Panorama Católico

¡Hay que ser bestia!

No podemos juzgar las intenciones; los hechos son abominables. Un obispo ha «deseado éxito» a las sectas protestantes que actúan en su país. Pero la copa es de Francisco, que nuevamente se mete a decir barbaridades sobre temas tan delicados y en los cuales la Igesia hace siglos definió las cosas. 

Como se ha comentado ya en otros medios tradicionales, el obispo Escobar Alas, de El Salvador ha felicitado y deseado “éxito” a las sectas protestantes. Parece que no fue irónico, ni hubiese sido adecuado en boca de un obispo hacer tal comentario en broma. No, lo dijo en serio. ¡Qué animal! Le desea éxito a los que propagan el error y la mala doctrina, las herejías sobre la Fe Católica.

ANTE LA CAÍDA LIBRE DEL CATOLICISMO EN EL SALVADOR
Mons. Escobar Alas: «Les auguramos éxito a las demás religiones, a las cuales respetamos mucho»
Ante una encuesta que muestra la disminución del número de católicos en El Salvador y el aumento de fieles de comunidades evangélicas, Mons. Escobar Alas ha asegurado que «más que estar preocupados por quién se va a una religión, estamos preocupados porque algunas personas no viven la fe. Quisiéramos que la mayoría de personas practicaran una fe cristiana». Ha añadido, respecto a las demás religiones, que «esperamos que vivan su fe con autenticidad, pues al final es la práctica del bien la que Dios va a premiar, tal como lo indica San Mateo en el capítulo 25».

Pero la copa del mundo se la llevó Francisco… ¡el horror!

La Madre de Jesús ha sido el icono perfecto del silencio. Desde el anuncio de su excepcional maternidad hasta el Calvario. Pienso, ha observado el papa, en “cuántas veces se ha callado y cuántas veces no ha dicho lo que sentía para preservar el misterio de la relación con su Hijo», hasta el silencio más crudo, «a los pies de la Cruz»:
“El Evangelio no nos dice nada: si ha dicho una palabra o no… Era silenciosa, pero dentro de su corazón, ¡cuántas cosas le decía al Señor! ‘Tú, ese día – esto y aquello que hemos leído – me has dicho que sería grande; tú me has dicho que le darías el Trono de David, su padre, que reinaría para siempre y ahora ¡lo veo ahí [en la Cruz, ndr]!’. ¡La Virgen era humana! Y tal vez él tenía el deseo de decir: ‘Mentiras! ¡He sido engañada!’: Juan Pablo II decía esto, al hablar de la Virgen en ese momento. Pero Ella, con el silencio, ha cubierto el misterio que no entendía y con este silencio ha dejado que este misterio pudiera crecer y florecer en la esperanza”.

El primer disparate: de la Santísima Virgen se registran palabras en varios lugares del Evangelio: ¿Cómo podrá ser esto si no conozco varón… he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». El Magníficat, que no es poca cosa. «No tienen vino»… «haced lo que él os diga»… me vienen a la memoria sin mirar más. Tal vez se confundió con San José, de quien no se registra palabra alguna en las escrituras canónicas.

Ahora bien, la teología mariana, los dogmas, definidos ya desde los primeros tiempos de la Iglesia, la constante tradición occidental y oriental… todas las venerables fuentes católicas y aún las ortodoxas sostienen que la Santísima Virgen María fue concebida sin pecado original, es decir, que nunca, ni en su etapa prenatal lo tuvo (distinto de San Juan Bautista, que nació sin él, pero no fue concebido con él).

La Fe de la Santísima Virgen era perfecta, sus pasiones completamente ordenadas, sus emociones no pudieron haber sido afectadas por las sombras que afectan al resto de los mortales, inclusive a los más grandes santos antes de alcanzar la cima de las virtudes. Ella fue concebida, nació y vivió con la plenitud de gracia.  Llena eres de Gracia. (No de gracias, sino de gracia). Plenitud absoluta de todas las virtudes. Altísima contemplación, inmutabilidad de sus pasiones, aún cuando el dolor, la tristeza, la desolación ante la Pasión y Muerte de Jesús hayan sido en ella tan arrasadores casi como en la adorable humanidad de su Hijo. Casi, por eso es Corredentora. Lo más alto que un ser humano podía alcanzar siendo solamente humano.

La Ssma. Virgen no pudo tener nunca una duda de Fe ni una moción de rebeldía para con Dios.

Esto lo define la dogmática mariana y lo explica la abundante teología tradicional sobre ella.

Hay que creer que la condición de sudaka imprime carácter al escuchar a un papa decir esta barbaridad.

Aunque muchos europeos han dicho otras tantas, esta es una barbaridad tan brutal para decir desde el solio pontificio, sin anestesia, por el solo gusto de “humanizar” la figura de quien es –aún en su condición completamente humana- un ser excepcional, que estaba en la mente divina antes de la creación, como reza la liturgia de sus fiestas. Alguien único, pleno de gracia como nadie de naturaleza humana, excepción hecha de la adorable humanidad de Cristo.

El Horror, y es poco…

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