Panorama Católico

La perspectiva de género: esa idiotez

Da para hacer un largo comentario, pero nos limitaremos a una breve introducción. Se trata de un archivo en el que, en varias diapositivas se ejemplifica el modo incorrectísimo y estúpido en que algunos usan el idioma, según un criterio ideológico que denominan «perspectiva de género». 

Da para hacer un largo comentario, pero nos limitaremos a una breve introducción. Se trata de un archivo en el que, en varias diapositivas se ejemplifica el modo incorrectísimo y estúpido en que algunos usan el idioma, según un criterio ideológico que denominan «perspectiva de género». 

El «género», como sabe cualquiera que haya tenido un nivel elemental de estudios de gramática, es una forma de diferenciar los objetos inanimados -que por lo tanto carecen de sexo– según la lengua les atribuya arbitrariamente una forma analogada a lo masculino o a lo femenino. No todas las lenguas coinciden en el género de las cosas concretas o abstractas. Por ejemplo, la patria es femenino en español, pero es masculino en alemán. Lo mismo que la muerte. El barco es masculino en castellano, pero femenino en inglés. Etcétera. Y aún la misma realidad puede tener dos géneros según se la designe con una palabra u otra: por ejemplo, la pared y el muro.

La idea de atribuir al género gramatical el poder de cambiar la realidad concreta de los seres sexuados (machos y hembras) y no solo funcional al ordenamiento gramatical que respeta (o debe respetar) la realidad de las cosas, es otra forma de colonización ideológica de los progresistas.

Los seres humanos (los hombres -hombres y mujeres-) tienen sexo y eso los divide en dos: varón y mujer. Punto. 

Pero cuando queremos justificar «científicamente» que algunos hombres (machos) se consideren hembras, y viceversa, y todas la variantes que la mente perversa de los progres quiera inventar, ahí le ponemos a las realidades, no el nombre de su sexo, anatómicamente irrefutable, sino el de su ideología (que permite la tergiversación de las realidades más elementales). 

Recuerdo que en el último censo que se realizó en la Argentina. los censistas preguntaban a las personas si eran hombres o mujeres… 

A mí me lo preguntó la censista con un cierto rubor… Mi reacción fue:-«¿A ud. qué le parece?» Su respuesta fue, «disculpe, pero me obligan«.

La perversión ha llegado al nivel de la estupidez más inconcebible y, peor aún, obligatoria.

Pues bien, la RAE (Real Academia Española) a la que no le tengo demasiada confianza, confieso, ha producido algunas definiciones que, al menos por razones prácticas, podemos considerar un retorno a la sensatez. 

Se expresan en el archivo pdf que adjuntamos al pie. Creemos que vale la pena no solo comprobar lo bajo que pretenden hacernos caer, sino además militar en contra de esta decadencia, rechazando sistemáticamente estas imposiciones absurdas. 

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