Panorama Católico

El Papa va a Brasil, pero no viene a la Argentina

El Papa ha designado Brasil como sede de la próxima reunión plenaria de la CELAM. En la tenida preparatoria, los países más votados habían sido Argentina y Chile, en ese orden, pero él ha decidido venerar a Nuestra Señora de Aparecida en su santuario. Estará a pocas horas de vuelo de la Argentina, pero no vendrá. Así se lo ha hecho saber expresamente al Card. Bergoglio.

Escribe Marcelo González

El Papa ha designado Brasil como sede de la próxima reunión plenaria de la CELAM. En la tenida preparatoria, los países más votados habían sido Argentina y Chile, en ese orden, pero él ha decidido venerar a Nuestra Señora de Aparecida en su santuario. Estará a pocas horas de vuelo de la Argentina, pero no vendrá. Así se lo ha hecho saber expresamente al Card. Bergoglio.

Escribe Marcelo González

¿Porqué Brasil sí y la Argentina no? ¿Porque Brasil es geopolíticamente más importante? Desde el punto de vista de la geopolítica eclesiástica podríamos decir que no es así. En realidad el país que ha sido centro de gravedad de la vida eclesiástica en Hispanoamérica, particularmente en Sudamérica, ha sido la Argentina. Por razones de idioma, cultura y nivel intelectual de su clero y su feligresía. La Argentina ha dado a la Iglesia extraordinarios pensadores, oradores, apóstoles, escritores, etc. clérigos y laicos, cuya influencia ha llegado a toda América, en inclusive a España. Además, es el país espejo donde se miran las naciones del Conosur eclesial.

Las cosas han cambiado mucho. Cuando el episcopado argentino era mucho más conservador, anclaba los deslices de los episcopados vecinos. Pero ahora que la Santa Sede a podido hacer morder el freno a los revoltosos del Continente de la Esperanza, la Argentina va a la deriva.

Pero no sólo el argentino se ha vuelto un episcopado liberal, en términos abrumadoramente mayoritarios. También es un episcopado casi sin personalidades de nivel intelectual, embrollado con los gobiernos de turno, que no ha sabido sostener la doctrina ni siquiera en el plano más elemental, y ya ni las apariencias. El escandaloso fin de la última reunión de la Comisión Permanente, en conjunto con la declaración de apoyo a Maccarone ha hecho desesperar a la Santa Sede. Ahora -los gestos son muy significativos en el lenguaje eclesiástico- la Argentina está en penitencia y muy probablemente a la espera de la intervención directa de Roma.

¿No será Kirchner la causa del desdén papal? Sin duda esto tiene algo que ver, pero la razón de peso es interna, no externa.

Otra vez invaden el púlpito

Como Alfonsín en su momento, Kirchner se subió al púlpito en Luján y arengó electoralmente al país. Además de insultar a la Iglesia, bajo la callada serenidad de los prelados presentes, en especial del titular de la diócesis. ¿Creían que no iba a cobrarse los tres millones que donó para las reparaciones de la Basílica? Eso era un hecho. Lo penoso es que no se hubieran preparado contramedidas, o al menos una respuesta orgánica. Finalmente salio Giaquinta responder, tarde y mal. El resto de episcopado, en silencio.

Papabile y Secretario de Estado

Bajo las loggias y en los corredores del Vaticano nadie cree en la importancia internacional del Card. Bergoglio ni en que haya estado a un tris del trono pontificio. Por el contrario, su candidatura fue funcional a la estrategia de los cardenales más progresistas. A falta de figuras con posibilidades, decidieron inmolar un nombre, ponerlo en la línea de fuego para resistir lo más posible. Buscaban una derrota con honor. Recibieron una paliza. Ratzinger fue elegido en la cuarta votación.

¿Secretario de Estado? No parece probable, teniendo en cuenta que el Card. Primado no solo parece incapaz de influir y dar un rumbo al Episcopado, sino que sufre evidentes rolidos en su propia diócesis. Sus fintas hacia la izquierda (palotinos, entierro de las «madres» fundadoras, cura Muggica) y su populismo (Santuario de Cromañón) no generan expectativas en Roma.

Además, el Cardenal ha sido acusado por Horacio Verbitsky de entregar a un seminarista jesuita a la Esma en sus tiempos de Superior Provincial. Él ha sentido el retorno del pasado y acusando el golpe trata de desmentir el cargo de complicidad con la dictadura militar, probablemente infundado, haciendo giros desmedidos a estribor. Y aliándose con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a quien lo une el común espanto de un final trágico para sus respectivas gestiones.

Según su concepción del gobierno y de la realidad eclesial, los obispos están atados por sus curias y su clero, que tienen elementos para coaccionar, extorsionar o ignorar, según sea el caso, a sus superiores jerárquicos. ¿Dossiers, apoyo político, prensa? De todo un poco. Por eso navega sobre los hechos, ignorándolos hasta que los hechos lo superan. En cuyo caso trata de ponerse en la cresta de la ola para surfear y conducir lo que no puede acallar. El típico ejemplo es el de los movimientos provida. Ahora hay un «oficialismo» provida que se limita a reuniones bonitas y declaraciones aguadas. Cuando alguien levanta un pancarta con la decisión de hacer algo en serio, sordas voces amenazan. En Buenos Aires se es provida al estilo Bochatey o no se es nada.

El devenir político de los próximos meses, y el resultado de las elecciones del domingo tendrán su correlato eclesiástico. Si Kirchner obtiene su plesbicito, quizás Maccarone podría salir de su escondite bajo la protección estatal ( ¿será cierto que está refugiado en dependencias de la UCA, entre sus mejores discípulos). Si Kirchner pierde la apuesta, las grietas en el poder de muchos prelados amigos del presidente y las fisuras en el cuerpo episcopal se transformarán en fracturas expuestas.

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