El año entrante, un consistorio numeroso
La gran noticia para el Sacro Colegio todavía se hará esperar unos
meses. Será la del anuncio del próximo consistorio prevista para fines
de la primavera del próximo año. Pero, con vistas a ello, se están
produciendo hechos que la van a condicionar.
La gran noticia para el Sacro Colegio todavía se hará esperar unos meses. Será la del anuncio del próximo consistorio prevista para fines de la primavera del próximo año. Pero, con vistas a ello, se están produciendo hechos que la van a condicionar.
El 26 de este mes ha perdido sus derechos electorales el cardenal Simonis, atzobispo emérito de Utrecht (Holanda). Con lo que el Papa dispone, a fecha de hoy, de 9 vacantes cardenalicias que serán 10 el próximo 7 de diciembre, día en el que cumple 80 años el cardenal de Seúl. Que todavía permanece al frente de aquella importante archidiócesis por lo que su sustitución todo hace suponer que va a ocurrir ya.
Esas diez vacantes se van a incrementar muy notablemente pues en enero pierden su derecho a asistir a Cónclave el portugués Saraiva y el chino Zen-Ze-Kiung, en marzo el guatemalteco Quezada, en abril el norteamericano Egan, en mayo el checo Vlk y en junio el suizo Schwery. Dieciséis nuevos cardenales, más los que el Papa quiera nombrar ya sin derecho a Cónclave por mayores de 80 años, permiten un consistorio numeroso.
La dignidad cardenalicia tiene como principal misión la de elegir Sumo Pontífice. Ya lo de su consejo al Papa es más relativo pues depende mucho de lo que el Papa se deje aconsejar. Y está también el prestigio de la púrpura que sin duda aureola a aquellos sobre los que ha recaído. No es lo mismo ser arzobispo de Valencia que cardenal arzobispo de Valencia. Lejos de mí el pensar que la birreta da lo que la naturaleza no ha concedido. Pero adorna. Y en algunos casos hasta disimula. Los hay también en los que ni el disimulo vale al ser tan evidente el pelo de la dehesa.
Entre los cardenales, todavía con voto, al tener menos de 80 años, no todos son iguales. Porque no es lo mismo estar al frente de una diócesis o de una Congregación vaticana o Pontificio Consejo que estar ya de emérito. Hay muchos cardenales que todavía tienen derecho a elegir Papa pero que ya mandan poquísimo. Mejor dicho, ya no mandan nada pero, dependiendo de su personalidad, tienen todavía algún peso en la Iglesia.
Hoy tienen voto pero no cargo Saraiva, Zen, Quezada, Egan. Vlk, Schwery, Stafford, Rosales, Murphy O’Connor, Rubiano, Arinze, Martino, Scheid, Lozano, Husar, Kasper, Poletto, Danneels, Errázuriz, Agnello, Vela, Re, Tettamanzi, Hummes, Amigo, Cordes, Rodé, Darmaatmadja, Lajolo, Rigali, Foley, Mahony y Dias. Treinta y tres cardenales, no sé si treinta y cuatro pues creo que De Paolis conserva algún cargo aunque ya sea emérito en otro, es un número muy importante para condicionar cualquier eventual cónclave. Aunque todos tengan la fecha de caducidad sobre la frente.
Van a ingresae, en días, en esta cofradía de los eméritos el coreano, el mejicano Sandoval, el curial Farina y el alemán Meisner. Y los días podrán ser meses, pero no muchos, para los curiales Monterisi y Sardi. Con lo que Bertone pasaría a ser el cardenal de más años, cumplirá 77 dentro de tres días, todavía en activo. Y en cargo de máxima relevancia. Tiene ya siete cardenales más jóvenes que él disfrutando de la jubilación.
Entre los que han cumplido ya 75 años pero a los que no se les ha admitido todavía la renuncia hay dos en los que sería de pura higiene eclesial que se les aceptara cuanto antes. El portugués Policarpo y el alemán Lehman. Pésimos ambos. Aunque por diferentes vías. El lisboeta por bobo con fanfarria, cornucopia y balcones a la calle. El de Maguncia, a conciencia. Dentro de veinte días le tocará presentar también la renuncia de Buenos Aires a Bergoglio. Mucho más en la línea de Lehman que en la de Policarpo. Y cuya desaparición es requisito sine qua non para la recuperación de la Iglesia argentina. Aunque me temo que habrá que soportarlo dos años más.
Fuente: La Cigüeña
Comentario Druídico: «Dentro de veinte días le tocará presentar también la renuncia de
Buenos Aires a Bergoglio. Mucho más en la línea de Lehman que en la de
Policarpo. Y cuya desaparición es requisito
sine qua non para la recuperación de la Iglesia argentina. Aunque me temo que habrá que soportarlo dos años más.» Lamentablemente, parece que la cosa viene así.

