Panorama Católico

El Origen de un equívoco

"El
Tercer Secreto, contrariamente a todo lo dicho posteriormente, no fué
ni exclusiva ni explícitamente dirigido al Santo Padre. No, como las
dos primeras partes del Secreto, con las que forma un todo, fue confiado
a la Iglesia, y antes que nada a los representantes de la jerarquía
portuguesa, a quienes correspondió informarse de su contenido y hacerlo

"El
Tercer Secreto, contrariamente a todo lo dicho posteriormente, no fué
ni exclusiva ni explícitamente dirigido al Santo Padre. No, como las
dos primeras partes del Secreto, con las que forma un todo, fue confiado
a la Iglesia, y antes que nada a los representantes de la jerarquía
portuguesa, a quienes correspondió informarse de su contenido y hacerlo
conocer. "Pese a lo dicho -sin duda porque este Secreto final,
como demostraremos, concierne a las autoridades de la Iglesia aún más
directamente que las dos primeras partes- la Hna. Lucía quiso que el
Soberano Pontífice se familiarizara con él tan pronto fuera posible."

La 'Consagración
del Mundo' – Antecedentes

Mucho se
habla de que el pedido de la Consagración de Rusia ya fue cumplido.
Los hechos por un lado y la abundante bibliografía sobre el tema, por
el otro, muestran a las claras que el pedido no fue atendido en la forma
pedida por el Cielo. Si, se hicieron varias consagraciones 'del Mundo'
y algunas renovaciones, a partir de la de Pío XII en octubre de 1942.
Pero el pedido de una consagración del mundo al Papa Pío XII, remarquémoslo,
surgió de la santa intención de un obispo y de un ex-confesor de la
Hna. Lucía,
quienes
se lo ordenaron, imaginando que así vencerían las resistencias de
algún miembro del entorno inmediato del Papa para realizar la consagración
de Rusia tal como la había pedido la Reina de los Cielos.*
Luego, ese pedido de la consagración
del mundo fue tomado a pies juntillas por la oposición al Mensaje de
Nuestra Señora, y se adaptó de campanillas a la Ostpolitik iniciada
pocos años después. (* El resaltado es nuestro. N. del recopilador)

Veamos ahora
algunas citas del Hno. Michel en los Capítulos XI y XII de la Segunda
Parte,

Sección
Cuatro, del II tomo de
Toute
la Vérité sur Fatima,
tomadas
de la versión inglesa. "Lo cierto es que en setiembre-octubre
de 1940, los directores espirituales de Lucía decidieron intentar aproximarse
una vez más al Santo Padre, mientras agregaban otro pedido al pedido
preciso de Tuy, el cual a su juicio podría haberse obtenido más fácilmente:
la consagración del mundo con especial mención de Rusia.

"Es
importante, sin embargo, subrayar desde el principio: esta iniciativa
no provino de la vidente, sino de Don Manuel Ferreira, Obispo de Gurza.
El había conocido a Sor Lucía desde sus días en el Asilo de Vilar,
había estado en contacto con ella y continuó aconsejándola. Después
de discutir el asunto con el Padre Gonçalves, el Obispo Ferreira, quien
conocía personalmente a Pío XII, juzgó que sería bueno si Sor Lucía
escribía al Papa ella misma.

"SOR
LUCIA RECIBE LA ORDEN DE ESCRIBIR. Como ella deja en claro en la introducción
a la carta, sin esta orden formal, nunca se hubiera atrevido a recurrir
directamente al Papa. Ella nunca dejó de insistir sobre este punto:
si lo hizo, y en los términos
que usó, es porque había recibido orden de hacerlo.*
El 27 de octubre, ella escribió
al Padre Gonçalves: (*El resaltado es nuestro)

"«Recibí
su carta, así como la de Su Excelencia el Obispo de Gurza. Quedé un
poco preocupada con esa orden. ¿Quien soy yo, me pregunté a mi misma,
para escribir al Papa? Pero dejé todas las razones a Nuestro Buen Dios,
quien estaba pidiéndomelo por intermedio de Sus ministros. Y en el
conocimiento de mi segura incapacidad, traté de obedecer,
en la forma que me fue
indicada…
"
¿Que directivas precisas recibió ella entonces? En primer lugar, la
revelación del Secreto. Mientras recordaba esta carta, donde el Padre
Gonçalves «le ordenó escribir al Santo Padre», Sor Lucía dejó
esto en claro: «Uno de los puntos que él me indicó fue revelar el
Secreto.» ¡Seguramente a ella también se le ordenó describir las
apariciones de Pontevedra y Tuy, pero brevemente! Sobre todo, el sacerdote
le indicó los términos del pedido esencial: una consagración del
mundo al Inmaculado Corazón de María, con especial mención de Rusia.
Sor Lucía nunca hubiera expresado este pedido por su propia iniciativa,
ya que eso no le había
sido ordenado así por el Cielo."*

(*Nuevamente el resaltado es nuestro).

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Agradecemos
al recopilador, Carlos Stuart y a Stat Veritas
la cortesía de proveernos este documento.

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