Panorama Católico

Padre Panaro: off the record

El buen padre Panaro ahora se las toma con los organizadores de la misa que durante más de 4 años se celebró semanalmente en la Capilla del Sagrado Corazón. Ocurre que le han aparecido algunas pintadas y panfleteadas ante colegios en los que el párroco Panaro hace capellanía. Se acusa al P. Panaro de «abusador».

Las pintadas y panfleteadas ocurrieron en el Colegio de la Misericordia, de la calle Directorio 2200 y en el Ana María LLaner, de Avda. Alberdi 2500. Este último no está dentro del radio parroquial pero en ambos trabajaba el dicho sacerdote.

El buen padre Panaro ahora se las toma con los organizadores de la misa que durante más de 4 años se celebró semanalmente en la Capilla del Sagrado Corazón. Ocurre que le han aparecido algunas pintadas y panfleteadas ante colegios en los que el párroco Panaro hace capellanía. Se acusa al P. Panaro de «abusador».

Las pintadas y panfleteadas ocurrieron en el Colegio de la Misericordia, de la calle Directorio 2200 y en el Ana María LLaner, de Avda. Alberdi 2500. Este último no está dentro del radio parroquial pero en ambos trabajaba el dicho sacerdote.

Las pintadas debieron hacerse durante la noche y la panfleteada no se sabe. Pero cuando llegaron los chicos y aún al mediodía había panfletos. Algunas madres dijeron que no iban a permitir que sus hijos fueran al catecismo con el cura y les prohibieron que confiesen con él. El padre Panaro estaba en la primaria del Misericordia, pero no en la secundaria. Dicen que al saber de las pintadas el cura fue al colegio y la superiora le dijo que hablaría primero con los padres antes de hablar con él. Esto parece haber ocurrido el miércoles 1º de julio.

Aparentemente, por pedido de los padres de los alumnos, la hermanas del colegio le han pedido que deje la capellanía…

Una persona que está vinculada a la parroquia, manifestó que lo habían echado. Según esta persona, habría debido dejar la Misericordia. No se ha podido confirmarlo.

Comentario: Datos rigurosamente off the record

Lo que se ha podido saber es que en la primera misa que el Párroco Panaro celebró en la capilla por él cerrada a la antigua comunidad (de misa en latín) fustigó a los organizadores de dicha misa advirtiéndoles que no podrían acercarse a la comunión por haber participado en un acto calumnioso (pintadas y volanteadas). Consultados los organizadores de la misa clausurada negaron toda relación con los hechos.

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