Los neocatecumenales resisten
Los fieles se sientan en torno a una mesa. El pan que se usará para la consagración es elaborado por los fieles, según un procedimiento inventado por Argüello. Resulta ser una especie de panqueque o pan árabe de grandes proporciones que se fracciona en pedazos. Los comulgantes reciben la eucaristía en la mano, sentados.

Hay otras observaciones a su “liturgia”: el celebrante cede su lugar a los laicos en las lecturas y también en la prédica, que es una especie de reflexión común. Las “misas” se celebran los sábados por la tarde, y en “privado”, es decir, solo para los miembros del movimiento.
Hace ya dos años y cinco meses que la monición fue realizada en forma oficial y pública. Las comunidades neocatecumenales no se dan por enteradas.
Un caso paralelo al del cambio de la fórmula de consagración en vernácula “por vosotros y por muchos”, cuya catequesis explicativa de dos años no ha comenzado en ningún lugar que conozcamos, cuando ya se cumplen los términos de aplicación del cambio. Cabe recordar que la traducción “por todos los hombres” da pie a un error teológico además de falsear el testimonio de las Sagradas Escrituras y de la Tradición litúrgica.

