Panorama Católico

Entresacando Temas

La actividad papal sigue siendo el centro de interés. El nombramiento de su sucesor para Doctrina de la Fe, el Arzobispo de San Francisco, William Levada, un descendiente de mejicanos, abre un interesante ámbito de especulación. Volveremos sobre él en futuras ediciones. Notorio cambio de lenguaje en los discursos oficiales. Reiterada apelación a una mirada más tradicional del Concilio. ¿Será posible? Aún nada en materia litúrgica. Excepcional permiso para abrir causa de beatificación de Juan Pablo II contrasta con la vuelta a la tradición de no presidir ceremonias de beatificación, ya puesta en práctica. ¿Convicción o presiones? El anuncio fue hecho al clero de Roma en latín. Al llegar al punto culminante, aplausos entusiastas convencen al pontifice de que los sacerdotes de por allá todavía algo entienden de la lengua de la Iglesia. Una broma papal lo rubrica.

Escribe Marcelo González
Editor y Responsable

Por otro lado, todos exhuman los textos ratzingerianos y entre ellos aparecen perlas notables. Una de ellas, sobre el uso del plural mayestático en el lenguaje magisterial, citado en esta edición. Notamos que se lo usa en los originales latinos de los discursos, no así en lenguas vernáculas. Habrá que esperar la primera encíclica. Nos ha parecido interesante el mensaje por los 50 º años del CELAM, entidad que ha dado más dolores de cabeza que frutos de santidad en las décadas pasadas. El discurso papal parece un llamado de atención: más prédica, más santidad, más cuidado de la familia y más vocaciones. Faltó decir, menos socialismo y agitación.

Un mea culpa notable ha sido el de Bush: ha acusado a los EE.UU. de abandonar a Europa del Este a las manos comunistas. Dicen que es un tiro por elevación contra los demócratas, puesto que el firmante del pacto de Yalta, Roosevelt lo era, y bien de izquierdas, por cierto. Tal vez, pero al menos se ha dicho la verdad. Y la dijo un sucesor de quien tuvo la responsabilidad de ese tremendo genocidio y espantosa opresión que fue el gobierno comunista sobre el bloque oriental europeo. De estos muertos nadie habla, por supuesto. En los países afectados, sin embargo, sus palabras fueron celebradas como una gran reparación moral.

En España sigue la guerra por la ley de matrimonio de homosexuales. Rodríguez Zapatero insiste en destruir la Madre Patria en todos los sentidos… el Rey dice simplemente que, a la hora de la verdad, le alcancen una lapicera y que le digan donde debe firmar. No hay espacio para ilusiones. Ni siquiera para un lavado de manos a lo Balduino (el que abdicó por un día). Digno discípulo de Pilatos.

En la Argentina, Mons. Baseotto volvió de Roma con bendiciones y apoyo. El gobierno no da pie con bola y ciertos obispos locales se han indispuesto: palmadas en el hombro al prelado que se atrevió a rezar la Misa tridentina y para peor, se trenzó con el gobierno por el tema de la salud re productiva&#8230…  Bueno, así las cosas… A veces les toca sufrir a Uds. Y puede ser que haya más novedades.

El Congreso por la Vida y la Familia de Buenos Aires ya tiene programa definitivo. Pueden leerlo en esta página. Por más piedras que pongan los «católicos» mistongos, la cosa sigue adelante. Es notable comprobar como los abortistas se limitan a insultar, pero los enemigos «del propio palo» trabajan activamente para impedir. Tome nota Sr. Nuncio Apostólico. Que en Roma sepan quién es quién.

La Nación diario, como diría Castellani, nos cuenta que tan solo el 82% de los habitantes de este suelo se consideran ya católicos. No está tan mal, puede pensar alguno. Bueno, no lo estaría si no hiciéramos comparaciones. No tanto por la cantidad sino por la calidad de catolicismo que profesan. A la hora de los diagnósticos, tampoco se ha pedido opinión más que a los opinólogos de siempre: revista Criterio, Mons. Laguna&#8230… No hemos visto ni un atisbo de incluir alguna otra visión del problema. En fin, la Tribuna de Doctrina sigue fiel a sus amistades.

Pero más allá de la tramposa recabación de diagósticos, la encuesta es aterradora. Los católicos no quieren saber nada con la Iglesia. Dios sí, Iglesia no, titulaba la comentarista con malicia. Pero de lo que se lee deducimos que tanto Dios como Iglesia son aceptables para la mayoría de los bautizados en la medida que se adapten a sus gustos y preferencias. Nada objetivo. Relativismo absoluto, si se nos permite la contradicción en los términos.

Hay mucho que hacer. A ver si los católicos esclarecidos se ponen a trabajar. Y a apoyar a los que ya trabajan.

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