Para Mons. Williamson, no hay acuerdo canónico posible
Un periodista Italiano afirmó el mes pasado que él tenía la autoridad de «una persona de dentro del Vaticano» para escribir que en la reunión del 14 de Septiembre entre los oficiales de Roma y el Superior General de la Sociedad de San Pio X con sus dos Asistentes, se podría hablar acerca de una posible regularización canónica de la FSSPX. Aquí un resumen de los punto principales de Andrea Tornielli.
Los oficiales del Vaticano presentarán a la FSSPX (1) una aclaración de la «hermenéutica de la continuidad» de Benedicto XVI para mostrar como es la interpretación más auténtica de los textos del Vaticano II. «Solo si», dice Tornielli, esta aclaración supera las dificultades doctrinales entonces se les presentará (2) una solución a la irregularidad canónica en donde aún se encuentran los obispos y sacerdotes de la FSSPX: un Ordinariato como el que les fue otorgado a los Anglicanos en Mayo, por medio del cual la FSSPX dependería directamente de la Santa Sede a través de la Comisión Ecclesia Dei. Este acuerdo le otorgaría a la FSSPX la capacidad de «retener sus características sin tener que dar cuentas a los obispos diocesanos». Pero (3) dicho acuerdo no se da por cierto ya que «dentro de la FSSPX coexisten diferentes sensibilidades».
De lo que sabemos públicamente acerca de las relaciones Vaticano-FSSPX, el pronóstico de Tornielli para la reunión del 14 de Septiembre es probable; pero cada uno de sus tres puntos principales merece ser comentado:
Primeramente, en relación al abismo doctrinal entre el Vaticano de hoy en día y la FSSPX de Monseñor Lefebvre, no se puede decir que la «hermenéutica de la continuidad» de Benedicto XVI es una solución (ver CE 208-211). Si Tornielli está en lo cierto, será interesante (aunque no edificante) ver cómo Roma intenta nuevamente probar que 2 + 2 puede ser 4 ó 5, 5 ó 4. La doctrina Católica es tan rígida, acaso no siempre tan clara para los humanos, como 2 + 2 = 4.
En segundo lugar, con respecto al acuerdo canónico suscitado por Tornielli, si – inimaginablemente — la FSSPX aceptase cualquier tipo de compromiso doctrinal, de ninguna manera podría entonces situarse debajo de la Santa Sede (2 + 2 = 4 ó 5) y aún «retener sus características» (basadas en que 2 + 2 = exclusivamente 4). El acuerdo práctico ejercería una presión constante y finalmente irresistible de hacer que la doctrina Católica no excluya mássino incluya el error, lo que sería igual a adoptar la ideología Francmasona y a abandonar la razón principal de existencia de la FSSPX del Arzobispo Lefebvre.
Y en tercer lugar, Tornielli puede bien estar en lo cierto al decir que un acuerdo no es seguro, pero él y su «informante del Vaticano» están absolutamente equivocados si piensan que el problema es que existen «diferentes sensibilidades». Las sensibilidades son subjetivas. El problema central entre el Vaticano y la FSSPX de Monseñor Lefevbre es tan objetivo como 2 + 2 = 4. En ningún momento en la historia, ya sea mirando hacia atrás o hacia adelante en la eternidad, en ningún planeta o estrella creada o por ser creada, podría 2 + 2 ser algo diferente que cuatro, exclusivamente.
¿Acaso no es esa la razón por la cual, cuando todos los esfuerzos tácticos de Mons. Lefebvre habían fracasado en las negociaciones de Mayo de 1988 para obtener del Cardenal Ratzinger un lugar seguro para la Fe dentro de la corriente oficial de la Iglesia, él dijo sus famosas palabras? «Su Eminencia, aún cuando usted nos diera todo lo que queremos, aún así tendríamos que rechazarlo porque nosotros estamos trabajando para cristianizar la sociedad, mientras que ustedes están trabajando para des-cristianizarla. La colaboración entre nosotros no es posible.»
Comentario Druídico: Resulta llamativo que un hombre de la inteligencia de Mons.Williamson no imagine otro escenario posible, no digo probable.Yo creo que sí lo imagina, pero su aparente cerrazón a toda otra alternativa radica en un efecto de balance o contrapeso que cree su deber realizar.
Destaquemos algunos puntos de argumentación: En lo referente a la doctrina, él mismo admite que la FSSPX no transigirá. Su famoso ejemplo del 2+2 = 4 (no 5 o ningún otro número), no necesita más comentario. Pero esto se aplica a la doctrina, no a un modus vivendi, ni a la posibilidad, no probabilidad, de un ofrecimiento amplio y generoso en virtud de razones que se han comentado largamente en otro artículo. Una de las cuales podría ser el replanteo estratégico de fuerzas en vista al próximo cónclave.
La cita de Mons. Lefebvre resulta, pues, muy pobre argumento puesto que hace referencia a las circunstancias en las que el propio Mons. Lefebvre negoció y hasta firmó un acuerdo del que se arrepintió inmediatamente. En el cual episodio pueden observarse dos características de su personalidad: su profundo deseo de no llegar a una instancia tan grave con Roma y a la vez su honestidad intelectual, al reconocer que no era mera cuestión de buena voluntad, sino de preservación efectiva de la doctrina. Lo cual se traduce, dadas las cosas hoy en la Iglesia (y entonces también) en la posibilidad de tener una independencia relativa de las autoridades ordinarias de la jerarquía. En su momento no había tal posibilidad. Hoy probablemente tampoco. Se verá, pero negar la posibilidad resulta o necio o producto de una postura política interna. No, como Mons. Williamson lo presenta, un análisis frío de hechos.
Esta independencia la puede conceder el Papa, en virtud de un estatuto excepcional. Y esto es lo que eventualmente, improbablemente, analizaría la FSSPX en una instancia no menos amplia que un Capítulo General, que es como decir, todos los superiores, ex superiores y al menos los 10 sacerdotes más antiguos de la FSSPX que no hayan ejercido dicho cargo, con más la presencia de todos sus obispos. Una deliberación ampliamente colectiva y representativa, donde difícilmente prospere una decisión no consensuada ampliamente y donde sí las diversas «sensibilidades» de las que habla Tornielli tendrán su expresión.
Parece prudente desmitificar estas reflexiones de Mons. Williamson del halo de superioridad intelectual que merecidamente lo rodea, pero que no necesariamente implica prudencia en todos los temas (la realidad demuestra lo contrario) ni la ausencia de cierta obstinación.

