¿Ignorancia Inocente?
Un lector hace una pregunta vital: «Si un buen Protestante ha vivido una buena vida mas sin embargo cree firmemente que la Fe Católica está equivocada, por lo que ni siquiera considera ingresar a la Iglesia Católica, ¿puede aún salvarse? La pregunta es vital (del latín «vita», que significa «vida») porque es una pregunta de vida o muerte eterna para un número incontable de almas.
Para responder, lo primero que debe decirse es que cada alma que aparezca instantáneamente a su muerte ante el tribunal de Dios será juzgada por Él con una justicia perfecta y una perfecta misericordia. Solo Dios sabe lo más recóndito del corazón de un hombre, lo que un hombre puede esconder aún a sí mismo, sin mencionar a los otros hombres. Los hombres pueden juzgar erróneamente, pero Dios nunca. Por lo tanto el «buen Protestante» será condenado por sus propios actos o salvado por Dios, exactamente de acuerdo a lo que Dios sabe que merece.
Sin embargo resalta a la razón que si Dios quiere que todos nosotros nos salvemos (I Timoteo II,4) y exige que creamos bajo pena de condenación (Marcos XVI, 16), debe habernos dado el conocimiento de lo que debemos creer y lo que debemos hacer para salvar nuestras almas. Luego entonces, ¿qué es lo que un «buen Protestante» debe creer?
Por lo menos un alma, para ser salva, debe de creer que Dios existe y que premia al bueno y castiga al malvado (Heb. XI, 6). Si un «buen Protestante» que ha llevado una «buena vida» no cree eso, no puede salvarse. Pero muchos teólogos Católicos van más allá y dicen que para ser salvados uno debe también creer en la Santísima Trinidad y en Cristo como Redentor. Si estos teólogos están en lo correcto, entonces podríamos contar muchos más «buenos Protestantes» que no pueden salvar sus almas.
Y Dios puede exigir que ellos crean más de lo que se considera meramente básico, según la cuantía de oportunidades que hayan tenido en su vida para aprender la Verdad que procede de Él. Si son ignorantes del resto de la Fe Católica, ¿es acaso porque nunca se han topado con esta? Puede ser, pero también puede no ser. Yo recuerdo a mi madre relatar con admiración como alguna vez un sacerdote Católico contestó todas las preguntas serias de su padre, «buen Protestante», pero que yo sepa no se le dio seguimiento alguno. Si entonces los «buenos Protestantes» se han topado, por lo menos una vez, con la verdad Católica, ¿por qué entonces no le dieron seguimiento? Al menos que haya sido presentada de una manera incorrecta, estaban de hecho rechazando la verdad. ¿Podrían haberla rechazado sin culpa alguna? ¿Entonces la rechazaron inocentemente o deliberadamente? Los «buenos Protestantes» fácilmente se consideran inocentes, al igual que todos nosotros, pero ninguno de nosotros puede engañar a Dios.
Sin embargo, también existe aquello que un «buen Protestante» debe de hacer para ser salvado. Él puede no saber todo lo que la Iglesia Católica nos exige en cuanto a moral, pero tiene por lo menos la luz natural de su conciencia innata. Ahora, puede ser realmente difícil con el pecado original y sin ayuda alguna de los sacramentos Católicos el seguir la luz natural de nuestra conciencia, pero si uno la viola seriamente o la deforma, es fácil vivir y morir en pecado mortal, estado en el cual ningún alma puede salvarse. Nuevamente, los «buenos Protestantes» pueden declararse ignorantes de la totalidad de la ley de Dios según un Católico puede conocerla, pero ¿será su ignorancia verdaderamente «invencible», es decir inocente? Por ejemplo, ¿verdaderamente no sabía, o en realidad no era su deseo saber, que los métodos artificiales de control de la natalidad desagradan seriamente a Dios?
Dios sabe. Dios juzga. Pueda Nuestro Señor tener piedad de todos los «buenos Protestantes» y de todos nosotros.
Kyrie eleison.
Fuente: Comentarios Eleison 213
Comentario Druídico: Cabe analogar, hasta cierto punto, al «buen protestante» con otras denominaciones. Menos a los pobres paganos, hundidos en supersticiones milenarias. Más a los cismáticos, que tienen mayor proximidad doctrinal con la verdad Católica.
Pero el gran dilema es: la Fe Católica ¿resulta claramente visible a los protestantes, cismáticos y paganos, cuando se ha vuelto confusa (por causa de la confusión de la jerarquía) inclusive a los propios católicos? Si hasta el Vaticano II la Iglesia proclamaba nítidamente ser el Arca de Salvación fuera de la cual no es posible alcanzar el Cielo, a partir del triunfo del «ecumenismo» y sus doctrinas y prácticas (en particular la liturgia reformada, un producto preparado para servir a la doctrina ecumenista conciliar) la doctrina católica queda bajo un cierto manto de confusión a los ojos del fiel de a pie, o del buen protestante, del pagano de recta intención, etc. Inclusive, nos recriminan muchos cismáticos no sin cierta razón.
La misión ad extra (id y predicad) se ha convertido en pelea por recuperar la doctrina y el culto ad intra. Situación inédita, aunque prevista en las profecías.
Abundancia de pecado, sobreabundancia de gracia: seguramente habrá milagros en las almas, y milagros de misericordia. Pero, lamentablemente, la Ssma. Virgen nos lo ha mostrado con toda claridad en la visión del Infierno en Fátima: son multitud las almas que se condenan porque no hay quienes recen ni se sacrifiquen por ellas. Ahí debemos poner el énfasis de nuestra tarea apostólica: rezar y hacer penitencia (penitencia, penitencia) por los que corren serio riesgo de condenarse. Sin este fundamento de caridad sobrenatural la tarea apostólica con frecuencia se convierte en militancia de bando, en donde unos levantan la bandera de la verdad, pero tantas veces descarnada de la caridad que la hace fecunda.

