Primera Misa Tradicional en la Catedral de Tucumán
Nos informan amigos tucumanos que el sábado 26 de mayo se celebró por vez primera la Misa Tradicional en la Catedral de Tucumán, después de décadas. Ante todo hay que reconocer al Sr. Arzobispo, Mons. Zecca, que lo haya permitido. No corresponde aquí decir más, sino agradecer su buena disposición, sin juzgar segundas intenciones ni cuestiones pasadas.
Nos informan amigos tucumanos que el sábado 26 de mayo se celebró por vez primera la Misa Tradicional en la Catedral de Tucumán, después de décadas. Ante todo hay que reconocer al Sr. Arzobispo, Mons. Zecca, que lo haya permitido. No corresponde aquí decir más, sino agradecer su buena disposición, sin juzgar segundas intenciones ni cuestiones pasadas.
La celebración fue correcta, la piedad del celebrante destacable y la asistencia numerosísima. La catedral, nos dicen, se colmó. Algún fallo técnico en el sonido a la hora de la homilía no permitió a todos los asistentes oír las palabras del celebrante, Fray Guido Casillo (OP) quien hizo un gran elogio de la liturgia milenaria de la Iglesia romana, del latín y del canto gregoriano. Los fieles también lamentaron que no se hubiese podido usar el órgano de la catedral debiendo limitarse a un instrumento de menor calidad. Habiendo lo más para la gloria de Dios, ¿por qué usar lo menos?

Sin embargo, es de destacar que prácticamente es la primera misa tridentina que se permite celebrar en una catedral en la Argentina. Para ejemplo y en cierto modo para acusación de otros obispos con antecedentes mucho más «conservadores». Dios quiera que pronto se celebre los domingos y días de precepto.
Sin duda, este éxito pondrá algunas piedras en el camino, porque la Misa Tradicional tiene siempre enemigos en el clero actual. La asistencia numerosa de fieles jóvenes desmiente la argumentación de los que tratan de impedir la restauración litúrgica, lo cual suscita resentimientos y enemistades, pero también, esperamos en Dios, la apertura de muchos corazones y la claridad de muchas mentes, convencidas hasta ahora de esos argumentos tan poco sólidos que insisten en repetir sin prueba alguna que la misa tradicional no convoca a los fieles.

Roguemos para que Mons. Zecca se mantenga firme en su decisión.

