Panorama Católico

Los globos del Cardenal Schonborn

Resulta que ahora Roma ha aceptado las reuniones doctrinales con la FSSPX con el solo objeto de apalearla y ponerla en su lugar. El cardenal de Viena y primado austríaco, que forma parte de distintos organismos de la Curia romana ha lanzado una ofensiva, ante el anuncio oficial de que las conversaciones comenzarán en la segunda quincena de octubre. Este presunto amigo del Card.

Resulta que ahora Roma ha aceptado las reuniones doctrinales con la FSSPX con el solo objeto de apalearla y ponerla en su lugar. El cardenal de Viena y primado austríaco, que forma parte de distintos organismos de la Curia romana ha lanzado una ofensiva, ante el anuncio oficial de que las conversaciones comenzarán en la segunda quincena de octubre. Este presunto amigo del Card. Ratzinger no parece haber interpretado la extraordinaria concesión que el Papa Benedicto ha hecho a la FSSPX, elevándola en los hechos al rango de interlocutor válido en materia de corrección de los errores conciliares, errores que en su prudente lenguaje oficial Roma llama «hermenéutica de la ruptura» sin con ello explicar la redacción de los textos tan cuestionados, o sea, el famoso 5% que Mons. Fellay ha planteado como imposible de aceptar sin corrección.

Pero Schonborn no habla por arrebatamiento. Como en el caso de las excomuniones en enero pasado, al saberse que la cosa va en serio, aparece el contrataque, con la idea de detener, moderar o al menos fastidiar las conversaciones. No es impribable que las palabras del Cardenal vienés intenten repercutir también en el seno interno de la FSSPX, alentando divisiones. Y naturalmente, en el lenguaje de la interna eclesiástica, significa: «somos muchos los que no queremos saber nada con esto de cuestionar el Concilio». 

Claro que no lo dice de un modo directo sino elíptico, en el mejor estilo curial. Dispara contra la FSSPX, pero apunta al Papa y a sus colaboradores más cercanos. Cuando dice que los «renegados» no obtendrán un «pase libre de regreso al barco», en realidad amenaza a aquellos que deben aconsejar al Papa, y al Papa mismo. Como si dijera: «ni sueñen con hacer concesiones». 

Uno que es observador veterano ya sabe que estas bravatas se gastan cuando el peligro es real, nunca cuando se trata de una comedia. Podrá haber matices, y los hay ciertamente, entre las diversas corrientes modernistas de la Iglesia. Pero la experiencia de un prelado de la jerarquía del Card. Schonberg no permite llamarse a engaño: el temor por las correcciones que el concilio pudiese sufrir los aterra.

Un llamado a la prudencia y a la correcta lectura de los signos: el enemigo teme, las armas de la tradición son poderosas. Y esto más allá de las personas y de las debilidades. Porque Dios se complace en hacer sus obras grandes por manos de los pequeños.

Nota filológica para no rioplatenses: globo, en lenguaje doméstico de la región, equivale a «mentiras».

Fuente informativa: Rorate Caeli

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Comentarios

Anónimo
16/09/2009 a las 1:10 am

Buena apostilla
Y breve. Interesante en todo sentido.

Me hace acordar lo que predijo un famoso cardenal belga modernista hace unos años atrás, sobre la Misa Tradicional desempolvada por el Motu Proprio del Papa Benedicto: «No le temo a la máquina sino a los vagones».

Continuando con el ejemplo figurativo de su par flamenco, parece que lo que el vienés teme es que, además de todo, el tren le pase por encima.

Dios nos permita verlo. Y supongo que no me será reprochado en el Día del Juicio tomarme unas copitas de champagne cuando suceda.

Ludovico ben Cidehamete



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