Reunión preparatoria del Sínodo de la Familia
Ciudad del Vaticano, 20 febrero 2014 (VIS).-El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi ha informado este mediodía sobre el desarrollo del consistorio extraordinario para la familia que se ha abierto esta mañana en el Aula Nueva del Sínodo y en el que han participado alrededor de 150 purpurados.
Ciudad del Vaticano, 20 febrero 2014 (VIS).-El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi ha informado este mediodía sobre el desarrollo del consistorio extraordinario para la familia que se ha abierto esta mañana en el Aula Nueva del Sínodo y en el que han participado alrededor de 150 purpurados. (…)
La relación introductoria del cardenal Kasper, –que no será publicada porque está concebida para el uso interno de los participantes en la reunión– ha ocupado prácticamente toda la mañana, excepto los diez últimos minutos en que ha habido un par de intervenciones. No obstante, se han abierto ya los turnos de petición de palabra a los que se procederá esta tarde y mañana, viernes.
El texto del presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad entre los Cristianos, está en “gran sintonía”, con las palabras pronunciadas hoy por el Papa Francisco. El enfoque, ha observado Lombardi, es muy coherente con el del Santo Padre: afrontar con realismo y profundidad todo lo que de hermoso tiene la familia sin pasar por alto los problemas, pero partiendo desde un punto de vista extremadamente positivo: redescubrir y anunciar el evangelio de la familia según el plan de Dios, con toda su belleza, porque la verdad convence también a través de la belleza. Otro punto central de la relación ha sido el de familia como iglesia doméstica y el concepto de que en la familia la Iglesia encuentra la realidad y para ella constituye un camino hacia el futuro; la familia puede ser un camino privilegiado de evangelización para las personas. El cardenal Kasper habla de esa “iglesia doméstica”, en sentido amplio, refiriéndose no sólo a la familia nuclear, sino ensanchada, haciéndola extensiva a las comunidades de base, a los grupos parroquiales etc…
Desde el punto de vista formal, el Padre Lombardi, ha señalado que el documento del cardenal Kasper -que no pretende ni afrontar todas las temáticas familiares, ni anticipar el próximo Sínodo sino más bien ser una “obertura”- consta de una introducción dedicada al redescubrimiento del evangelio de la familia, partiendo de la familia en el orden de la creación, de la visión de la familia en el Génesis y en el plan de Dios. El segundo apartado está dedicado a las estructuras de pecado en la familia: problemas, tensiones entre hombre y mujer, entre cuerpo y espíritu, de la alienación, de los sufrimientos de las mujeres y las madres etc..Por último se habla de la familia en el orden cristiano de la redención, recurriendo a los textos del evangelio y del Nuevo Testamento relativos a la familia, como la Carta a los Efesios. Se trata también del matrimonio como sacramento, de su gracia santificadora.
El cardenal se refiere también a la cuestión de los divorciados que se han vuelto a casar y trata el tema con amplitud y de forma diferenciada, reiterando que en este ámbito se trata de conjugar, de cara a la pastoral, el binomio inseparable de la fidelidad a las palabras de Jesús y la comprensión de la misericordia divina. El purpurado ha citado las intervenciones en esta materia del Papa emérito Benedicto XVI cuando se preguntaba si más allá del rigorismo y del laxismo, el camino del sacramento de la penitencia podría ser la senda para dar cabida a las situaciones difíciles. Asimismo ha recordado el discurso que a principios de este año dirigió el Papa Francisco a los prelados del Tribunal de la Rota Romana sobre la validez del matrimonio, cuando afirmó que la dimensión jurídica y la pastoral no estaban en contradicción.
Gran importancia, ha concluido el Padre Lombardi, concede el cardenal a la “ley de la gradualidad” a ir creciendo cada vez más de forma nueva y profunda en el misterio de la redención de Cristo, en la comprensión de la Ley del Evangelio que es la verdad.
Comentario Druídico: Este resumen del p. Lombardi nos deja varias preocupaciones.
1) Se afrontará el tema desde un punto de vista «extremadamente positivo». ¿Significa esto que los cardenales tienen gran esperanza en el futuro de la familia? Es una expresión rara y demasiado difusa.
2) No solo se hablará de la familia «nuclear» sino «ensanchada». Y de ahí pasamos de lo que es la familia natural a lo que puede ser considerado como la familia espiritual. Pero este sínodo tiene por tema la familia como institución natural y su elevación por el sacramento del matrimonio a la categoría de «institución sobrenatural». Por familia ensanchada se entiende normalmente a abuelos, tíos, primos. Es decir, esos grandes núcleos que han sido la base de la familia tradicional, su apoyo y natural prolongación. A los que no pocas veces se ha integrado a hijos ilegítimos, pero nunca segundas esposas, etc. Esperamos que este sea el sentido de la expresión y que aún tenga vigencia el concepto de «hijo ilegítimo», que no significa culpa alguna por parte del nacido sino de sus padres, pero cuya legitimación e integración no puede hacerse a expensas de la destrucción del concepto de familia legítima, la mayoría de cuyos miembros también son inocentes de los pecados de uno de los conyuges.
3) Lo que entronca con el nuevo enfoque que se anuncia en la cuestión de los divorciados vueltos a casar (expresión infeliz, porque tal cosa no existe sacramentalmente, y solo es una ficción jurídica, salvo casos particularísimos, aún en el plano meramente natural). Y aquí hablamos de bautizados, con lo que el plano es ya sobrenatural.
4) Lo de las «estructuras de pecado» es un desbarre total. Decorado con la perspectiva «sexista», como dicen ellos mismos, de victimizar a la mujer exclusivamente.
5) Que el camino de la penitencia (sacramento, uno supone) es una senda para dar cabida a situaciones difíciles suena o muy obvio, o peligrosamente heterodoxo. Muy obvio, si los que están en pecado se arrepienten y confiesan con propósito de enmienda. Lo otro es pretender que la confesión sin propósito de enmienda puede ser válida… Va contra la teología de los sacramentos que aprendimos desde toda la vida, aún en el catecismo inicial.
6) «La dimensión jurídica y la pastoral no están en contradicción». O sea, que hay que acelerar, si se puede, los trámites de nulidad matrimonial cuando la hay y se puede probar… o… no sabemos qué. Todo el mundo entenderá más bien «no sabemos qué».
7) Y para quitarnos el sueño por varios días, el card. Kasper nos regala el anuncio de una «gradualidad» que irá creciendo de forma nueva y profunda en el misterio de la redención de Cristo. O los padres de la Iglesia y los grandes teólogos de la historia han sido unos burros y recién ahora nos vamos a desayunar sobre el misterio de la redención de Cristo, o esto es algo novedoso (de hecho se anuncia así, «nuevo») y por lo tanto, teológicamente, sospechoso. Recordemos que en el lenguaje tradicional, «novedad» significa doctrina heterodoxa.
Como buen modernista, Kasper navega en las proscelosas aguas de la vaguedad, pero con una pronunciada escoración hacia la heterodoxia. A babor, obviamente.

