El Peso Político de la Iglesia Católica en Chile
Un sintético perfil de los tres candidatos presidenciales chilenos demuestra la falta de influencia de la Iglesia (o la nociva influencia de sectores eclesiásticos) en la dirigencia política de ese país. Algo que se está repitiendo en todo el mundo. Pero la historia nos enseña que, en cuanto la Iglesia pierde el poder político, viene una persecución sangrienta que, en algunos lugares, ha logrado eliminarla.
Un sintético perfil de los tres candidatos presidenciales chilenos demuestra la falta de influencia de la Iglesia (o la nociva influencia de sectores eclesiásticos) en la dirigencia política de ese país. Algo que se está repitiendo en todo el mundo. Pero la historia nos enseña que, en cuanto la Iglesia pierde el poder político, viene una persecución sangrienta que, en algunos lugares, ha logrado eliminarla.
Escribe el Prof. Dr. Juan Carlos Ossandón Valdés
Se acercan las elecciones que tendrán lugar en Diciembre próximo. Se presentan tres candidatos: Michelle Bachelet, Joaquín Lavín y Sebastián Piñera. Veamos su catadura espiritual.
Michelle Bachelet es agnóstica, perteneció a la guerrilla comunista, concretamente al mal llamado «Frente Patriótico Manuel Rodríguez» que se lució por sus asesinatos. Por desgracia, no ha sido posible conocer su pensamiento profundo durante esta campaña. A todo responde diciendo que va a formar una comisión para estudiar el tema. Últimamente, en que se ha destacado su silencio ante los temas valóricos (vaya palabreja para reemplazar a la voz «moral». Por lo demás, ¿Es que queda alguno? Aprobados los intereses usurarios, el divorcio y todo tipo de anticonceptivos……), ha respondido: » ¡Qué son majaderos!». Sin comentarios.
Joaquín Lavín pertenece a la familia del Opus Dei. Como los tales guardan un completo secreto sobre el particular, es difícil precisar más, si bien todo apunta a que sea «súper numerario», o que lo haya sido. Elegido alcalde de Santiago, triunfo notable dado el predominio concertacionista (coalición izquierdista que gobierna actualmente el país) en el lugar, se dedicó a demostrar que no era cristiano. Visitó los «café con piernas», atendidos por muchachas cuyas faldas les quedan cortas y que suelen ser el preámbulo de la profesión más antigua de la tierra… autorizó los cines porno y se fotografió con cuanto travesti hay en la ciudad, asegurándoles que serían respetados. Poco ha se disfrazó de Aymara y realizó una «rogativa» pidiéndola a la «Pachamama» (la diosa tierra) que le diera el triunfo en las próximas elecciones. Acaba de firmar un «tratado» con los evangélicos en que se compromete a ayudarlos en su labor proselitista. Realmente, si quedase un obispo con fe en Chile, debió habérsele advertido que al invocar a la Pachamama abandonaba la Iglesia Católica. Al menos así era entre nuestros padres en la fe.
Sebastián Piñera, el «loco», de la noche a la mañana se ha convertido en uno de los hombres más ricos de Chile. Ha dicho en todos los todos que votó contra Pinochet en el último plebiscito por él organizado. Su voto fue determinante en que la Corte Suprema quedará completamente a merced de la mayoría política del Senado al destituir a un ministro que había fallado a favor de un militar acusado de no respetar los derechos humanos de los únicos que los poseen: los marxistas. Su carrera política se ha caracterizado por buscar por todos los medios el hacer imposible la «Alianza por Chile» que une a los dos partidos de derecha. Finalmente, su posición religiosa nunca ha tenido importancia.
Lo más lamentable del caso, que por lo demás se está repitiendo en todo el mundo, es que la historia nos enseña que, en cuanto la Iglesia pierde el poder político, viene una persecución sangrienta que, en algunos lugares, logró eliminarla. Recordemos que lo que hoy conocemos como el mundo musulmán era la flor y nata de la Iglesia en la época imperial… que hubo muchos católicos en el s. XIV en China… que también los hubo en el siglo XVII en Japón, Indochina, y África y que fueron eliminados en el XVIII por una sangrienta persecución.
Vemos que se acerca el momento en que se cumplirá lo profetizado en Fátima, una persecución sangrienta que purificará al pequeño resto que sobreviva. Entretanto, lo único que nos queda es practicar con fervor la devoción al Inmaculado Corazón, a la que el Padre Eterno le ha prometido concederle la conversión de Rusia y la paz del mundo.

