Persiguen a párroco mallorquí por defender la doctrina del matrimonio católico
«Si los esposos sólo se ocupan de sí mismos, de alimentar egoístamente su amor, corren el peligro de que este amor se estanque. El primer deber de unos esposos es sobrenatural: es el de convertirse en padres, de engendrar hijos para Dios y para la Iglesia». Esta afirmación del sacerdote Jaume Mercant publicada en el Full Dominical del pasado día 4 ha provocado un ´incendio´ en el seno de la Iglesia mallorquina, hasta el punto de optar algunos párrocos por negarse a distribuir la citada publicación y acusar al Obispado de permitir la defensa desde un medio oficial de posturas que llegan al extremo de ser calificadas de «fundamentalistas», «ultramontanas» y «preconciliares.
«Si los esposos sólo se ocupan de sí mismos, de alimentar egoístamente su amor, corren el peligro de que este amor se estanque. El primer deber de unos esposos es sobrenatural: es el de convertirse en padres, de engendrar hijos para Dios y para la Iglesia». Esta afirmación del sacerdote Jaume Mercant publicada en el Full Dominical del pasado día 4 ha provocado un ´incendio´ en el seno de la Iglesia mallorquina, hasta el punto de optar algunos párrocos por negarse a distribuir la citada publicación y acusar al Obispado de permitir la defensa desde un medio oficial de posturas que llegan al extremo de ser calificadas de «fundamentalistas», «ultramontanas» y «preconciliares.
Los curas censuran al párroco preconciliar
La primera finalidad del matrimonio es procrear, según Mercant.
«Si los esposos sólo se ocupan de sí mismos, de alimentar egoístamente su amor, corren el peligro de que este amor se estanque. El primer deber de unos esposos es sobrenatural: es el de convertirse en padres, de engendrar hijos para Dios y para la Iglesia». Esta afirmación del sacerdote Jaume Mercant publicada en el Full Dominical del pasado día 4 ha provocado un ´incendio´ en el seno de la Iglesia mallorquina, hasta el punto de optar algunos párrocos por negarse a distribuir la citada publicación y acusar al Obispado de permitir la defensa desde un medio oficial de posturas que llegan al extremo de ser calificadas de «fundamentalistas», «ultramontanas» y «preconciliares».
Jaume Mercant, de la parroquia de Sant Bartomeu de Sóller, es sobradamente conocido por el resto de sacerdotes de Mallorca por defender posiciones que se ubican en el sector «más ultraconservador» y por la dureza de algunos de sus planteamientos. Pero su artículo Dos mots d´homilia del pasado domingo ha sido la gota que para muchos ha colmado el vaso.
El texto, según apuntan incluso párrocos que no se caracterizan por sus ideas liberales según reconocen ellos mismos, supone un ataque al Concilio Vaticano II, en el que se fijo que la función del citado sacramento es tanto el amor mutuo como la procreación. Según el escrito de Mercant, «la finalidad primera del matrimonio no es la de establecer una comunidad de amor. La doctrina de la Iglesia, como enseñan, por ejemplo, los Papas León XIII, Pío XI o Pío XII, es clara e inalterable: La principal finalidad del matrimonio es la procreación y la educación cristiana de los hijos». Según sus detractores, resulta significativa la referencia a tres Papas anteriores al Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII e iniciado en 1962, en el que se revisaron las posturas de la Iglesia para promover su modernización…
La reacción mayoritaria de los párrocos es la de considerar las afirmaciones de Jaume Mercant como alejadas de la realidad actual de las familias. «Este hombre no toca con los pies en el suelo», según apunta alguno de los consultados.
Pero la polémica generada está alcanzando al propio obispo de Mallorca, Jesús Murgui, del que se destaca su incapacidad para posicionarse ante una polémica y ejercer sus funciones de liderazgo, especialmente si se compara esa actitud con la de su antecesor en el cargo, Teodor Ubeda.
Debate sobre la solución
Aunque las críticas al artículo del pasado Full Dominical son muy numerosas, existe una evidente división entre la actitud que se debería haber adoptado en este tema. Mientras que algunos se declaran partidarios de no haber publicado el escrito de Mercant por considerarlo contrario a la doctrina del Concilio Vaticano II, otros advierten que se trata de opiniones legítimas que bajo ningún concepto debían de hacer sido censuradas, pese a no ser compartidas.
En cualquier caso, la solución que algunas fuentes achacan al Obispado, de dejar que cada parroquia optara por distribuir o no la citada publicación, tampoco parece haber satisfecho a nadie, ya que supone «una vez más dejar que otros decidan para no tener que mojarse».
Este debate también ha puesto en evidencia otro hecho. Frente a los que se han involucrado en la polémica, no son pocos los párrocos que también han admitido que no suelen leer el Full Dominical y que se limitan a ponerlo a disposición de sus feligreses, por lo que no habían conocido el contenido del artículo hasta que se enteraron de las tensiones que había generado.
Fuente: El Diario de Mallorca
Comentario Druídico: A propósito del tema que nos ocupaba en los debates… Y de las reuniones doctrinales en Roma sobre el Concilio Vaticano II. Aquí hay un punto en el que el Magisterio ha sido siempre claro y unánime… salvo en el Concilio. ¿Cambió la moral? ¿Es susceptible de «modernización»? No es un tema menor, sin duda. Y ya ven lo que pasa cuando se practica la «hermenéutica de la continuidad»…


Comentarios
Hablando en números
Así de importante es aquel pequeño 5% de que habla Monseñor Fellay. En términos de porcentajes es mínimo, en cuanto a las consecuencias se puede apreciar que ese 5% por el cual combate la fraternidad es de importancia cercana al 100% Y aquí sólo vemos un ejemplo de ese ya famoso 5%, no estamos hablando del subsiste ni nada de eso.
Saludos
Augusto
Si en realidad fuera como usted dice…
…Monseñor Fellay jamás hubiese dicho que el Concilio estaba bien en un 95%, sino todo lo contrario. Un 5% es un 5%, y un 100% es un 100%, y listo.
¿Apóstatas o modernistas?
Parece mentira tanto escándalo por una verdad que los católicos (tradicionales) leemos a diario.
¿Hermenéutica de la continuidad o de la ruptura… dos religiones o una sola… dos lex credendi o una sola?
Si la Iglesia no se autorrestaura, perecerá siendo cada vez más apóstata, o sea para el infierno… Hay que restaurar la tradición en la Iglesia y contraatacar con renovados métodos: mandamientos, postrimerías y doctrina cristiana (católica tradicional).
Matías
Matías
Ya hay dos Iglesias, lo que interesa ahora es saber si la nuestra tiene Pastor, Papa, y creo que sí, no podría ser de otro modo, pero la Iglesia toma sus tiempos, trabaja con procesos y no con sablazos, aunque por mi gusto hubiese sido mejor un buen sablazo. Fijate Matías el caso de los Cataros, la Iglesia tardó 200 años en reaccionar, y al final tuvo que recurrir a Simón de Montfort para aniquilar la herejía en la carne de los herejes. Y aún el Espíritu Santo tuvo que sobreactuar, pues se necesitó a un Santo Domingo para apagar el incendio en el Sur de Francia y un San Francisco para apagar el incendio «patarino» en el Norte de Italia, y aún así, 700 años después Don Bosco tuvo que sufrir las secuelas de aquellos ahora carbonarios. Incluso los «puros» que escaparon a Suiza volvieron como Calvinistas, se instalaron en Inglaterra y Holanda, provocaron la independencia americana para «puritanizar» la aldea y fijate hoy en donde estamos parados.
No quiero ni pensar, si minúsculas aldeas de la campiña francesa nos provocaron todo éste desmadre, cual serán los efectos de regiones y ordenes completas de la Iglesia, Cardenales, Obispos, teologos, universidades, seminarios, heréticos…Hará falta muchos siglos y muchos grandes Santos para extinguir éste incendio del infierno o quizá la Venida de Aquel, cuya agua es inextinguible.
Abel
Abel, aunque la beata Ana
Abel, aunque la beata Ana Catalina Emerich afirme ver dos Iglesias, y nadie duda de su santidad, también podríamos decir que estamos ante una sola Iglesia. Lo que ocurre es que la apostasía es, desde hace 40 años, la característica cada vez mas dominante en ella, desde las reformas del Vaticano II.
Y como bien dice el Vaticano II, «dentro de la (ESTA) Iglesia (reformada y moderna) SUBSISTE la Iglesia de Cristo», y ésta subsiste en los fieles donde la Iglesia ES UNA y SANTA (una con los santos y en gracia). Y como bien dice también el Vaticano II, «fuera de la (ESTA) Iglesia hay comunidades en la verdad y que sí pueden salvarse, aunque no estén en comunión» con ella (y no puedo dejar de pensar en los sedevacantistas y en todos aquellos que son mas cristianos que la mayoría pero que tienen sus cosas jaja).
Como ves, hay varias formas de leer o de interpretar lo mismo. Ahora, ¿de cuanto tiempo crees que dispongamos para la restauración, crees que tengamos… 100 años?.
Saludos
Matías
Los Cátaros
Abel, debés ser Simón de Montfort redivivo, que Inocencio III te tenga en su gloria! Se ve que te gusta pasar a degüello a los que no creen las mismas ganzadas, sos un tipo maravilloso que hoy provoca risa (aunque también un poquito de indignación), pero qué mente retorcida.
D. Jaime Mercant es un
D. Jaime Mercant es un sacerdote integro que, en sus homilias, no se refugia en la ambigüedad y la hipocresia. Una actitud así, en los tiempos que corren, denotan valentia y coherencia.
¡Algo a cambiado?
El que sólo ama hoy y no le interesa amar mañana, no sabe lo que es amor, para ser feliz hay que sentirse realizado y vale la pena dar la vida por un ideal y el ideal está en Cristo que alcanzan los esposos que hacen cuanto esté en su mano para que su matrimonio sea verdaderamente cristiano, Dios se ha comprometido a darles todas las gracias que necesiten y cuando las necesiten y Dios es fiel a sus promesas y si partimos de las dos propiedades del matrimonio en su unidad y su indisolubilidad se excluye toda forma de divorcio, es decir la disolución de un matrimonio válidamente contraído y consumado mientras vivan los contrayentes.
Los dos al ser uno deben mirar hacia la misma dirección y recordando las promesas ante dios dar la oportunidad a esos hijos que llegan a la familia en un hogar pleno de amor, paz y alegría y en esto salirse del estereotipo de amor egoísta que causa el matrimonio sin hijos. En los Sacramentos está Dios y el Sacramento del matrimonio es la bendición que Dios da a la unión de un hombre y una mujer; para que una unión matrimonial perdure es necesario que continúen unidos los tres que lo conforman (Dios-hombre-mujer) .
Si sacamos a Dios de en medio se acaba el amor, ya que por la huella del amor de Dios la relación de pareja será tanto más auténtica cuanto más se transparente a través de ella en un amor entregado como el que Dios nos ha dado en Cristo. El hombre y la mujer en su reciprocidad reflejan la infinita perfección de Dios y han sido creados para la comunión y en esa comunión del matrimonio son cooperadores de la obra de Dios siendo transmisores de vida y están hechos el uno para el otro y al estar orientado al otro es ya una huella del ir hacía el otro que configura el ser del hombre con las ganas de formar familias según la voluntad de Dios sanas, fuertes y felices.
Una vez que se ha establecido la alianza conyugal, el hombre está sujeto a las leyes divinas por las que el matrimonio se rige, y a sus propiedades esenciales por lo tanto si existiere algún cambio el que cambia es el hombre y no Dios. En aras de la modernidad se ha desdibujado el amor matrimonial frecuentemente siendo profanado por el egoísmo, el materialismo y la anticoncepción que produce un alejamiento personal de Dios que sumado a la ignorancia de la doctrina de Jesucristo influye en la ruptura de gran cantidad de familias. Dios los creó a su imagen y semejanza; los hizo varón y mujer, los bendijo y les mandó crecer y multiplicarse para poblar la tierra (cf. Gen 1,27).
En Jesús y María que Dios los bendiga
Julio Raúl
Es curioso como los
Es curioso como los progresistas, liberales (eso es, defensores de la libertad, se supone), dialogantes, democráticos, ecuménicos, irenistas, hermenéuticos… con que deshinibición practican la censura más fulminante, y en el full dominical, nada menos. Vamos, que ni Robespierre tuvo tan pocos reparos en liquidar a Desmoulins, cuyo periódico tenia bastante más impacto que el full.
El clero postconciliar es así de jacobino; la libertad de la conciencia cristiana moder(nis)ta exige ciertos sacrificios. El problema es que la primera en pasar por la guillotina es la libertad misma.
lo mismo
Perdonad que me repita, pero es que como tradicionalista y catalán estas canalladas me hierven la sangre. Aunque por aquí son lo normal, y en la diócesis de Barcelona, incluso peor (no os perdáis la web disidente -es decir, ortodoxa- Germinans germinabit).
Hay que mantener en medio del camino, y a cualquier precio, esa piedra de escándalo que es la Humanae Vitae. Algún día se canonizará a Pablo VI sin duda por eso, porque otra cosa…
Para quien quiera abundar en el tema, recomiendo «Amor y responsabilidad» de K.Wojtyla, lo mejor en antropología sexual cristiana.
Viva la Inmaculada.
Viva el Syllabus.
Viva España católica, metafísica y apocalíptica.
Viva el Tercio de Requetés de Nª Sª de Montserrat y sus mártires de la Cruzada.
Un saludo.
Malcuntent