Panorama Católico

La Guerra de las Glaxias: Episodio III. La Venganza de los Sith

Se ha estrenado el episodio III de la segunda serie Star Wars, conocida en castellano como La Guerra de las Galaxias. El tí­tulo particular de este filme es La Venganza de los Sith. Lucas continúa enredando la trama de una historia compleja con personajes que retrotraen a la primera serie, comenzada por los episodios IV, V y VI entre los años 1977 y 1983 y completada desde 1999 hasta 2005 con los correspondientes a I, II y III.

Se ha estrenado el episodio III de la segunda serie Star Wars, conocida en castellano como La Guerra de las Galaxias. El tí­tulo particular de este filme es La Venganza de los Sith. Lucas continúa enredando la trama de una historia compleja con personajes que retrotraen a la primera serie, comenzada por los episodios IV, V y VI entre los años 1977 y 1983 y completada desde 1999 hasta 2005 con los correspondientes a I, II y III. Una saga que empezó in medias res para concluir en un confuso entramado de historias, que, para colmo de males, reflejan fuertes concesiones a los cambios culturales de estos 30 años. De donde el aspecto caballeresco traspolado a un mundo interplanetario –único valor estético interesante- se diluye en intrigas polí­ticas, romances melosos y una presentación cada vez más desdibujada del bien y del mal.

El género espacial no es de nuestro agrado. Pero hemos de reconocerle que ha sabido inspirarse en elementos épicos medievales para dar forma y atractivo romántico a las historias de esos personajes extraños, con frecuencia monstruosos y desagradables que conforman la "comunidad interplanetaria".

Un juego de fantasí­a, equivalente a El Señor de los Anillos, podrí­a plantear alguien. No, definitivamente. En las novelas de Tolkien los personajes de diferentes especies reflejan distintos "órdenes" o jerarquí­as de creaturas. En La Guerra de las Galaxias hay un amontonamiento de bichos extraños, donde solo algunos tienen un perfil definido, ciertos rasgos de humanidad, entre los que se destacan los de la casta superior, los jedis, cultores del "lado claro" de la "Fuerza". Están los malvados, cuyo jefe supremo es Darth Vader (presumiblemente alusión a las palabras "Dark Father", -luego sabremos que se identifica con Anakin Skywalker, el "padre oscuro" de Luke Skywalker, quien será su vencedor-). Un tema nada irrelevante: Anakin, el futuro señor oscuro del mal ha nacido de madre virgen y el jedi que lo descubre le reconoce un destino profético, luego frustrado por su adhesión al lado oscuro de "la Fuerza".

Están también los "buenos", cuya máxima expresión son los maestros jedi como Obi Wan Kenobi y el maestro Yoda. Seres que cultivan el lado "luminoso" de la "Fuerza" y de allí­ adquieren habilidades extraordinarias en el arte del combate, el consejo y la prudencia. Una especie de "samurais" estelares.

Luego la población interplanetaria que adhiere a uno u otros bando, con las consabidas traiciones e intrigas. De entre ellos podemos reconocer muy pocos géneros. La mayorí­a constituyen un zoológico exótico, sin ton ni son, un conjunto de individuos sin especies, para entretenimiento del público que busca variedad. Hasta los robots o "droides" tienen caracterí­sticas más humanas que estos bichos.

Lucas ha querido poner patas arriba el relato porque creyó necesario ir adaptando el público a ideas y concepciones de sus personajes que hubieran sido rechazadas en los años 70 y 80, según él mismo ha declarado. Por lo cual empezó por el final (más guerrero) y retomó el principio (más "mí­stico") para finalizar. De allí­ este cambio de una épica con rasgos caballerescos y mucho laser aquí­ y allí, a una melange cada vez mas siniestra y confusa de doctrinas, donde bien y mal terminan siendo dos caras de una misma cosa.

Ya desde un principio, la idea de bien y del mal huele a maniqueí­smo rancio. Pero un maniqueí­smo new age, donde todo se centra en una misteriosa "Fuerza" con su "lado oscuro" y su "lado claro", una especie de ying y yang. La cosa está todaví­a en estado germinal.

El episodio III termina oponiendo al mal en estado puro una suerte de indiferencia budista. El maestro Yoda, uno de los mentores de la etica jedi, viene a predicar el existencialismo budista frente al mal y la muerte. Así­ lo observa un agudo crí­tico norteamericano: "Sonando de un modo intrigante a teólogo modernista, el futuro emperador del mal, Darth Sidious le dice a Anakin que aquellos que buscan la verdadera maestrí­a en la Fuerza deben tener una "visión más amplia" que aquella de los "estrechos y dogmáticos Jedis", una visión de la Fuerza "en todos sus aspectos", tanto del lado malo como del bueno".

Una invitación de temer… Pero "Desgraciadamente la imputación de "estrecha y dogmática" hecha a la ortodoxia jedi no tiene ningún vocero que haga su defensa, ni siquiera Obi Wan ni Yoda. El cual, cuando Anakin le dice "Si no estás conmigo estás en mi contra" responde " Solo un Sith plantea términos absolutos". (¿De verdad? ¿Acaso el rechazo de los jedis a lado oscuro no era absoluto?) Vemos aquí­ el cambio cultural que Lucas anticipó. Hoy se acepta este relativismo como el concepto más natural.

"Finalmente Yoda, en un discurso que suena menos sabio que nunca, Yoda plantea la ética jedi como un precepto de desapego indiferente ante las cosas, que va mucho más allá del "desapego" cristiano – que da libertad al alma- para sumergirse en la impavidez budista. Yoda aclara que el apego o interés por las cosas "conduce al lado oscuro". Y nuestro desapego y aceptación de la muerte deberí­an ser tan completos que ni siquiera habrí­a que condolerse por los muertos".

Vemos pues, una nueva doble propuesta para abordar la "Fuerza": verla desde todos sus lados, incluso el oscuro. Y también, desentenderse de todo afecto por las criaturas, incluso por sí­ mismo, desaparecer o disolverse. ¡Buda triunfa en Hollywood!

Verla o no verla. Serí­a preferible obviarla. Creemos que ante la presión social sobre los niños y adolescentes y dado que no hay imágenes deshonestas ni moralmente reprochables en lo atingente al sexto y noveno mandamientos, no vale la pena romper lanzas con los hijos que se empeñen en verla. Habrí­a que evaluar, sí­, según edad y temperamento, la influencia de las imágenes, y por supuesto explicar la sana doctrina sobre el bien y el mal. Destripar el filme para que sirva como lección de anatomia moral. Un poco lo que malamente hemos tratado de hacer.

TITULO: La Guerra de las Galaxias (Star Wars). Episodio 3: La Venganza de los Sith

TITULO ORIGINAL: Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith

DIRECTOR: George Lucas

REPARTO: Hayden Christensen, Natalie Portman, Ewan McGregor, Samuel L. Jackson, Ian McDiarmid, Frank Oz, Kenny Baker, Ahmed Best, Anthony Daniels, James Earl Jones, Jay Laga'aia, Peter Mayhew, Jimmy Smits, Tux Akindoyeni, Dave Bowers, Mimi Daraphet, Paul Davies, Sandi Finlay, Nalini Krishan, Kenji Oates, Mary Oyaya, Matt Rowan, Orli Shoshan, Sandy Thompson, Marty Wetherill, Keisha Castle-Hughes, Bai Ling, Temuera Morrison, Matthew Wood (Grievous)

GÉNERO: Ciencia Ficción

FECHA DE ESTRENO EN EE.UU: 19 – 05 – 2005

PRODUCTORA: 20th Century Fox

DURACIÓN: 146 min

SINOPSIS: En la última entrega de la saga Star Wars (Episodio III), las Guerras Clon aún siguen, siendo cada vez más grande el distanciamiento entre el Canciller Palpatine y el Consejo Jedi.

El joven Caballero Jedi Anakin Skywalker se encuentra atrapado en el medio y su lealtad se resquebraja. Seducido por las promesas de poder y las tentaciones del Lado Oscuro, se pone al servicio del malvado Darth Sidious y se convierte en Darth Vader. Juntos, Los Lores del Sith ponen en marcha un complot de venganza que empieza con el exterminio de los Jedi.

Sólo sobreviven Yoda y Obi-Wan, y sobre ellos recae la misión de dar caza a los Sith, conduciendo a una culminante batalla de espadas láser que enfrenta a Anakin con Obi-Wan y que decidirá el destino de la galaxia.

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