Los «proles» y la Argentina
Winston pensó que sus palabras parecían sacadas de uno de los libros de texto del Partido. El Partido pretendía, desde luego, haber liberado a los proles de la esclavitud. Antes de la Revolución, eran explotados y oprimidos ignominiosamente por los capitalistas. Pasaban hambre. Las mujeres tenían que trabajar a la viva fuerza en las minas de carbón (por supuesto, las mujeres seguían trabajando en las minas de carbón), los niños eran vendidos a las fábricas a la edad de seis años. Pero, simultáneamente, fiel a los principios del doblepensar, el Partido enseñaba que los proles eran inferiores por naturaleza y debían ser mantenidos bien sujetos, como animales, mediante la aplicación de unas cuantas reglas muy sencillas.
Winston pensó que sus palabras parecían sacadas de uno de los libros de texto del Partido. El Partido pretendía, desde luego, haber liberado a los proles de la esclavitud. Antes de la Revolución, eran explotados y oprimidos ignominiosamente por los capitalistas. Pasaban hambre. Las mujeres tenían que trabajar a la viva fuerza en las minas de carbón (por supuesto, las mujeres seguían trabajando en las minas de carbón), los niños eran vendidos a las fábricas a la edad de seis años. Pero, simultáneamente, fiel a los principios del doblepensar, el Partido enseñaba que los proles eran inferiores por naturaleza y debían ser mantenidos bien sujetos, como animales, mediante la aplicación de unas cuantas reglas muy sencillas.
En realidad, se sabía muy poco de los proles. Y no era necesario saber mucho de ellos. Mientras continuaran trabajando y teniendo hijos, sus demás actividades carecían de importancia. Dejándoles en libertad como ganado suelto en la pampa de la Argentina, tenían un estilo de vida que parecía serles natural. Se regían por normas ancestrales. Nacían, crecían en el arroyo, empezaban a trabajar a los doce años, pasaban por un breve período de belleza y deseo sexual, se casaban a los veinte años, empezaban a envejecer a los treinta y se morían casi todos ellos hacia los sesenta años. El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya. Unos cuantos agentes de la Policía del Pensamiento circulaban entre ellos, esparciendo rumores falsos y eliminando a los pocos considerados capaces de convertirse en peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con la ideología del Partido.
No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que se recurría en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando cundía entre ellos el descontento, como ocurría a veces, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente. Los grandes males, ni los olían. La mayoría de los proles ni siquiera era vigilada por telepantallas. La policía los molestaba muy poco. En Londres había mucha criminalidad, un mundo revuelto de ladrones, bandidos, prostitutas, traficantes en drogas y maleantes de toda clase; pero como sus actividades tenían lugar entre los mismos proles, daba igual que existieran o no.
En todas las cuestiones de moral se les permitía a los proles que siguieran su código ancestral. No se les imponía en puritanismo sexual del Partido. No se castigaba su promiscuidad y se permitía el divorcio. Incluso el culto religioso se les habría permitido si los proles hubieran manifestado la menor inclinación a él. Como decía el Partido: “los proles y los animales son libres”.
George Orwell, «1984».
Comentario Druídico: Llamativa metáfora, más llamativa aún la coincidencia en la descripción de los «proles» con el proletariado argentino… Salvo algunos detalles sobre el maltusianismo moderno que el autor no pudo imaginar, todo lo demás es una descripción casi profética.


Comentarios
maltusianismo moderno?
Estimado Druida,
Podría expander su comentario sobre «maltusianismo moderno»?
Con todo gusto
Orwell imaginaba la sociedad del Big Brother como dividida en tres clases. Los miembros del Partido Interior, los del Partido Exterior y los «proles».
A los dos primeros se les impone un criterio de control de la natalidad, e inclusive de castidad absoluta. A los proles, como fuerza de trabajo, se los deja reproducirse a gusto, si bien cuando molestan se los «vaporiza». El moderno matusianismo real de nuestro mundo impone la restricción de la natalidad a todos, aunque los proles son los que menos caso hacen.
Hay un cierto paralelismo en cuanto a que las clases altas y medias fueron las primeras en recibir con entusiasmo el control de la natalidad y los proletarios han sido más reacios. Pero la energía del NOM puesta en reducir la población de los países no desarrollados (con perdón) no entraba en las miras del novelista inglés… salvo mejor opinión.
No se si su pregunta apuntaba a eso.
matusianimso moderno
Si, en eso pensaba, pero no solo en el contexto argentino sino a nivel mundial. Por ejemplo, debido al terremoto en Haití que llevó a la muerte a 200000+ personas, las constantes hambrunas en Africa, etc están creciendo las voces en los «paises desarrollados» que culpan la «excesiva» cantidad de haitianos, africanos (e.g. proles) que viven por encima de sus capacidades naturales. Estas voces neo-maltusianas dicen que a Haití no habría que ayudarlo en absoluto, ya que eso simplemente postergaría los problemas. Lo que habría que hacer, según esta buena gente, es dejarlos que sufran y mueran hasta que la población se estabilize naturalmente. En Haití viven (sobreviven) alrededor de 10 millones de personas pero en gran parte con ayuda foránea. Esa cifra no podría jamas ser mantenida si Haití tuviera que darle de comer a su gente disponiendo solo con la tecnología agrícola relativamente rudimentaria que tienen en su ahora desertificada media-isla hoy por hoy. Otra gente, menos estricta, propone enviar alimentos solo si los haitianos aceptan esterilizar a sus mujeres parcial o totalmente dependiendo de la edad de estas y de cuantos hijos ya han tenido…
En otros paises africanos, como Zimbauwe, en el pasado conocido como el granero de Africa, ahora hay enormes hambrunas y la gente está matando los elefantes de los parques nacionales para comer, entre otras cosas.
Todos estos sucesos le están dando pie a los neo-maltusianos para legitimizar políticas de despoblación del llamado «tercer mundo». El informe Kissinger de la decada del 70 ya proponía este tipo de políticas, pero al menos Kissinger era menos hipocrita ya que mencionaba directamente que todo se trataba de una cuestión de poder y de control de recursos. Mientras que los neo-maltusianos de hoy se esconden detrás de pantallas ecológicas, de sustentabilidad, etc.
Sin llegar a los extremos de Haití y Zimbawe, estos conceptos se expanden también a los mexicanos con su «reconquista» del sudoeste de los EEUU, los palestinos en Israel, y a los musulmanes en Europa. En fin, hay proles y proles.
Ideafix