Fallecimiento de un distinguido lector de Panorama
Una de las paradojas de esta profesión es que se llega a ser amigo de personas cuyos nombres reales ignoramos, y de cuyos servicios a la Iglesia y a la Patria sabemos poco hasta que -normalmente después de su muerte- un amigo rompe el silencio de la intimidad en la que estos se conocían.
Una de las paradojas de esta profesión es que se llega a ser amigo de personas cuyos nombres reales ignoramos, y de cuyos servicios a la Iglesia y a la Patria sabemos poco hasta que -normalmente después de su muerte- un amigo rompe el silencio de la intimidad en la que estos se conocían.
Lugones decía, recordando a sus antepasados en Poemas Solariegos:
Que la tierra quiera salvarnos del olvido
por estos largos siglos que en ella hemos servido.
Reproduzco el mensaje de un amigo de Carlos Alberto Triolo que resume en dos rasgos sus servicios a la Patria, y la pena que ha de haber padecido en sus últimos meses, en medio de una viudez que los hombres fieles a veces no pueden superar, así como el triste espectáculo de la degradación de la Argentina.
Para él nuestras oraciones y nuestro agradecimiento. Que descanse en paz, junto con las almas fieles.
«Aviso del fallecimiento, brusca pero no inesperadamente ocurrido hoy, del Dr. Carlos Alberto Triolo, a poco menos de nueve meses del deceso de su esposa Mónica. Distinguido luchador de los ideales que compartimos, sólo moderaba su ácido humor en los comentarios de Panorama, siempre y diversamente anónimos. Carlos Triolo fue un distinguidísimo compañero peronista, es decir antikirchnerista a ultranza, pero yo aún tengo en mi maletín un breve escrito suyo que ya no presentaré, avisándole a un juez que un militar procesista injustamente condenado, defendido de Carlos, hace poco falleció. Cosas así fueron sumándose, una tras otra. Pese a saberse un soldado más del buen combate, no logró superar su indignación ante las almas que el mundo pierde bajo la ingeniería social de unos pocos. Lo vamos a necesitar en la pelea y lo vamos a extrañar mucho como amigo. Quienes quieran hacerse presentes telefonéense en cadena, y a todos ruego oraciones para que Dios lo tenga en Su Gloria y le perdone los millones de acertadísimas puteadas que peleando profirió».

