El Sínodo y la Información
Con ocasión del sínodo que se está llevando a cabo entre el 5 y el 19 de octubre, la sala de prensa de la Santa Sede ha creado un blog de información en varios idiomas
Sin embargo, las intervenciones referidas en el blog están recogidas fuera del aula sinodal, porque se ha alzado una barrera insuperable alrededor de lo que se dice dentro del sínodo.
Esto no ha sido así en los sínodos anteriores. Cada día se publicaban dos boletines en varios idiomas que referían todas las intervenciones del aula, resumidas por los mismos autores.
Esta vez, en cambio, se han entregado a la prensa sólo los nombres de los que han intervenido, mientras que sobre las cosas dichas hay un resumen oral diario del padre Federico Lombardi, cuidadosamente purgado de indicaciones sobre quién ha dicho el qué.
El efecto inmediato ha sido el de un desdoblamiento entre sínodo real y sínodo virtual, este último construido por los medios de comunicación con la sistemática enfatización de las cosas más atractivas al espíritu del tiempo. Un desdoblamiento que ya se había experimentado con el Concilio Vaticano II, como enfocó magistralmente Benedicto XVI en su último encuentro con el clero de Roma, con la renuncia ya anunciada:
> La guerra de los dos Concilios: el verdadero y el falso (15.2.2013)
Otra censura impuesta este año a los padres sinodales es la prohibición de hacer públicos los textos de sus intervenciones, entregados por escrito, como solicitado, antes del pasado 8 de septiembre.
La prohibición se comunicó oralmente en la apertura del sínodo por el secretario del mismo, el cardenal Lorenzo Baldisseri. El motivo aludido ha sido que, una vez entregados, estos textos se convierten en propiedad exclusiva del sínodo. En los sínodos precedentes no era así. No sólo se difundían regularmente las síntesis de cada intervención, sino que cada padre podía hacer público, si quería, el texto íntegro.
En la apertura del sínodo, el Papa Francisco ha pedido a los padres sinodales que se expresaran con “parresia”, con franqueza y libertad, sin temor a que “el Papa piense algo distinto”.
Pero esta libre confrontación era precisamente lo que se había visto en los meses precedentes, pro y sobre todo contra las propuestas innovadoras del cardenal Walter Kasper, que se sabe estaban concordadas con el Papa.
Pero, curiosamente, precisamente Kasper y sus defensores se han mostrado intolerantes a las críticas, sobre todo si provenían de cardenales de primer plano como Gerhard L. Müller, prefecto de la congregación para la doctrina de la fe.
Durante el sínodo, el cardenal Müller ha pedido que se hicieran públicos los textos de las intervenciones en el aula de los padres sinodales. Pero en vano.
Evidentemente, el blindaje informativo del sínodo no lo ha querido él, ni los otros cardenales que se han alineado con él en la valiente defensa de la indisolubilidad del matrimonio católico.
Quien lo ha querido y decidido no puede haber sido, en definitiva, otra persona más que el Papa.
Al que hay que atribuir además la composición de la comisión que redactará la «Relatio Synodi» conclusiva, con una mayoría aplastante de favorables a dar la comunión a quien ha contraído segundas nupcias:
> Padri sinodali per la stesura della «Relatio Synodi»
Mientras tanto, he aquí la relación después de la discusión de la primera semana de sínodo, leída el lunes 13 de octubre por el Cardenal Péter Erdõ, relator general:

