Panorama Católico

Respuestas a María

Una lectora nos presenta un catálogo de dudas sobre la moral católica en vigencia en materia pre-matrimonial. Nos parece prudente responderle con esta pequeña nota.

Estimada María,

Las preguntas que Ud. formula son fáciles de responder. Y si a Ud. le parece difícil obtener una respuesta clara, eso se debe a la confusión que campea en el clero y los fieles católicos en estos tiempos.

Cada estado de vida tiene una castidad propia. La del soltero es la castidad absoluta. Por lo tanto, no es lícita la convivencia con quien no sea esposo/esposa legítimos. Esto ha sido revelado por Dios, y recordado por Nuestro Señor Jesucristo en los Evangelios y frecuentemente repetido por los apóstoles en sus cartas, en particular San Pablo. Recuerde el pasaje en el que la samaritana. (Jn. IV, I y ss) declara no tener marido. Y nuestro Señor le contesta: «Bien has dicho no tengo marido, porque cinco has tenido, y el hombre que ahora tienes tampoco es tu marido. Has dicho la verdad». Recuerde con qué frecuencia Nuestro Señor perdona a los pecadores, pero les reconviene: «vete y no peques más». En el caso de la samaritana, que le recomiendo leer en detalle, el refuerza la doctrina que está implícita en su reproche, revelando luego que El es el Mesías.

Solo dentro del matrimonio es lícita la convivencia que Ud. menciona. Lo otro se llama, fornicación, si es pasajero, o concubinato si es estable. Y es pecado mortal. La doctrina de la Iglesia no ha cambiado, aunque no pocos sacerdotes y fieles digan que sí, mintiendo o profundamente confundidos, Dios sabrá. Remítase Ud. a la doctrina si no tiene un buen sacerdote que la pueda esclarecer. Está en el catálogo de los 10 mandamientos: no fornicar.Y en numerosísimos textos evangélicos, de los Padres, del Magisterio, etc. No hay cambio posible de lo que Dios mismo ha revelado. Y esto, lejos de ser una carga, es un enorme alivio para todos nosotros.

También dentro del matrimonio hay normas de castidad. No todo es lícito, y principalmente no lo es evitar los hijos, de modo que San Agustín al referirse a los esposos que los evitan voluntariamente dice que más bien debería llamárselos concubinos. Más fuerte es la expresión que usa: prostituidos.

A quien Ud. consulte, para concluir la respuesta de sus dudas, no por más alta jerarquía podrá darle una respuesta más cierta que las que nos han dado Nuestro Señor, los Apóstoles y los santos. Y todo el Magisterio de la Iglesia, conteste en estas verdades.

Busque, si puede encontrar, un sacerdote tradicional que la ayude a encaminar sus dudas y discernir estas y otras cuestiones. 

La moral sexual no es una materia menor, aunque haya otras de mayor gravedad. Suele ser la puerta por la que el demonio se cuela para destruir la Fe en quienes no le dan importancia, o incluso en quienes, perdiendo la confianza en Dios, se obsesionan con ella.

Con nuestras oraciones por Ud.

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