Panorama Católico

Partido de fútbol interreligioso por la paz

En la rueda de prensa, monseñor Guillermo Karcher, oficial de la Secretaria de Estado y Ceremonial Pontificio, destacó que Scholas es la iniciativa del papa Francisco que trabaja para crear una red educativa y de valores para favorecer la construcción de la cultura del encuentro y de la paz

Ciudad del Vaticano (AICA): El Partido Interreligioso por la Paz, que se jugará el lunes 1º de septiembre en el Estadio Olímpico de Roma, fue presentado oficialmente este lunes en las instalaciones de Radio Vaticano. Organizan Scholas Ocurrentes, la red mundial de escuelas para el encuentro que promueve el pontífice y la Fundación PUPI, creada por el jugador argentino Javier Zanetti. Lionel Messi, Gianluigi Buffon, Zinedine Zidane, Javier Zanetti, Javier Mascherano, Roberto Baggio, Andrea Pirlo, Yuto Nagatomo, Samuel Eto’o, David Trezeguet, Andrea Ranocchia son algunos de los futbolistas que participarán en representación de diversas religiones y culturas, unidas por primera vez en Italia para celebrar el encuentro entre los valores del deporte y la hermandad religiosa.

El Partido Interreligioso por la Paz, que se jugará el lunes 1º de septiembre en el Estadio Olímpico de Roma, fue presentado oficialmente este lunes en las instalaciones de Radio Vaticano. 
 
El cotejo será el inicio del Congreso Mundial Educativo de Scholas Ocurrente, la red mundial de escuelas para el encuentro que promueve el Papa, que se desarrollará hasta el 4 de septiembre y que tendrá en la clausura la presencia del pontífice. Los directores de Scholas anticiparon que el Papa dará en esa oportunidad una sorpresa. 
 
Jugadores y técnicos del más alto nivel mundial participarán de este partido trascendente por su valor simbólico a favor de la paz y que será televisado al mundo a través de la RAI. 
En la rueda de prensa, monseñor Guillermo Karcher, oficial de la Secretaria de Estado y Ceremonial Pontificio, destacó que Scholas es la iniciativa del papa Francisco que trabaja para crear una red educativa y de valores para favorecer la construcción de la cultura del encuentro y de la paz
Asimismo, recalcó que el deporte, el fútbol y la presencia de diversas religiones deben servir para promover la solidaridad para todos, pero sobre todo para los niños. De esta manera, monseñor Karcher expresó que el Santo Padre busca generar proyectos significativos que sean edificantes y dignificantes y transmitió la gratitud del papa Francisco y envío su saludo y bendición a todos los que contribuyen en la organización del partido. 
Junto con monseñor Guillermo Karcher estuvieron presentes también en la conferencia, Javier Zanetti, autoridades estatales y representantes de firmas que apoyan esta iniciativa. 
Este partido surge por iniciativa del Papa y tiene por protagonistas a dos organizaciones que trabajan cotidianamente por la paz y la inclusión social. Scholas, es una entidad educativa de bien público impulsada por el Papa, que vincula la tecnología, el arte y el deporte para fomentar la integración social y la cultura del encuentro con el objetivo de transformar el mundo en una sociedad integrada y en paz. Scholas se encuentra en el ámbito de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano. La Fundación PUPI, fue creada por el jugador argentino Zanetti que, desde hace más de 10 años, promueve y apoya programas de niños de los sectores más carenciados de la sociedad. 
El encuentro tiene el objetivo de promover la paz en el mundo siguiendo lo expresado por Francisco en ocasión del Mundial de Fútbol 2014: “…los partidos de fútbol sean considerados por lo que son esencialmente: un juego y al mismo tiempo una oportunidad para el diálogo, el entendimiento, de mutuo enriquecimiento humano. El deporte es no sólo una forma de entretenimiento, sino también – y sobre todo, yo diría – una herramienta para comunicar los valores que promueven el bien de la persona humana y ayudan a construir una sociedad más pacífica y fraterna. Pensemos en la lealtad, la perseverancia, la amistad, el compartir, la solidaridad. Ciertamente, el fútbol suscita muchos valores y actitudes que han demostrado ser importantes no sólo en el campo, sino también en todos los aspectos de la vida, más específicamente en la construcción de la paz. El deporte es una escuela de paz, nos enseña a construir la paz”
Lionel Messi, Gianluigi Buffon, Zinedine Zidane, Javier Zanetti, Javier Mascherano, Roberto Baggio, Andrea Pirlo, Yuto Nagatomo, Samuel Eto’o, David Trezeguet, Andrea Ranocchia son algunos de los futbolistas que participarán en representación de diversas religiones y culturas, unidas por primera vez en Roma para celebrar el encuentro entre los valores del deporte y la hermandad religiosa en el mundo. (…)
 
Fuente: Aica
 
Comentario Druídico: Uno se pregunta si Francisco cree que un partido de fútbol entre personas que profesan distintas religiones puede promover la paz. Respuestas posibles:
 
1) No, pero es políticamente correcto e impresiona a la masa, cuya idolatría futbolística está a ojos vista, y reditúa en popularidad entre la «inteligencia» y «la gente de la cultura» .
 
2) Sí. En cuyo caso, Francisco propone un medio natural tan poco efectivo para apaciguar los espíritus, como un partido de fútbol, que con frecuencia termina a las trompadas, para lograr un fin sobrenatural tan arduo: la deposición de odios centenarios entre comunidades religiosas. Digamos que hay una desproporción, para decir lo menos, entre el objetivo y los recursos.
 
En el primer caso, Francisco estaría usando un recurso demagógico. Lo cual no es muy digno de elogio, pero no pasa de ser una debilidad humana.
 
En el segundo, está incurriendo en un error teológico. Nuestro Señor nos advierte expresamente en el Evangelio que nos deja su paz, no como la da el mundo. Su paz es única, le pertenece porque Él es el único pacificador del mundo. Inclusive, en la paz precaria que puede alcanzarse entre las comunidades humanas, la única fuerza apaciguadora de los odios y las pasiones exacerbadas tiene su fundamento en Cristo. Hasta la Pax Romana fue establecida en el mundo bajo el paganismo para dar lugar al nacimiento del Salvador. La convivencia pacífica entre musulmanes, judíos y cristianos en Medio Oriente (gradualmente arruinada desde la II Guerra Mundial) se basó más bien en una fuerza militar que puso orden, no en la comprensión y el amor. Y si Saddam Hussein o Murbarak «pacificaron» sus países y protegieron a los cristianos, porque eran para ellos una comunidad confiable, lo hicieron con la brutalidad característica de los islámicos.
 
El otro error teológico de Francisco parece ser la declarada indiferencia entre las religiones, o creer que las diferencias se salvan con una incierta «cultura del encuentro y la paz». Encontrarse no siempre significa reunirse pacíficamente. De hecho, para hacer la guerra es necesario que las partes se encuentren. 
 
Sería sin embargo injusto ignorar que el trato con personas a las que profesamos antipatía o sobre las que tenemos prejuicios contrarios sea inútil. Hay algo de cierto en esto de que cuando la gente se conoce personalmente muchas veces -buena voluntad mediante- se superan hostilidades que son producto de prejuicios sociales, ideológicos, etc. La amistad humana supera muchas veces estas barreras. Pero también a veces las agravan. La clave de la paz sobre bases sólidas es la caridad cristiana.
 
¿Sería posible que hubiera una convivencia de religiones en paz? Sí, la prueba la ha dado la Cristiandad, que acogió en su seno a judíos musulmanes. Pero en condiciones que no podrían repetirse hoy. ¿Supone esa convivencia un olvido de lo que cada religión profesa? Eso sería el indiferentismo religioso, error gravísimo condenado por el Magisterio y condenado también por la experiencia humana como elemento portador de paz.
 
1) Porque ya no hay Cristiandad a nivel de Estados.
 
2) Porque judíos y musulmanes fueron tolerados y protegidos bajo una sociedad cristiana por caridad. Es decir, que debería volver a florecer la caridad sobrenatural. 
 
3) Porque si aun bajo sociedades cristianas y muchas veces bajo reyes santos hubo violencias injustificadas contra las comunidades religiosas minoritarias (y otras muy justificadas), ¿quién podría asegurar la paz en una convivencia tal cuando no reina la caridad en el mundo? 
 
4) Porque las comunidades cristianas protegidas por algunos regímenes islámicos lo fueron por razones muy diferentes a la caridad: presiones de la Europa cristiana, aporte cultural y técnico a las naciones en las que residían, prescindencia de actividad conspirativa, tan común entre las sectas islámicas.
 
5) Porque de las tres religiones que hemos mencionado y entre las cuales se produce hoy la mayor violencia, son judíos y musulmanes los que no practican -ni podrían sin convertirse a Cristo- la ley de la caridad. Para ellos los recursos violentos de exterminio son aplicables a los «infieles» a sus credos. No así para la Fe de Cristo.
 
Isis y Boko Haram, entre otras sectas militarmente triunfantes hoy, son pruebas de la puesta en práctica del Corán, que se agazapa cuando está en inferioridad política, pero ser radicaliza cuando puede avanzar sobre otros. 
 
Respecto a las consideraciones que los judíos tienen sobre las comunidades musulmanas, la Franja de Gaza es un ejemplo reciente y elocuente.
 
Tampoco debemos cometer el grosero error de confundir a los EE.UU. con una nación cristiana, con procedimientos cristianos. Es más bien una superpotencia que ha servido sistematicamente a los intereses de Israel.
 
De modo que hay una sola conclusión razonable, a mi modo de ver: estos «shows» deportivos solo traen confusión a quienes quieren ver en ellos un camino para la paz. Mayor si son avalados por autoridades religiosas del más alto rango. La paz de Cristo nace de la caridad que solo puede reinar en los corazones de los fieles católicos. Fieles a la Fe católica. Si se equiparan las religiones, se pierde la fidelidad a Cristo, único Salvador. Si se minimizan los aspectos religiosos, se los «deja de lado», se deja de lado toda efectividad para el logro de la paz: «Sin Mí nada podéis hacer»
 
Y es así, desde que la Iglesia ha elegido el camino de postergar a Cristo o sumarlo a un panteón de ídolos o falsos profetas, «nada puede hacer» efectivamente para influir en la paz entre las naciones. 
 
Más feliz fue la iniciativa de Francisco el año pasado, convocando a una jornada de ayuno y oración. De hecho pareció haber neutralizado un inminente ataque aéreo sobre una parte de los beligerantes en Siria. Los tolerantes… los que protegían a los cristianos… 
 
Curioso, a los que iban a atacar (con la entusiasta determinación de EE.UU. y la anuencia de Francia) era a las víctimas. Recién ahora descubren que Isis es un conglomerado de fanáticos criminales que pretende erradicar el nombre de Cristo de la faz de la tierra… Pero a EE.UU. y a Francia -en tanto «Estados», no digo lo mismo de muchos de sus ciudadanos- ¿qué les importa?

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