Panorama Católico

El ex cura Alessio ya casó a cuatro parejas gay

Desgraciadamente la farsa sigue, gracias a Dios ahora fuera de la Iglesia. Nos acabamos de enterar por el Blog de La Cigüeña de la Torre, que la Voz de Córdoba había publicado la noticia de que el padre Alessio, en el colmo de la apostasía, ha «casado» ya a cuatro parejas del mismo sexo. No era algo posible, como supusimos en la entrada anterior, sino lamentablemente cierto.

Desgraciadamente la farsa sigue, gracias a Dios ahora fuera de la Iglesia. Nos acabamos de enterar por el Blog de La Cigüeña de la Torre, que la Voz de Córdoba había publicado la noticia de que el padre Alessio, en el colmo de la apostasía, ha «casado» ya a cuatro parejas del mismo sexo. No era algo posible, como supusimos en la entrada anterior, sino lamentablemente cierto. Y por eso ha sido mencionado en el comunicado de la Arquidiócesis de Córdoba. Leemos en la nota de La Voz:


Alessio estimó que, al desobedecer la prohibición de la Iglesia, podría ser sujeto a una nueva pena. Pero aseguró que seguirá celebrando casamientos, bautismos y misas siempre que la gente se lo pida. Por ahora, dice no tener nuevos pedidos aunque adelantó que el miércoles daría una misa en una casa de barrio Altamira». 

Recemos por el padre Alessio, para que salga de esta ruta que lo va a llevar directo al Infierno, y pidamos también para que los fieles de San Cayetano no sigan el mismo camino que su ex pastor. Allá en el Horno, no les va a valer la influencia de los políticos de Córdoba.


Fuente: Página Católica




Comentario Druídico: Conviene distinguir la desobediencia del cura Alessio de la resistencia de los tradicionalistas, para evitar argumentos falaces como los que ha difundido últimamente el P. Iraburu, de quien nos ocupamos en varios artículos recientes. 



Es evidente que Alessio como otros muchísimos heréticos más o menos conscientes, pretenden cambiar la doctrina revelada por Nuestro Señor, cuyo depósito tiene la Iglesia, la cual debe además aplicar con fuerza de ley y con las medidas canónicas punitivas necesarias, sean estas de suspensión, expulsión, excomunión, etc. no solo los castigos, sino impedir la influencia de quienes de un modo insistente y después de las debidas admoniciones, resisten el mandato legítimo de las autoridades eclesiásticas. 



Aquí radica el problema mayor de la Iglesia en las últimas décadas: no solo una tolerancia a las novedades, sino hasta una verdadera promoción de las mismas desde las más altas instancias eclesiásticas. Parece que se reacciona siempre -si se reacciona- tarde y mal, cuando ya el daño está hecho y la influencia de los malos resulta inevitable. 



La resistencia tradicionalista, por el contrario, es una reacción contra estas novedades y un llamado de atención a las autoridades de la Iglesia: ¡miren lo que está pasando! A lo cual las autoridades suelen contestar: «¡Todo bien!» O 2las cosas están mal, pero las causas no son las que Uds. dicen». Han perdido, parece, el sentido de la relación causa-efecto. Y han olvidado el principio de contradicción…



Pero hay un punto en que ya no resulta posible vivir en la Iglesia según lo que manda la Iglesia. La Iglesia eclesial se impone por la fuerza y contra derecho a sacerdotes y fieles, impidiéndoles vivir según lo que la Iglesia manda. Sea porque les quita los sacerdotes, no permite que otros se formen en el buen espíritu y se abstiene de perseguir a los novadores y heréticos poniendo el énfasis disciplinario contra los «buenos y fieles» católicos (al decir del P. Iraburu). El P. Michel, de la ex parroquia de Thieberville es un ejemplo más que actual de lo que sucede en todo el mundo, en todo nivel.



¿Qué puede hacer un fiel, o un sacerdote fiel cuando le quitan la misa, los sacramentos, y les imponen como pastores a verdaderos lobos? Pues, por sentido de supervivencia y por preservar el espíritu de la ley eclesiástica, lo único que pueden hacer es resistir, es decir, negarse a dejar morir aquello sin lo cual la vida de la Fe es ya imposible. Por eso la defensa de la inobjetable y milenaria misa Tradicional, y todos los sacramentos según la forma tradicional.



Quien tenga la serenidad de espíritu y el discernimiento necesario podrá comprobar, no que los tradicionalistas son todos santos, porque no es verdad, sino que defienden (a veces mal) la buena causa de la Fe. Y que esta defensa es vital para la salvación de las almas, las propias y las del prójimo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *