durante meses ha sido una verdadera psicosis, una pesadilla en plena vela que se ha instalado: –¡¡¡el MOTU PROPRIO!!!  Los obispos serán “arrastrados por el barro” (=los sitios y publicaciones favorables al Motu Proprio afirman que ellos no obedecen al Papa); los “operativos comandos” (= rezo del rosario antes de la misa de un cura que no ha querido conceder una misa extraordinaria por miedo a su arzobispo) estarían a punto de multiplicarse; los curas serán “acosados” (=ellos recibirían las cartas de los grupos que demandan desesperadamente la aplicación del derecho, o sea las misas parroquiales extraordinarias).  ¡Y todo esto porque el Papa les ha dado la posibilidad!

De donde que el cardenal de París se vuelve al Papa a fin de solicitar su ayuda … para permanecer galicano. A decir verdad, el cardenal sabe lo que hace: tan poco romanos como sea posible, los obispos permanecen siendo los pivotes de la constitución divina de la Iglesia. O bien Roma cambia sus obispos –lo que lleva su tiempo- o bien sostiene a los que ha designado. Así pues, las congregaciones romanas quedan desubicadas porque el arzobispo de París les exige que tomen distancia de aquellos que se dicen más católicos que sus obispos. Estos católicos no están equivocados, piensa el cardenal Prefecto, pero los obispos son los que Roma ha nombrado… Entonces…¿qué hacer?

Monseñor Vingt-Trois sabe que este enredo romano tiene precedentes y que un cierto número de veces en el pasado Roma a terminado por hacer la vista gorda, por ejemplo, al cardenal Pitra o a los catolicos integristas porque ellos habían estado un poco demasiado enfáticos contra los obispos galicanos. Pero hoy, después de esas buenas palabras del Cardenal del París, lo va a pensar dos veces antes de hacer algo:

– Primero, porque el Cardenal Vingt-Trois no es precisamente un corresponsal ideal para la Santa Sede en un país como Francia;

– En segundo lugar, porque en medio de las conversaciones con la FSSPX, el Cardenal Levada, por pequeño que sea de hecho el problema francés, no requiere una larga explicación para comprender el efecto desastroso que causaría en los tradis “de afuera” una promesa dada por Roma al Presidente de la Conferencia Episcopal contra los tradis “de adentro”;

– Finalmente, porque se sabe en la otra orilla del Tiber que el peso del tradicionalismo de todo pelo y plumaje es más importante, en proporción, en nuestra dulce Francia, que en otros lugares. Los tradicionales  son parte integrante del “nuevo catolicismo francés”: ¡es como es! En suma, el Cardenal Vingt-Trois podría hacer condenar a aquellos que han sido los artesanos del enorme éxito de la misa del Papa en Les Invalides en 2008. Pero los romanos de la curia no estan locos como los de Ásterix.

 ¿Qué hará entondes Roma? La Curia del papa, después de siglos y siglos, sabe tocar maravillosamente todas las teclas y registros del órgano diplomático. Ella usa en casos parecidos procedimientos similares… de donde este artículo resulta beneficiado: la destilación de un rumor. Hace circular bajo la mesa (y de rebote, hoy, sobre la Internet) la información de que el Cardenal André Vingt-Trois ha apelado a Roma contra los demandantes de misas extraordinarias. Roma espera que en los hechos estos demandantes se calmen poco a poco por sí mismos. No demasiado, porque deben mantener la presión. Y luego se dará intervendrá.

Ah, sí, me olvidaba decir que el cardenal-arzobispo de París, Presidente de la Conferencia Episcopal, que ha recibido en su oficina a una treintena de pedidos muy serios de celebraciones dominicales en las parroquias de París, no ha acordado en virtud del Motu Proprio de 2007, más que dos.

¿Dos? Es mucho decir. Más exactamente una en Sta. Juana de Chantal, al … mediodía; y una en Notre Dame du Travail… a las 18 hs. y solamente tres domingos de cada cuatro. Maravillosa “obediencia” al Papa del cardenal de París. ¡Que le gustaría ser obedecido en su desobediencia y sin discusión! Y con el apoyo del papa.

¡Menuda pretensión!

Fuente: Summorum Pontificum Observatus  Visto en Perepiscopus

Comentario Druídico: Interesantísimo artículo que nos esclarece más aún sobre la situación del Motu Proprio en el mundo, y en particular en ese pequeño mundo que es Francia. La presión de los obispos (aunque no todos los epíscopos franceses son enemigos de la misa tradicional) ha conducido a Mons. Vingt.Trois (veintitrés) a pedir auxilio a Roma… para condenar a los que sostienen lo que manda Roma en favor de la desobediencia de los obispos que encabeza el propio cardenal 23. Credo quia absurdum…

En esta materia tenemos más fuerza de lo que nos atrevemos a creer. Los obispos no pueden resistir mucho tiempo la presión si esta se ejerce con inteligencia, constancia y se informa debidamente a Roma de todo lo actuado. 

Parafrasenado a un gran demócrata argentino: los males del Vaticano II se curan con más Vaticano II. Si el poder de los laicos ha contribuido a la ruina de la Iglesia, que sirva ahora para su restauración. Guerra a los obispos renuentes, a no dejarles pasar nada de sus múltiples desobediencias. Solo deben obtener misericordia si permiten libremente la misa tradicional. El resto se arregla con tiempo.

Lo más notable es la jaqueca que los grupos tradicionales por acción directa o por la web están generando a los galicanos. Un modelo a seguir en la Argentina y en toda Hispanoamérica. 

Claro, esto no es para los laicos «estampillados», que gozan de los privilegios del «serrallo». ¿Se entiende?

Comentarios

Anónimo
07/02/2010 a las 1:25 am

Je voudrais poser une seule question
Vingt-trois quoi ?

Vingt-trois rebellions ? Vingt-trois bêtises ? Vingt-trois hérésies ?

Ou seulement Vingt-trois idiotises ?



Anónimo
07/02/2010 a las 6:17 pm

Envidio o envido
No lo envidio al Cardenal, ya que con 23 de mano le ganamos el envido.-
Brutus



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