Jerarquía Educativa y Virtud de la Esperanza
Huya de los atractivos de los juegos públicos, de la vaciedad y paganismo de los espectáculos del circo, y de las infamias todas de las pasiones. Consérvese varón casto, varón sobrio, varón de buen consejo, prudente humilde, sufrido…
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Nos llega un texto que el Dr. Breide Obeid presentó en una reciente conferencia sobre la educación en el ciclo de Faminat. Nos atrevemos a presentarla al público en general, con la certeza de que será de guía y consuelo para los católicos en estos tiempos en los que la norma de «excelencia» es el fútbol, y los modelos educativos, los futbolistas…
Antes de dar paso al texto en sí, subtitulado por el conferencista para comodidad del lector, pero que esencialmente es el conjunto de consejos de San Isidoro de Sevilla, recordemos que este venerable santo fue protagonista principal del primer renacimiento de la cultura en la Europa, devastada por las invasiones bárbaras, y junto con su hermano San Leandro (gran amigo y consejero del papa San Gregorio Magno) pusieron las bases de la reconstrucción cultural de la Cristiandad.
El texto está dirigido a la educación de los nobles asturianos, que por su carácter de dirigentes políticos de la sociedad de su tiempo debían tener una preparación completa y amplia en todas las artes y destrezas para el cumplimiento de su función.
Recordemos también que los más grandes esfuerzos para educar al pueblo tras el colapso del Imperio Romano vinieron siempre de la Iglesia, prácticamente sólo de ella, que es la gran Maestra de Europa. En especial por medio de la liturgia. Ese gran instrumento cuya falta o adulteración produce hombres monstruosos como las que predominan en la actualidad.
Jerarquía Educativa y Virtud de la Esperanza
NORMAS PARA LA EDUCACIÓN. SAN ISIDORO DE SEVILLA 560-636.
PRINCIPIO GENERAL: EDUCAR POR LAS VIRTUDES
La calidad de un nacimiento hidalgo no tanto ha de brillar por la nobleza del linaje como por las virtudes del alma.
1-EDUCACIÓN PRIMARIA
Las nodrizas primero y después los maestros,
han de educar al niño en una crianza casta, sin enseñarle nada de torpe o liviano,
sino que han de aplicarle los preceptos de la enseñanza de tal modo que con la misma infancia vayan desarrollándose los brotes de su futura virtud.
Cuando haya llegado a los albores de la niñez, conviene,
lo primero que posea la instrucción común,
y luego que campee en los estudios distinguidos y liberales,
que conozca el acento de las sílabas y sepa el valor de las palabras.
Música y Formación por Arquetipos
Ahora bien en el ejercicio de cantar al son de los instrumentos, es necesario que, según las circunstancias, acorde la voz sin esfuerzo, cantando suavemente, y no cantares amatorios o torpes, sino más bien preferir cantos en que se celebre las gestas de los antepasados, que muevan y provoque a los oyentes a emular su gloria.
Expresión oral
Con esto, ha de hablar con naturalidad y transparencia de palabras, con graciosa agudeza de estilo, procurando que su frase sea toda lúcida y el sentido de las expresiones, preciso.
Educación física y Expresión corporal
Sea asimismo firme y reposado el movimiento del cuerpo y no ligero pretencioso o desordenado, no sea que con su andar impertinente parezca imitar los ridículos meneos y gestos de los bufones, que no pretenden sino exhibirse;
Defectos físicos, vicios malos hábitos
pues un defecto seguido, viene pronto a adquirir cartas de la naturaleza.
Más dada deformidad natural, corríjasela con destreza y cuidado.
2- SEGUNDA ENSEÑANZA
Cuando ya frise en los años de adolescencia, y comience a revestirse De las lozanas flores de la juventud,
Educación física
aparezca en él una viril proporción en los miembros,
fortaleza en el cuerpo y resistencia en los brazos.
Y para que a todos ellos los domine un animo mas vigoroso y fuerte que el mismo cuerpo, no debe rebajarle la desidia y placer, el ocio de la opulencia, ni en otra parte la abundancia de las cosas o las riquezas de sus padres den con él en la holganza y en la malicia;
antes al contrario, ha de demostrarle la virtud en una Ocupación continua y noble.
Ejercítese entonces de lleno
ya por los montes,
ya en el mar, y se verá con admiración lo a gusto que se siente el cuerpo con el trabajo, y el desarrollo que adquieren los miembros con el ejercicio.
Pues para lo primero no ha de servirse tan solo del caballo o del dardo,
sino que también ha de salvar las distancias corriendo y saltando (cabalgar, lanzar dardos, y exponerse al peligro), medirse en la lucha con sus iguales,
recorrer los bosques,
ojear las fieras, arrojándoles de sus guaridas, y ser el primero en herirlas, ganar las más empinadas crestas de los montes, descender por su paso a precipicios horrorosos;
contender en la carrera con las fieras veloces, con los osados, en bravura, y en astucia con los sagaces.
Ahora bien. Cuando así le agrade, de la misma suerte, ha de adentrarse en los mares,
donde no debe contentarse con seguir de vista las velas flotantes, sino que a veces acuda al timón, y a veces, a porfía con cada uno de los más vigorosos de sus compañeros, amaestrese en domeñar las olas, en domar la resistencia de los vientos y en conducir las naves, a fuerza de remos, a través de los obstáculos de los mares.
3-EDAD MADURA
A esto se seguirá
la gravedad de la edad madura,
el orden (consecuencia de la formación anterior)
al firmeza,
la constancia y
el consejo con la cuádruple fuente las virtudes, es a saber: la prudencia y la justicia, la fortaleza y la templanza
4- LA FORMACIÓN CIENTÍFICA.
Ahora bien en medio de tales anhelos, de gloria, propios de un príncipe, adquiera realmente,
a-Humanidades
como un orador perfecto el dominio de toda la dialéctica, y no se contente con aportar armas de las escuelas de los retóricos, sino también de los campos de las
b-Sagradas Escrituras;
c-Derecho:
aprenda asimismo la ciencia y arte del derecho,
d- Ciencias
y abarque la filosofía, la medicina, las matemáticas, la música, la geometría, la astronomía, y de tal modo se ilustre en estas asignaturas, que por ningún concepto parezca ayuno de tan nobilísimas ciencias.
e- Coherencia de vida
Cuando hablare, no se de por satisfecho con fijarse en lo que dice, más atienda igualmente a expresarlo con llaneza y suavidad, y no solo esto, sino que ha de practicar lo que dice.
Muéstrese también dechado de virtudes
5- SEÑORIO
a-No al respeto humano frente al mundo; huya de los atractivos de los juegos públicos, de la vaciedad y paganismo de los espectáculos del circo,
b- No a la concupiscencia
y de las infamias todas de las pasiones.
Consérvese varón casto, varón sobrio, varón de buen consejo, prudente humilde, sufrido,
c– Fiel a los valores supremos
amante de la religión, defensor de la patria, respetuosa con las leyes y los tribunales;
ande precavido con el apego al dinero, como ocasión, que es para todos los crímenes, sin causar perjuicio alguno a sus aledaños ni querer extender más sus posesiones con exclusión de los pobres;
d-Culto de la amistad
Muéstrese no menos solícito en procurarse nuevas amistades que en conservar los lazos de las ya contraídas, y no tanto ha de cultivar la próspera fortuna de los amigos, cuanto socorrer compasivo su virtud aun en circunstancias en que la ve afligida;
e-El Último fin
y sobre todo debe procurar sin descanso tener a Dios propicio, mediante las prácticas del culto externo a la vez que con religiosidad de sus sentimientos.
6- ES PROPIO DEL SABIO GOBERNAR
De esta manera, en fin, adornado con tantas y tan preclaras ciencias y dotes, cualquiera que el hombre sea, podrá llegar a la nobleza y al gobierno, de modo que con seguridad se le aplique aquella soberana sentencia de Platón: “Entonces se halla bien gobernada una nación, cuando los sabios tienen el mando, y los que tiene el mando se dan al estudio de la sabiduría”.
Nota: Con estas normas educativas San Isidoro es deudor de Platón, de Quintiliano, y de San Jerónimo, sin perder por eso sus propios méritos. San Isidoro ha sido por largos años educador; y además de lo dicho, no influyó poco en su sistema pedagógico el dechado de educación que la aristocracia visigoda daba a sus gallardos hijos.

