El Lenguaje y los Mitos
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El autor plantea qué es el lenguaje y como se lo manipula y fragua, incluso desde los púlpitos y las cátedras. Porque los mayores boqueteros de la bóveda donde atesoramos la lengua que nos vincula a la Fe han sido los clérigos, con su cacareado aggiornamento del catecismo, su insufrible lenguaje litúrgico y sus sermones, sombra de una sombra de lo que alguna vez fue la doctrina. |
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El autor plantea qué es el lenguaje y como se lo manipula y fragua, incluso desde los púlpitos y las cátedras. Porque los mayores boqueteros de la bóveda donde atesoramos la lengua que nos vincula a la Fe han sido los clérigos, con su cacareado aggiornamento del catecismo, su insufrible lenguaje litúrgico y sus sermones, sombra de una sombra de lo que alguna vez fue la doctrina. |
El Lenguaje y los Mitos
Rafael Gambra Ciudad
Prólogo de Bernardino Montejano
Ediciones Nueva Hispanidad
Buenos Aires, 2001
196 págs.
El índice del libro es ya todo un desafío:
El lenguaje y el pensamiento. Mentalidad mítica y mentalidad intelectual. La destrucción de Megara. Una nueva noción de temporalidad. La traición de los clérigos. La «cosificación» de nuestra cultura. La colonización mental. La mutación semántica y sus técnicas. Desmitificación y remitificación. Vocabulario remitificado -Vocabulario del saber y la cultura, Vocabulario de la actitud y de la acción, Vocabulario de la Fe-. Denuestario de ayer y de hoy. La luz y las tinieblas. Indice de términos transmutados.
Gambra recorre el problema del lenguaje, un tema difícil pero que el viejo profesor plantea con la mayor solvencia y claridad que el objeto de estudio permite. Y lo plantea apuntando a desentrañar el uso del lenguaje como arma ideológica. Cambiar el lenguaje es cambiar el alma del que habla, o más bien, de los que hablan, porque la lengua tiene una función comunicativa que supera en mucho lo que los hoy autodenominados «comunicadores» pueden siquiera sospechar. No por ello dejan de ser instrumentos de este dañino vaciamiento, transmutación o travestización de los términos.
La lengua es el alma de una cultura. Y de los pueblos que la hablan. Allí, como en un cofre de seguridad, están depositados su concepción del mundo natural y del sobrenatural, su relación con los demás y con las cosas, el fruto de la indagación y la reflexión filosófica, el producto del ejercicio poético, la formulación de la experiencia mística, y el mero saber técnico y práctico.
El hombre deposita en en lenguaje sus valores más preciados. Pero vienen los boqueteros del espíritu y violentan sutilmente ese cofre cambiando las joyas verdaderas por las falsas, robándonos la riqueza espiritual y -lo que es peor- sin que nosotros lo advirtamos.
Por eso el autor plantea qué es el lenguaje y como se lo manipula y fragua, incluso desde los púlpitos y las cátedras. Porque los mayores boqueteros de la bóveda donde atesoramos la lengua que nos vincula a la Fe han sido los clérigos, con su cacareado aggiornamento del catecismo, su insufrible lenguaje litúrgico y sus sermones, sombra de una sombra de lo que alguna vez fue la doctrina.
Leer el lenguaje y los mitos nos permtirá entender qué son esos fantasmas de ideas y términos vacuos con los que nos contagiamos cotidianamente de irrealidad.
Lo único que podemos lamentar de esta edición es la falta de actualización del glosario de términos bastardeados, que se cerró por los años ’…80. Lamentablemente el boqueterismo semántico ha continuado su actividad con persistente eficacia.


