La prudencia, virtud moral
Hemos dicho que la prudencia supone la rectitud de las virtudes morales de la voluntad, ordenadas al bien humano. Desde la inteligencia, esta cuarta virtud moral, que es la prudencia, las ordena y manda a realizar su objeto concreto bueno en el justo medio.Por eso, no puede haber prudencia sin virtudes morales.
Hemos dicho que la prudencia supone la rectitud de las virtudes morales de la voluntad, ordenadas al bien humano. Desde la inteligencia, esta cuarta virtud moral, que es la prudencia, las ordena y manda a realizar su objeto concreto bueno en el justo medio.Por eso, no puede haber prudencia sin virtudes morales. Así como éstas no pueden existir sin la prudencia. De aquí que si se deterioran o se suprimen las virtudes morales, en la misma medida se deteriora y suprime la prudencia. La corrupción moral trae aparejada la corrupción de la prudencia.
Mons. Octavio Derisi
.No pretendemos ponernos a filosofar. Solamente recordar que el deterioro de las virtudes morales, como marca el autor siguiendo a Santo Tomás, implica la corrupción de la prudencia. De la misma manera, el deterioro de la Caridad, que como la prudencia entre las morales, reina sobre las demás virtudes telogales y las trasciende, hace imposible conservar intactas la Fe y la Esperanza. No pueden darse perfectamente en esta tierra la una sin las otras, pero prevalece la Caridad, que es la única que reinará en el cielo.
Así pues, para el juicio moral, la prudencia. Para el discenimiento espiritual, la caridad.
Más aún, el deterioro de las virtudes morales, particularmente la prudencia, repercute directamente en las teologales. Un juicio temerario daña la Caridad. Un espíritu ganado por la melancolía y la amargura, atenta contra la Esperanza. El orgullo y la sobrevaloración del propio juicio pone en riesgo la Fe. «De toda presunción y desesperación, líbranos Señor». (Letanías del Espíritu Santo).
Y si bien la medida de las virtudes teologales es la «sinmedida», cualquier persona que lleva una vida espiritual bien dirigida, es consciente de que en el ejercicio de las virtudes teologales, a causa de nuestra debilidad humana y frecuente error de juicio, la prudencia juega un papel esencial. De allí la necesidad de un prudente director espiritual para progresar en las virtudes teologales. (El orgullo, el escrúpulo, la falta de luces propias, el apasionamiento, la estrechez de miras son otras tantan barreras para el progreso espiritual).
Y si pretendemos tener un juicio teológico sin ser del oficio y sin las gracias de estado, caeremos en algunas de estas trampas casi con seguridad.
La inteligencia suple en cierto modo, pero de un modo insuficiente. En especial porque Nuestro Señor ya nos ha anunciado que esconde sus misterios a los sabios y los revela a los humildes.
Archivo adjunto: si se desea conocer más sobre la virtud moral de la prudencia, ofrecemos para consulta el siguiente texto de Mons. Octavio Derisi.
Otras fuentes: Las Virtudes Fundamentales de Joseph Pieper, Teología Moral para Seglares, de Royo Marín, La Summa Teologica de Santo Tomás, fuente de donde han bebido loa autores antecitados.


Comentarios
Por casa?
Así pues, para el juicio moral, la prudencia. Para el discenimiento espiritual, la caridad.
«La Caridad …NO SE IRRITA , NI CON MONS. WLLIAMSON.
Porcasacomoandamos?
Por casa como andamos?
Eso debemos preguntarnos todos a nosotros mismos. Usted incluído.
Ya que vivimos en tiempos en los cuales casi nadie escucha a nadie, tenemos tiempo para hablar con nosotros mismos. Es muy oportuna esa pregunta.
Muchas gracias.