Panorama Católico

La Reivindicación de las Cruzadas

Entre los múltiples “pedidos de perdón” del papa Juan Pablo II (Massimo Introvigne dedica un libro completo a estos, llamado Mea Culpa) está la condena de las Cruzadas. Es claro que los actos de ese tipo siempre han tenido un contenido “mediático” mucho más fuerte que el de los textos mismo, a veces vagos y pasibles de varias interpretaciones.

Entre los múltiples “pedidos de perdón” del papa Juan Pablo II (Massimo Introvigne dedica un libro completo a estos, llamado «Mea Culpa») está la condena de las Cruzadas. Es claro que los actos de ese tipo siempre han tenido un contenido “mediático” mucho más fuerte que el de los textos mismos utilizados, a veces vagos y pasibles de varias interpretaciones. Pero decir “condena” no es una exageración. Ese es el efecto que se produjo y –esto ya es conjetura- tal vez haya sido el efecto buscado.

Pero si no lo fue, tampoco se hicieron muchos esfuerzos para atenuar lo que los medios, el progresismo cristiano y los pobres fieles de a pie terminaron entendiendo: a saber, que cuando el protestantismo y su hijo político cultural, el capitalismo liberal, con toda su mitología anticatólica, en su catálogo de acciones condenables dedicaba sus diatribas a las expediciones para liberar Tierra Santa y conjurar el peligro musulmán, estaban en lo cierto.

Las cruzadas pasaron a ser un “pecado” de la Iglesia, según el peligrosísimo modo de decir del papa Woytila y sus adláteres. Confundiendo dos conceptos tan sencillos de discernir que en la Iglesia durante centurias a nadie se le ocurrió confundirlos: la cruzada, una empresa humana, una expedición militar, con objetivos de redención de la Tierra Santa de manos de los enemigos del cristianismo y de los cristianos esclavizados por ellos, como acción querida por Dios y meritoria por un lado, y los pecados que en toda acción humana puedan cometer los individuos, inclusive en una pura y simple expedición misionera.

Cualquier persona puede hacer una analogía muy exacta: supongamos que una fuerza militar cristiana (y para los musulmanes los norteamericanos son representantes del cristianismo) ocupa La Meca y otros centros sagrados del Islam, reduzce a la población musulmana a la servidumbre y en muchos casos los mata si no se convierten al cristianismo, del modo más cruel: crucificándolos, decapitándolos, enterrándolos vivos, apedreándolos, o quemándolos en la hoguera.
¿Pensaría una persona corriente hoy en día que los “occidentales” tienen derecho a hacer algo por el estilo? ¿Por qué, entonces, tendría derecho de hacerlo los musulmanes que invadieron los territorios cristianos y masacraron o redujeron a sus poblaciones desde Medio Oriente a España?

Y sin embargo, hasta estos días en que ISIS tiene el gusto de mostrarnos parte –solo parte y con fines políticos- de las atrocidades que cometen contra los cristianos, actos redivivos de aquellos que los han caracterizado desde sus primeras conquistas… hasta estos días en que los medios dejan pasar una pobre parte de la información documentada sobre las matanzas masivas y crudelísimas de los miembros del Estado Islámico, parece a nadie se le ocurrió pensar en la justificación de las Cruzadas.

Los islámicos Semper ídem

Puede haber ingenuos que sostengan que estos son “sectores radicalizados”. Resulta gracioso, porque los islámicos no se radicalizan solamente allí donde no pueden. Y esto no es un problema racial o cultural. Hay islámicos negros, asiáticos, árabes, arios, y hasta occidentales de origen cristiano. Todos ellos tienen por común denominador ese espíritu de conquista a sangre y fuego en nombre del Islam, la Sharia, como quiera que cada uno la entienda, pero nunca pacíficamente, y el derramamiento abundante de sangre, en especial cristiana, con una crueldad que parece perversamente demoníaca.

La conclusión es simple. A mismas causas, mismos efectos. Qué tienen en común los negros africanos de Boko Haran, con los filipinos, los iraníes, los chechenos, los paquistaníes, los árabes, los indios y los conversos europeos de origen cristianos cuando actúan como islámicos: solo su islamismo. Y en todos lados actúan igual.

¡Será pues necesario reconsiderar si la Cruzadas fueron un acto de legítima defensa, un acto de guerra justa, cuando Europa estaba viva y quería seguir estándolo? Parece que sí. Parece que ninguna persona que se respete y respete la evidencia de los hechos puede decir que aquellos musulmanes paseaban en camello regalando dátiles por el Norte de Africa, y predicando el Corán en una región sólidamente cristiana de donde la cruz fue erradicada casi por completo, y ahora está a punto de desaparecer del todo.

Los mismos musulmanes que atacaron Europa, por España y llegaron hasta Francia; los que saquearon las costas del Mediterráneo y robaron bienes y personas, llevando a mujeres y niños a la esclavitud del harén y a los hombres a la muerte o a la servidumbre; los que sitiaron Viena y amenazaron los Balcanes, son los mismos en su modo de concebir su lugar y misión en el mundo hoy (con o sin permiso Occidental, eso es otro tema), que triunfan bajo el nombre de Estado Islámico, Califato o ISIS. Curiosamente, hoy vemos a los miembros de ISIS subastando mujeres para harén y niños para pedofilia (inveterado vicio de los musulmanes) en mercados en los que las víctimas llevan carteles con el precio… Y en Europa pocas voces se levantan, ni siquiera la papal con una acusación directa concreta.

¡Pero esos son los radicalizados..!

Claro, son los radicalizados. Es obvio que en toda comunidad siempre hay sectores más pacíficos y otros más violentos. Pero el islamismo es una religión violenta, que predica la violencia, la conversión por medio de la violencia. A tal punto que en el colmo de la paradoja, los mismos que condenan a ISIS desde el Islam piden para ellos los castigos que ISIS aplica a sus víctimas.

En estos días se conoció la condena de un líder islámico egipcio contra ISIS. Escuchemos los términos de este “enemigo de los radicalizados” musulmanes. Se trata del jeque Ahmed al Tayed, imán de Al Azahar, considerado la máxima autoridad de los sunitas por todo el mundo musulman. Relata Clarín, en coincidencia con otros muchos medios:

«(La Universidad y Mezquita de) Al Azhar, una de las instituciones del islam sunnita más prestigiosas, llamó hoy a «matar, crucificar y amputar manos y pies» a los «terroristas» del Estado Islámico de Irak (ISIS), tras la brutal ejecución del piloto jordano.
«El ISIS, que actúa en Irak y en Siria, difundió ayer un video con imágenes de la presunta ejecución del piloto jordano Al Kasaesbeh, capturado en diciembre, quemado vivo en una jaula.
«El gran imán de Al Azhar, jeque Ahmed al Tayeb, «condenó con dureza (…) este acto terrorista cobarde, que necesita el castigo previsto en el Corán para estos agresores corruptos que combaten a Dios y a su profeta: la muerte, la crucifixión o la amputación de manos y pies», según el comunicado de Al Azhar publicado anoche.»
Clarín  Ver también BBC y otros

El tono del “comunicado” no deja duda sobre los fundamentos religiosos de la condena. Y lo que el jeque pide que hagan a los miembros de ISIS es lo mismo que hacen los miembros de ISIS, de un modo tan ostensible que parece una grotesca confesión.

Este jeque, una especie de “patriarca” del sector suní y «respetado intelectual» de la Universidad Al Azahar de El Cairo, cuyos planes de estudio están en Internet, fue uno de los que condenó a Benedicto XVI cuando en su conferencia de Ratisbona elípticamente atribuyó al Islam la violencia brutal de sus leyes religiosas citando a un emperador bizantino. En ese momento Ahmed al Tayed dijo que Benedicto era un ignorante en materia religiosa y atribuía al Corán cosas que no estaban allí. Ver
Todo el mundo islámico, y el occidental también condenó al papa Ratzinger y la biógrafa oficiosa de Francisco, la Piqué tuvo la osadía de decir que el papa Benedicto estaba haciendo papelones por ahí.

Hoy casi nadie recuerda en el mundo oficial la profética advertencia de Benedicto ni parece sentir la necesidad de destacar la contradictoria declaración del “intelectual” jefe del sunismo, así como tampoco ven la necesidad de reivindicar al papa Ratizinger en este aspecto de su reinado. Mucho menos las Cruzadas. La honestidad intelectual no brilla en este tiempo. Claro, no brilla la Verdad… “¿qué es la verdad?” se dice con sorna. Y ya sabemos lo que sucedió después de que una autoridad importante del Imperio Romano pronunció tales palabras.

Sintomático silencio

Debemos desear que muchas voces comiencen a hacer sus propios mea culpas sobre los mea culpas que le han cargado a la Iglesia. Por haber denigrado a soldados de la Cristiandad, muchos de ellos santos. Por haber hecho burla de los papas que los convocaron a la pelea. Y por condenar hoy lo que los cruzados fueron a combatir, sin reivindicar una lucha gracias a la cual Europa ha sobrevivido hasta ahora. Aunque ahora, según parece, ya no quiere sobrevivir.

En la visión del Tercer Secreto de Fátima se describe a un papa muerto por un grupo de soldados mientras camina entre cadáveres de clérigos y fieles ascendiendo a una montaña. Les disparan con armas de fuego y con flechas.  Reconozco que cuando leí esta visión por vez primera me pareció extraña la referencia a la flechas, un arma largamente caída en desuso, para relatar un hecho futuro. También me resultaban extrañas las crucifixiones, decapitaciones y apedreamientos salvo como hechos de la historia y hoy los veo a diario en las noticias. Se ve que a medida que uno se acerca al cumplimiento de las profecías estas se vuelven más claras.

Y como ya hemos publicado en estas páginas, un jefe de ISIS ha declarado que el objetivo, hoy en curso mediante el avance en Libia, es tener una cabecera de puente para invadir Europa, ya que las costas italianas están a una noche de viaje marítimo. Y el primer objetivo de Europa es Roma. ¿Será un delirante este jefe militar de la medialuna anticristiana? ¿Acaso Europa se va a dejar invadir por una horda de musulmanes contando, como cuenta, con una superioridad militar incontrastable?

Pensándolo bien, para defender un territorio hay que tener el deseo de pelear por él y los europeos están entregados. Y para defender un territorio hay que expulsar a las quintacolumnas, y hoy Europa esta plagada de musulmanes militantes, muchos «dormidos» pero ya no tanto.

¿Es un delirante? Tal vez, pero no sería el primero en conquistar una buena porción de la tierra. Y no pocos historiadores y exégetas del Apocalipsis han considerado, los primeros el renacimiento del Islam como un suceso más que probable (Belloc, por ejemplo) que se ha ido produciendo en los últimos 60-70 años. Y los segundos han visto el esta herejía judeocristiana, por un tiempo adormecida bajo los gobiernos europeos, uno de los imperios que finalmente será derrotado y se unirá al Anticristo.

El Islam ya es un imperio de peso mundial

Como sea, el Islam ya no es un conjunto de camelleros enriquecidos por el petróleo, ni unos países pintorescos viviendo del turismo como Turquía o Egipto, o del alquiler de locaciones cinematográficas para las películas de Hollywood. Hoy la Turquía «laica» (con el peso de sus cientos de miles de cristianos armenios masacrados) es el colador de ida y vuelta de todos los recursos humanos y materiales que pasan de Europa al teatro de operaciones de ISIS.

Irán, la bestia negra, actualmente negocia con los EE.UU. el “uso pacífico” de la energía nuclear con el no tan pacífico objetivo de entrar en el club de los poseedores de ojivas atómicas masivas. Porque en su inconmensurable sabiduría los EE.UU. derrocaron al Sha, luego armaron Iraq para una guerra de mutua destrucción y finalmente derrocaron a Saddam Hussein, quien podía poner un límite a la expansión shiita, con una absurda guerra en búsqueda de las armas que ahora se proponen facilitar a los Ayatollahs bajo la sola precaución de una declaración jurada de “uso civil”.

Derrocaron al gobierno pro europeo de Egipto y desataron las fuerzas incontrolables de Libia. Y para culminar tan brillante desempeño estratégico, financiaron a ISIS contra la “tiranía” del presidente de Siria, sin darse cuenta de las intenciones de estos precoces aprendices de brujos. Tanta torpeza resulta sospechosa, pero aunque fuera real marca un claro designio o permisión de Dios de que el Islam vuelva a ser el azote de la Cristiandad, esta vez apóstata y entregada.

Recuerdo y justicia para los cruzados

Por fin, las Cruzadas fueron una acción militar necesaria por razones religiosas (redimir los lugares santos); de caridad (rescatar a los cautivos y proteger a la población cristiana y a los peregrinos) y de salvaguarda de la Cristiandad, poniendo la frontera lejos de la tierra Europea.  Muchos santos las predicaron, otros combatieron en ellas y defendieron las conquistas con su vida en hechos de un heroismo conmovedor. Su condena oficial por parte de Juan Pablo II es un pecado que clama al cielo, y que hoy vamos pagando. Y tal vez, en Roma, paguen un precio insospechadamente alto en poco tiempo.

 

Nota: Si a algunos la descripción de la política de los EE.UU. en Medio Oriente les parece infundada, ver lo que opinan desde el periodismo judío. «Armas Nucleares, Irán ahora controla cuatro capitales árabes y también Washington», Tablet Magazine.  

Anexo:
Este video de un programa no precisamente de católicos tradicionalistas, hace un resumen de lo que podría venir. Los personajes son bizarros y ciertas opiniones irrelevantes, pero la precisión de los datos reunidos en fuentes de prensa muestra que las cartas del juego ya están al alcance de cualquiera.

 

 

Día de mercado de mujeres bajo la ley de ISIS

 

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