La
Justicia del Crimen de la ciudad de Añatuya resolvió rechazar la
denuncia sobre tráfico de niños, efectuada por Julio César Ruiz en
carácter de presidente de la Fundación Adoptar, en contra del antiguo
obispo de Añatuya y actual obispo castrense emérito, monseñor Antonio
Baseotto, y un grupo de religiosas.
Textualmente, el juez
Alvaro Mansilla dictaminó: "No existe ningún tipo de vinculación ni
prueba determinante que ponga en tela de juicio el accionar de los
denunciados. Queda descartado de plano una actitud criminosa tendiente
a desapoderar a las madres de sus hijos".
En consecuencia y
ante lo resuelto, la Justicia de Añatuya envió los antecedentes al
Ministerio Público Fiscal a fin de que analice la posible existencia de
un delito de acción pública al efectuar la falsa denuncia, y dictaminó
archivar el caso de inmediato “sin que el buen nombre y honor de las
personas denunciadas queden afectados”.
Se recuerda que
hace más de un año la Fundación Adoptar denunció a monseñor Baseotto y
a algunas religiosas de tráfico de recién nacidos, asociación ilícita y
otros delitos, en donde las damnificadas resultaban ser doce mujeres,
quienes aparentemente y con el apoyo de la fundación en cuestión,
habrían denunciado la sustracción de sus hijos recién nacidos.
Estos casos tuvieron una sospechosa y amplia repercusión periodística
nacional e internacional, ya que diversos medios de comunicación,
previo diálogo con el titular de la Fundación, los difundieron en todo
el país y las agencias internacionales se encargaron de difundirlos al
mundo.
La fundación en su denuncia también agregó dos
causas relacionadas con el Hospital Zonal de Añatuya, la muerte de un
bebé en la incubadora y otro por decapitación. Además, reformuló la
denuncia efectuada por el ex diputado provincial Néstor Floridia, sobre
venta y enterramiento de bebés en el predio del mencionado centro
asistencial y agregó otra denuncia sobre un parto que se habría
producido en un hotel de Añatuya.
Tras una ardua labor de
más de un año la Justicia añatuyense llegó a la conclusión de que
algunos niños fueron entregados voluntariamente, sin que a ninguno de
los padres se los hubiera quitado contra su voluntad, y que las
entregas fueron realizadas con autorización.
Respecto del
vínculo que existiría -según la Fundación Adoptar- de monseñor
Baseotto con las religiosas en la entrega de niños, se determinó que
“no existe ningún tipo de vínculo, ni menos aún prueba determinante que
ponga en tela de juicio” sus acciones. Luego expresa: “Queda descartado
de plano una supuesta actividad criminosa tendiente a desapoderar a las
madres de sus hijos”.
“Con este dictamen -se dice en el
“Nuevo Diario” de Santiago del Estero-, se cierra un capítulo negativo
que los añatuyenses no quieren volver a vivir, ya que gratuitamente por
los medios nacionales (con la colaboración de ciudadanos añatuyenses
inescrupulosos) mancillaron el buen nombre de personas y hasta incluso
de toda la comunidad añatuyense”.