¡Que bueno era el difunto!
En todos los funerales a los que he asistido fuera del ámbito tradicionalista me he encontrado este denominador común: el cura hace una apología del difunto, lo canoniza, lo declara ya salvo y si fue notorio pecador insoslayable, dice que la misericordia de Dios ya se ha pasado por alto esos detalles. Relata un post de La Cigüeña las quejas de una lectora en este sentido y cuenta al final un chiste muy al caso.
En todos los funerales a los que he asistido fuera del ámbito tradicionalista me he encontrado este denominador común: el cura hace una apología del difunto, lo canoniza, lo declara ya salvo y si fue notorio pecador insoslayable, dice que la misericordia de Dios ya se ha pasado por alto esos detalles. Relata un post de La Cigüeña las quejas de una lectora en este sentido y cuenta al final un chiste muy al caso.
«Un día estaba diciendo un sacerdote la homilía de un funeral. De corpore insepulto. El muerto, tan amante esposo, tan buen padre de sus hijos, tan trabajador, tan amigo de sus amigos, tan honrado…, está ya en la gloria del cielo, junto a ese Cristo resucitado que tanto amó.
«Y la viuda le dice a un hijo que estaba a su lado. Levanta la tapa del ataúd porque seguro que nos hemos equivocado de funeral. Ese no puede ser tu padre».

