Panorama Católico

La Impudicia Profética

Hemos repasado a vuelo de pájaro cierta documentación interna de la FSSPX que se ha hecho pública a instancias de un ex miembro de dicha congregación. Dos sensaciones nos quedan en el paladar: una, la de la impudicia, otra -que tiene las reminiscencias rancias de todos aquellos que en la historia se han sentido “iluminados”- la del falso profetismo.

No es profeta el que quiere, sino el que puede, porque Dios se lo encarga. Si Dios no lo encarga, no hay profeta que valga, hay alguien que funge de profeta, con mayor o menor solemnidad, con mayor o menor aparato probatorio de la función que se atribuye y la cual, sin duda, algunos amigos desvariados han contribuido a consolidar con más ingenua docilidad que buen sentido.

Hay cuestiones que son mucho más simples de lo que parecen. No se necesita morir bajo resmas de argumentación para comprenderlas.

Hemos repasado a vuelo de pájaro cierta documentación interna de la FSSPX que se ha hecho pública a instancias de un ex miembro de dicha congregación. Dos sensaciones nos quedan en el paladar: una, la de la impudicia, otra -que tiene las reminiscencias rancias de todos aquellos que en la historia se han sentido “iluminados”- la del falso profetismo.

No es profeta el que quiere, sino el que puede, porque Dios se lo encarga. Si Dios no lo encarga, no hay profeta que valga, hay alguien que funge de profeta, con mayor o menor solemnidad, con mayor o menor aparato probatorio de la función que se atribuye y la cual, sin duda, algunos amigos desvariados han contribuido a consolidar con más ingenua docilidad que buen sentido.

Hay cuestiones que son mucho más simples de lo que parecen. No se necesita morir bajo resmas de argumentación para comprenderlas.

Hay tiempos y circunstancias. Hay actos de confianza, siempre sujetos a revisión, revisión que puede mover a un distanciamiento si los hechos ameritan la censura, pero no habiendo tales hechos, nada obsta a la confianza plena, tranquila y confiada en Dios y en los antecedentes de las personas.

Hay decisiones personales que pueden ser dolorosas, legítimas y hasta inevitables. Pero deben ser acompañadas de una prudente reserva a riesgo de caer en la infidelidad o en el levantamiento de falso testimonio.

Ya sabemos que en los hombres no se puede confiar, empezando por uno mismo. “Maldito el hombre que confía en el hombre”.

La advertencia bíblica es previa a todo, de modo que si antes hemos confiado en el hombre del que ahora desconfiamos, porque nos hemos dado cuenta que todo hombre puede traicionar o prevaricar, hemos cometido dos errores sucesivos. Antes hemos sido ingenuos, ahora recelosos. Cándidos como palomas, prudentes como serpientes: las dos cosas a la vez, no sucesivamente.

Confianza y desconfianza

Esto de la confianza es cuestión espinosa.

Si se confía en su propio padre no es porque se considere que su padre es incorruptible. De creer esto se estaría yendo contra aquello que previene la invectiva bíblica antes citada.

Se confía en él relativamente a su condición humana, porque su vida, su lucha, su afán cotidiano, su prudencia, su fidelidad le dan un crédito y una autoridad que se enmarca en los condicionantes inevitables de la naturaleza humana.

Pero también se le asigna un plus de confianza porque como padre tiene gracias de estado que le permiten decidir con mayor prudencia en las materias de su natural competencia. Esa es la confianza que el hijo debe otorgar al padre.

Claro, si el padre da motivos para desconfiar… se evaluarán, contrastándolos con sus antecedentes. También puede ser que el padre se vea tentado de hacer algo imprudente o incorrecto, pero supere esa tentación, y no por eso ha de condenárselo.

Puede ocurrir que el padre caiga en alguna falta y luego se arrepienta y se enmiende… ¿Se le negara el perdón que no le niega Nuestro Señor Jesucristo? ¿Su caída borrará todo los méritos que ha acumulado? Sin embargo, esa falta deberá estar acreditada.

Porque si ya no se confía más en su propio padre sin que haya motivos reales, sino porque de pronto se desayuna uno sobre la fragilidad humana que comparte con el resto de los mortales, o sobre la falibilidad de sus juicios o sobre el peligro de que sea engañado, entonces el problema no es del padre, sino del hijo.

Son los propios temores, intuiciones, razonamientos fundados sobre sospechas, alimentados por un entorno obsesivo, una inquietud crónica, una amargura de carácter del hijo, las causas de que de pronto descubra lo que siempre ha sido obvio: que todo ser humano puede ser engañado, defeccionar, prevaricar.

Entonces no se tienen razones, pero se las busca aprovechándose de las trampas del lenguaje, dándole valor probatorio a las conjeturas y a las probabilidades, y haciendo argumento de razón lo que es materia de juicio prudencial. Nada suman contra esta actitud volúmenes de disquisiciones.

«Yo no lo haría» -piensa el hijo- «y como yo no lo haría, está mal…» Esto no es un argumento de razón. Puede justificar el distanciamiento por razones de paz espiritual, nunca una acusación pública. Y mucho menos una «interpelación profética» esparcida urbi et orbe, como procedente de quien ha sido tocado por el dedo de Dios para salvar a todos del desastre.

Hay profetas, pero son pocos, y antes de que sus invectivas se manifiesten de origen divino, han de acreditar el haber macerado su temperamento durante años en la humildad y la obediencia. De nada vale una década en el desierto, si fue una década de murmuración y preparativo para el desquite.

De la cordura como condición profética

Entonces se tropieza con ese mal del corazón que es la falta de cordura. Y a la falta de cordura no hay razón que la convenza. Es como razonar con los locos, que son, se sabe, grandes razonadores, pero que jamás se dan por convencidos.

Pero ¿acaso puede razonarse, incluso con un genio que, en posesión de una brillante inteligencia parte, sin embargo, del dogmático supuesto de que él es Santo Tomás de Aquino, o el profeta Elías? Todo lo que él pueda argumentar partiendo de sí mismo carece de valor, no por la falta de concatenación lógica de sus razonamientos, sino porque él no es ni uno ni otro, de modo que todos sus razonamientos están viciados en el origen.

La falta de cordura, en estas espinosas cuestiones de la crisis de la Iglesia, es un veneno letal. Y sin desmerecer la complejidad de los problemas, creo que las grandes cuestiones están al alcance de toda persona que ha conservado la sensatez. Por ejemplo, una persona sensata cree en el principio que consagra la presunción de inocencia, que es una forma jurídica de preservarse del juicio temerario. La sospecha, el temor, la inquietud pueden ser lícitas para el fuero interno, pero no deben ser pronunciadas sin evidencia, y mucho menos sin provecho, otra muestra de falta de cordura.

Y las cuestiones prudenciales solo se pueden juzgar a posteriori de los hechos, porque Dios tiene caminos que no son los nuestros. Muchas veces podremos acertar en nuestra previsión, pero no siempre. Por eso el hombre sabio y prudente, cuando las cosas parecen ser conducidas providencialmente allí por donde no cabría esperar que pasasen, las deja en manos de quien todo lo ve y lo gobierna.

Por eso, al ver ventilados impúdicamente documentos que se han redactado para responder a consultas de conciencia, exhibidos con talante de denuncia profética, el regusto de la desmesura, de la falta de templanza, la impresión de que el demonio del profetismo mete la cola, en definitiva, de la falta de cordura, es muy fuerte.

Para evitar esta tentación conviene, entre otras cosas, valorar el consejo del poeta cuando elogia la cordura que viene con el tiempo y la experiencia… o no viene jamás.

 

Con pie de pluma recorrí tu esfera, 

Mundo gracioso del esparcimiento; 

Y no fue raro que jugara el viento 

Con la mentira de mi primavera.


Dormido el corazón, extraño fuera

Que hubiese dado lumbre y aposento 

Al suplicante Amor, cuyo lamento 

Llama de noche al corazón y espera.


Si, fría el alma y agobiado el lomo, 

Llegué a tu soledad reveladora 

Con pie de pluma y corazón de plomo,


¡Deja que un arte más feliz asuma, 

Gracioso mundo, y que te busque ahora 

Con pie de plomo y corazón de pluma!

 

Hay que balancear los pesos de los pies y del corazón, a riesgo de terminar perdiendo la fides por pesadumbre de corazón y la ratio por ligereza de pies.

 

Nota: El Soneto, De la Cordura, es de Leopoldo Marechal.

 

Comentarios

Anónimo
12/08/2009 a las 10:26 am

Felicitar y alentar
Corren tiempos tan recios, es tal la confusión, que me veo en la necesidad debo felicitar a Marcelo.

Cuando se ven signos externos de buenas disposiciones, a pesar de errores y miserias, que tenemos todos, de un querer obrar con conciencia recta, es necesario felicitar y alentar, porque la lucha contra los enemigos del alma es dura, y el desaliento está a la vuelta de la esquina.

Por otro lado, la experiencia me hace ver que se van poniendo en blanco sobre negro diferencias. Con palabras del propio Marcelo: el «entorno obsesivo», la «inquietud crónica», la «amargura de carácter», a lo que luego se suma el espíritu sectario, son mal camino. La Tradición debe tener el rostro de la Esposa: siempre joven y bella. Y en algunos círculos muestra cara de vieja amargada.

En Xto.,

P.



    Anónimo
    12/08/2009 a las 8:28 pm

    También mis feliciones.
    Y que valga la advertencia de P. «La Tradición debe tener el rostro de la Esposa: siempre joven y bella. Y en algunos círculos muestra cara de vieja amargada», que me pareció de una precisión notable.



      Anónimo
      14/08/2009 a las 4:11 am

      Amargura
      ¡Menos mal que el amigo Anónimo anterior escribió «felIciones»!

      Más allá de una eventual dislexia, es verdad -y lo he notado- lo de la precisión descriptiva acerca del rostro. Lo de «vieja amargada» linda muchas veces con un tufillo a fariseismo, nada bueno ni deseable, por cierto.

      Sureño.



Anónimo
12/08/2009 a las 4:57 pm

Felicitaciones
Marcelo:

Gracias por los pensamientos de cordura, sensatez y moderación que pone siempre.

Sé vé que la carta circuló muy privadamente, no había leído noticias de ella.

Su sitio debería ser de lectura obligatoria para los lefebvristas.
Para no terminar en secta.

Ojalá que sus curas y seminaristas le hagan caso.

Saludos,

Juan Martín.



    Moderador
    12/08/2009 a las 9:19 pm

    No sé si tan privadamente
    porque está en una web pública, pero sorprende, y así lo declaran los propios editores de la web, el poco eco que ha tenido. También la gente se satura…

    Mi comentario, le diría Juan Martín, no se dirige a «los lefebvristas», aunque en algunos es verdad se ha marcado un cierto espíritu que se inclina al sectarismo. Se dirige a quienes están tentados de desánimo y suspicacia. Me parece que el hecho que comento es el resultado de ceder a esa tentación.

    Por algo en las letanías del Espíritu Santo pedimos que nos libre de toda «presunción y desesperación». Resulta evidente que una cosa conduce a la otra, sobre todo en los espíritus briosos, pero sin letras…o sin cordura, que bien reemplaza y sirve tanto como las letras.

    Le mando un cordial saludo.

    El Moderador



Anónimo
14/08/2009 a las 2:25 pm

Sobre el sacerdote dimitente de la FSSPX y sobre otros que …
han sido expulasados, me da la impresión que se creó una atmósfera de enojos que nada tiene de católica.
Se ha caído en la crítica contínua, casi creyendo que la propia alma se salvará si se está con el cura indicado.
Se tiende también a creer que «hay que ser de los duros para ser fiel a la verdadera Iglesia, a M. lefebvre, etc».
Todo eso es una maraña de idioteces que desembocan en un activismo dañino para el alma del que no se logra salir fácilmente.
Lo que la Iglesia y Lefebvre quisieron es que se viva cristianamente cumpliendo con los mandamientos y preceptos.
Qué es esto de andar polemizando todo el día !!! Qué es eso de ofenderse por el rótulo de «rito extraordinario» y de siempre andar buscando la palabrita que permite golpear al prójimo !!! SEPULCROS BLANQUEADOS !!! El que todo el día polemiza, como el que todo el día mira televisión, puede detenerse a contemplar la verdad?, realmente lo hace?
No están ahí los ejemplos de los monjes santos, de los Padres en el silencio del desierto?, qué es eso de la amargura y la falta de caridad que supone la continua crítica destructiva? son esos corazones realmente blandos?, son éstos «como niños»? DE ALGO NO HAY DUDA: LA CRÍTICA LLEVA A UN ACTIVISAMO TAN MALO PARA EL ALMA COMO CUALQUIER OTRO ACTIVISMO MODERNO, la crítica es una forma de activismo moderno. Los «super ortodoxos», los cruzados expertos en críticas, viven piadosamente?, se confiesan todas las semanas?, se conmueven hasta los huesos en cada Misa?, qué hacen sus hijos? Yo creo que ya no se conmueven y que sus hijos en muy poco se diferencian de los que van a escuchar la misa a la vuelta de la esquina, o de los que ni siquiera la escuchan. Creo que son OFICINASTAS DE LA ORTODOXIA QUE PEGADOS A INTERNET CREEN TONTAMENTE HONRAR A DIOS, pero, Y LAS OBRAS?
Seguiré siendo lefebvrista, pero debo confesar que algunos «camaradas» me parecen de lo más imbéciles y farisaicos. Por suerte, son los menos.



    Anónimo
    14/08/2009 a las 8:55 pm

    Totalmente de acuerdo
    En Chile hemos tenido suerte, los curas son muy buenos y los locos criticones y pendencieros son pocos, pero pueden hacer mucho daño y efectivamente: Primero veamos como cumplimos como católicos en la casa y con uno mismo y después y mucho después metámonos a polemistas airados.
    Seguiré sindo «lefevrista» y a mucha honra.

    Saludos.

    Augusto



    Anónimo
    15/08/2009 a las 10:10 pm

    SOBRE EL…
    LAMENTABLE COMENTARIO.
    INSULTANTE.
    FARISAICO LLENO DE ODIO.

    PROPIO DE UN POSIBLE E IGNORO «OFICINISTA» NO DE LA ORTODOXIA.-

    REALMENTE LAMENTABLE.

    ACLARO: POCO VALOR EN LO QUE DICE ASI COMO LO QUE DICEN SUS «SUPUESTOS» OPONENTES.-

    POR AQUELLO DE : NO MIRES «QUIEN LO DICE» SINO «LO QUE DICE».
    TIEMPO HAY DE ARREPENTIRSE.
    RUEGO POR ELLO.-
    MAS NO SEA QUE POR UNA RAZON DE BUEN NIVEL.

    CON AFECTO EN CRISTO Y EN MARIA SANTISIMA

    Atanasio desde el exilio



      Anónimo
      16/08/2009 a las 2:53 am

      Atanasio en el exilio, por favor, explique sus dichos.
      El comentario que usted desaprueba habla del rigorismo en los nombre y «palabritas» usadas por Fellay (para ellos, Fellon). Habla también de la falsa «pose» de «ortodoxo y machito», etc, etc.
      En cambio, usted, en su comentario, tacha de fariseismo al comentario anterior, cuando, no solo no explicá el porqué lo hace, sino que además, el anterior comentario sí justifica el mote de fariseismo que le aplica a los «duros» (preminencia de la letra sobre el espíritu, rigorismo, altanería, etc.).
      Esperamos sus explicaciones a ver por quiénes nos decidimos. JOCINTO PICHIMAGÜIDO.



    Anónimo
    18/08/2009 a las 12:37 pm

    CRITICA
    Vamos hombre, deje de criticar a los críticos y empieze por dar el ejemplo incluso NO JUZGANDO TEMERARIAMENTE.

    «Se tiende también a creer que «hay que ser de los duros para ser fiel a la verdadera Iglesia, a M. lefebvre, etc». dice y se contradice en «Seguiré siendo lefebvrista» (sic).

    Ud me recuerda al FARISEO del Evangelio.

    ¿no le parece?

    MB: no existe el «lefebvrismo», eso es FANATISMO. La idolatría del FANUM (la «capillita» de los paganos romanos).

    Médico ,cúrate a ti mismo.



Anónimo
14/08/2009 a las 3:51 pm

Y agrego:
Qué es eso de andar gritando como una niña la propia disconformidad? Así no actúan los hombres. Entonces son estos los cruzados?, son estos los que pondrían el lomo si fuese necesario? Claro que no, estos «ortodoxos y duros» además de mariquitas, son puro «pico».



    Anónimo
    27/08/2009 a las 9:56 am

    No son cruzados sino gallinas
    Exacto. Mucho cacarear, siempre viendo en los demás errores desde el altar de su soberbia del que nunca se apean.

    Siempre -matando con la lengua- desde su -presunta omnisciencia e infalibilidad- y muy poco ejemplo cristiano, es lo que vemos en estos «adalides de la tradición».
    Estos son los que «esgrimen la espada», que dicen que «ha conviertido a muchos».

    Yo pensaba que era Dios el que convertía y -no son ellos con su espada de cruzados-.

    Estos ‘gallitos de pelea’, estos que -presumen de cruzados-, a la hora de la verdad se arrugan, son incapaces de dar la cara enfrentándose a los políticos que dejan que los niños mueran de hambre, son incapaces de plantar cara a los políticos que no persiguen a los criminales abortistas. Son incapaces de enfrentarse a los políticos que legalizan la marihuana y la ley de «educación sexual».

    Muy valientes, presuntamente, -tras el micrófono- en la calle son puras gallinas.

    Pero este grupo minúsculo de exaltados, fanáticos, nacional-socialistas, no sale a la calle. Dicen que no importa el número. Cierto. Luego no se enfrentan, no dan la cara ante los atropellos por miedo. Gallinas, gallinas, gallinas.

    Los cruzados, afortunadamente, son mucho mejores que la imagen patética que estos personajes transmiten -escondidos tras los micrófonos-.

    Estos no tienen espadas afiladas, sino lenguas viperinas, venenosas.
    Murmuración, exageraciones e información sesgada ¿eso es apologética? ¿Cruzados? no llegan ni a la suela de las sandalias de los auténticos cruzados.

    Desgraciadamente los católicos tradicionales tenemos que padecer estos malos ejemplos, y encima tenemos que padecer que nos comparen con estos
    -sujetos lamentables, patéticos, con escasa habilidad mental, que denigran la tradición católica-.

    Estos falsos cruzados andan escasos de piedad, de prudencia, de inteligencia y por no tener no tienen ni media torta.



      Moderador
      27/08/2009 a las 2:25 pm

      Bueno, se despachó a gusto

      Pero no tal calvo que se le vean los sesos…

      Es penoso ver como cierto mal espíritu arrastra a persona valiosas. Sin embargo sería poco mesurado negar toda virtud. Lo más penoso es que arruinan lo bueno que hacen y diría hasta lo bueno que tienen -Dios juzgará- con esta cerrazón mental.

      También he conocido paladines de la línea media que no saben ni criar bien a sus hijos… Algunos, inclusive, hombres de cierta merecida fama. A mi ver, un laico católico, si es padre o madre de familia se mide por su deber primordial: el criar a sus hijos según el espíritu y las costumbres católicas. Esto ya significa una admirable militancia en la Fe. Luego habrá otras formas de militancia a las que no se debe faltar, pudiéndose al menos.

      Y por sobre todo, un buen católico no ha de ser clerical, para su bien y para bien del clero. Pero esto ya es una cuestión peliaguda, sobre todo en estos tiempos de confusión, cuando el propio Pastor está herido. No es raro que muchos busquen pastores sustitutos. Un Magisterio de sustitución, como me dijo una vez un gran cura que nunca reclutó prosélitos…



Anónimo
14/08/2009 a las 6:27 pm

ORTODOXIA Y DUREZA
Pareciera ser que quienes nos resistimos a llamar «Monseñor Fellón» al Superior de la FSSPX, no somos ni ortodoxos ni duros.
Ser ortodoxo no es sinónimo de ser amargado ni ser duro es sinónimo de ser ordinario.
Por lo demás, comparto el artículo del Moderador y los comentarios concordantes.
Saludos
Paisano Alborotador



Anónimo
14/08/2009 a las 8:30 pm

SOBRE LA FALSA DUREZA, QUE ES COSA DE MARIQUITAS,
es todo un ejemplo lo que sucede en Martínez, donde unos tontos adolescentes y otros no tanto, porque han leído libros durante 5 o 6 años y viven con el «Cristo Rey» en la boca, se creen «ortodoxos y duros».
No tengan dudas muchachos, los verdaderos machos, son los calladitos, piadosos y obedientes, como siempre sucedió.
Yo me pregunto: a cuántos masones ya llevan matados «los duros y peligrosos».
Lo que hay que hecer frente a ellos es, por caridad, reirnos en sus caras, que vean todo lo subestimables que lucen con su altanería de burdel y su estulticia de internet.
Son esos mismos que solo quieren «la caridad fraterna», que es una caridad que no molesta, pues la otra, la de poner morlacos … jajajajaja. Solo una manga de energúmenos maricones. FRANCISCO JOSÉ IRAOLA.



Anónimo
17/08/2009 a las 10:10 pm

LOS PELIGROS DE COMER SANDÍA CON VINO
Y HACER LA DIGESTION AL SOL:
resulta que el ex jerarca judío P. Floriano Abrahamowicz, concértó con Mons. Fellay su expulsión de la FSSPX, para ser la cabeza visible de los demás sacerdotes disidentes, llevándolos por una vía muerta conforme a los designios de la Roma Apóstata y la Neo Fraternidad Acuerdista.
La cuestión no es nueva: otros hebreos infiltrados serían Castro Mayer, André, Schmidberger, Black, Simoulin y Laroche.
Ampliaremos después de la próxima damajuana.
Amadís de la Triste Figura
Caballero Templario de la Real Orden Rampante de la Ortodoxia Impoluta
Ver el link y leer todos los comentarios:
http://radiocristiandad.wordpress.com/2009/08/11/encuentro-entre-abrahamowicz-y-meramo/#comments



    Anónimo
    18/08/2009 a las 4:26 pm

    Ilustre Amadís de la Damajuana
    Ni en mis peores hebriedades de druída pagano he delirado tanto como estos muchachos.

    Pies de plomo y corazón de pluma, como dice el reverendo editor, Dios lo guarde. Y no pies de pluma y corazón de plomo.

    Aunque a veces sospecho que el plomo lo tienen en otras partes del cuerpo…



    Anónimo
    18/08/2009 a las 5:53 pm

    ¿Y si organizamos una colecta para comprar camisas de fuerza?
    Porque para mí lo de estos tipos no se logra ni tomando alcohol de quemar. Para meterse con las drogas los veo medio timoratos…

    P.R.



    Anónimo
    19/08/2009 a las 12:00 am

    formato confuso
    No se dónde iría este comentario. Prefiero el formato anterior de la página, este es algo confuso, empiezo a leer algo y desaparece…es muy molesto.



      Moderador
      19/08/2009 a las 2:04 am

      Para leer los artículos rotativos

      Basta colocar el cursor sobre ellos y dejan de rotar… Además, cuando se entra en el artículo, ya no rota. Cambian las imágenes, pero pueden verse en forma estática clicando sobre ellas, las cuales además tienen un comentario.

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      Les ruego un pequeño esfuerzo para entender el mecanismo, que es bastante sencillo. Pero aún no está terminado. se verá mucho más claro cuando todos los módulos estén activos.

      El Moderador.



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