Dilexi decorem domus tuae
Lavaré mis manos entre los inocentes
y rodearé, Señor, tu altar.
Para que se oigan voces de alabanza
pregonando tus maravillas.
Señor, he amado el decoro de tu casa
el lugar donde habita tu gloria.
No pierdas mi alma con los impíos, Dios,
ni mi vida con los hombres sanguinarios.
En cuyas manos está la iniquidad
cuya diestra está colmada de dádivas.
Yo, en cambio, camino en la inocencia
sálvame, Señor, y apiádate de mí.
Lavaré mis manos entre los inocentes
y rodearé, Señor, tu altar.
Para que se oigan voces de alabanza
pregonando tus maravillas.
Señor, he amado el decoro de tu casa
el lugar donde habita tu gloria.
No pierdas mi alma con los impíos, Dios,
ni mi vida con los hombres sanguinarios.
En cuyas manos está la iniquidad
cuya diestra está colmada de dádivas.
Yo, en cambio, camino en la inocencia
sálvame, Señor, y apiádate de mí.
Mis pies han permanecido en el camino recto,
te bendeciré, Señor, en las asambleas.
Salmo 25, (V,6-12) rezado por el sacerdote mientras
purifica sus manos antes de la consagración,
en el Rito Tridentino.

