La Oblación de Kiko
Se confirma en los hechos lo dicho -y tomado con sorna por Paco Pepe- en esta web. Kiko sigue oblando. Tal vez sea un aliado indispensable para subsistir en España, no lo sé. Pero predica herejías. Difundiendo elogiosamente esta obra no es posible que un sitio pueda decirse verdaderamente católico.
El lema es no hables de mí o habla bien.
Imagino una tarifa, pero tal vez sea producto de mi malicia no frenada por una Carmen Hernández, esa suerte de «esposa mística» de Kiko que lo aporrea espiritualmente, en diálogos desopilantes. Aunque pensándolo bien, másbien esposa ascética.
Pero, bueno, Kiko sigue adelante con su herejía neocatecumenal, su reinvención de la catequesis cristiana y de la liturgia con fuerte influencia judaizante.
No se priva de nada, y eso es privilegio de los ricos y poderosos. De todos se hace elogiar y pocos se le resisten abiertamente, aunque algunos admiten -por lo bajo- que tienen críticas para hacerles. Captan parroquias y diócesis con un crecimiento parecido al del cáncer: volviendo en contra del cuerpo eclesiástico a los propios eclesiásticos y fieles.
Ya es tarde para un diagnóstico precoz, los tejidos malignos avanzan sin parar. Setenta, ochenta, no se hoy cuantos «seminarios» tiene Kiko para la formación de sacerdotes para su propio movimiento. Todo más o menos legal, pero sí ampliamente tolerado.
Claro que esto no es una crítica a las víctimas de Kiko y su grupo. Hay buena gente, mucha, por cierto. A veces atraída por un modelo de vida en apariencia más conservador en materia moral… pero que desbarranca en la doctrina y por lo tanto solo puede dar buenos resultados por razones accidentales.
Sin duda por esta nota recibiré un reguero de testimonios en favor de Kiko y su Camino. Los testigos, cuando son interrogados sobre tal o cual punto de su doctrina y sus usos nos responderán: «si quiere saberlo, entre en el Camino». Esto confirma el espíritu sectario, iniciático (sin solemnizar demasiado el adjetivo) de este movimiento. Nadie puede exponer lo que se sostiene y lo que se hace para evitar un análisis «desde afuera». No, dicen, solo puede entenderse cuando «es vivido». Inmanentismo puro y duro.
Pero la doctrina católica no se oculta, se predica sobre los tejados. Con matices, sin duda, y una cierta gradualidad pedagógica en la enseñanza, pero con todo el pensamiento, la mística y la liturgia católicas expuestas en el Magisterio y en innumerable cantidad de obras que cualquiera puede leer.
No me parece temeridad decir que el Camino es hoy uno de los grandes vehículos difusores del modernismo en sus tantas formas, pero acorde a los principios de siempre: arcaísmo litúrgico (que es bien antitradicional), falso misticismo inmanentista, exaltación de lo sentimental, espíritu exclusivo. Y la forma sectaria bien definida: un jefe carismático que manda sobre todo y sobre todo manda entregar y entregarse al Camino con bienes y vida propia. Como si él fuera Cristo.
Si alquien quiere leer la nota, puede verse aquí. Se llama «¿Qué hace una familia española con siete hijos en la Micronesia?» Es lo que yo me pregunto.
Dirán que es una familia simpática, que da testimonio de su apostolado, que se ha ido en misión… No se deje engañar, hay algo contranatura en estas misiones familiares, esos desarraigos para sustituir a los sacerdotes y religiosos que son los únicos autorizados para «predicar». La familia hace su obra apostólica viviendo santamente allí donde Dios la pone.
Como si en España la sociedad estuviese rebosante de catolicismo.

