Panorama Católico

Diez consejos comparados: Benedicto, Francisco, Masonería

Augusto del Río nos hace llegar un documento en el que compara los diez consejos que Benedicto XVI dio a los jóvenes para progresar en la vida espiritual, las «diez claves» para alcanzar la felicidad de Francisco, y un decálogo de ética masónica.

Augusto del Río nos hace llegar un documento en el que compara los diez consejos que Benedicto XVI dio a los jóvenes para progresar en la vida espiritual, las «diez claves» para alcanzar la felicidad de Francisco, y un decálogo de ética masónica. Puede descargarse en formato pdf en columnas comparativas. Aquí lo reproducimos en distintos colores, para quienes quieran establecer comparaciones.
 
Los diez consejos de Benedicto XVI a la gente joven
 
1) Dialogar con Dios «Alguno de vosotros podría tal vez identificarse con la descripción que Edith Stein hizo de su propia adolescencia, ella, que vivió después en el Carmelo de Colonia: «Había perdido consciente y deliberadamente la costumbre de rezar». Durante estos días podréis recobrar la experiencia vibrante de la oración como diálogo con Dios, del que sabemos que nos ama y al que, a la vez, queremos amar».
 
Los diez consejos de Francisco para «ser feliz»
 
1. «Anda adelante y deja que la gente vaya adelante, vive y deja vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad». 
 
Código Moral Masónico
1. El Gran Arquitecto del Universo es la sabiduría eterna e inmutable; es la inteligencia suprema.
 
2) Contarle las penas y alegrías «Abrid vuestro corazón a Dios. Dejaos sorprender por Cristo. Dadle el «derecho a hablaros» durante estos días. Abrid las puertas de vuestra libertad a su amor misericordioso. Presentad vuestras alegrías y vuestras penas a Cristo, dejando que él ilumine con su luz vuestra mente y toque con su gracia vuestro corazón.
 
2. También es importante darse a los demás, moverse hacia otros: «Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe», sostiene. 
 
2. Le honrarás con la práctica de la virtud. Tu religión será la de hacer el bien por sólo el placer de hacerlo y no por deber. Serás amigo del sabio y observarás sus preceptos. Tu alma es inmortal; no harás nada que pueda degradarla. Combatirás
el vicio sin descanso.
 
3) No desconfiar de Cristo «Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía. Sólo él da plenitud de vida a la humanidad. Decid, con María, vuestro «sí» al Dios que quiere entregarse a vosotros. Os repito hoy lo que dije al principio de mi pontificado: «Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida.
Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera». Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo».
 
3. La tercera clave pasa por cuidar a los ancianos y «moverse remansadamente», concepto que el papa sacó de la novela argentina ‘Don Segundo Sombra’ de Ricardo Gu?iraldes. Cuando el protagonista repasa su vida «dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado», citó Francisco la novela. «Yo utilizaría esta imagen, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro».
 
3. No hagas a los otros lo que no quieras que ellos hicieran contigo. Resígnate con tu suerte y conservarásla luz de la sabiduría.
 
4) Estar alegres: querer ser santos «Más allá de las vocaciones de especial consagración, está la vocación propia de todo bautizado: también es esta una vocación a aquel «alto grado» de la vida cristiana ordinaria que se expresa en la santidad. Cuando se encuentra a Jesús y se acoge su Evangelio, la vida cambia y uno es empujado a comunicar a los demás la propia experiencia (…). La Iglesia necesita santos. Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad. Os invito a que os esforcéis estos días por servir sin reservas a Cristo, cueste lo que cueste. El encuentro con Jesucristo os permitirá gustar interiormente la alegría de su presencia viva y vivificante, para testimoniarla después en vuestro entorno».
 
4. «Jugar con los chicos es clave, es una cultura sana», afirma el papa. «El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte» y también jugar con los hijos. «Los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo». 
 
4. Honra a tus parientes. Respeta a los viejos. Ilustra a la juventud. Protege a la infancia.
 
5) Dios: tema de conversación con los amigos «Son tantos nuestros compañeros que todavía no conocen el amor de Dios, o buscan llenarse el corazón con sucedáneos insignificantes. Por lo tanto, es urgente ser testigos del amor contemplado en Cristo. Queridos jóvenes, la Iglesia necesita auténticos testigos para la nueva evangelización: hombres y mujeres cuya vida haya sido transformada por el encuentro con Jesús; hombres y mujeres capaces de comunicar esta experiencia a los demás».
 
5. Compartir los domingos con la familia. «El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia».
 
5. Ama a tu esposa y a tus hijos. Ama a tu patria y acata sus leyes.
 
6) El domingo, ir a Misa No os dejéis disuadir de participar en la Eucaristía dominical y ayudad también a los demás a descubrirla. Ciertamente, para que de ella emane la alegría que necesitamos, debemos aprender a comprenderla cada vez más profundamente, debemos aprender a amarla. Comprometámonos a ello, ¡vale la pena! Descubramos la íntima riqueza de la liturgia de la Iglesia y su verdadera grandeza: no somos nosotros los que hacemos fiesta para nosotros, sino que es, en cambio, el mismo Dios viviente el que prepara una fiesta para nosotros. Con el amor a la Eucaristía redescubriréis también el sacramento de la Reconciliación, en el cual la bondad misericordiosa de Dios permite siempre iniciar de nuevo nuestra vida.
 
6. Es importante ayudar a los jóvenes a conseguir empleo de manera «creativa», ya que «si faltan oportunidades, caen en la droga», advierte el papa, que recuerda que «está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo». «No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero.
 
6. Considera a tu amigo como si fuera otra hechura de ti mismo. Que el infortunio no te aleje de él. haz por su memoria lo que harías por él si viviera.
 
7) Demostrar que Dios no es triste Quien ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia él. Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo. Es necesario transmitirla. En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin él. Pero al mismo tiempo existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos. Dan ganas de exclamar: ¡No es posible que la vida sea así! Verdaderamente no.
 
7. La siguiente clave consiste en preservar la naturaleza: «Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos».
 
7. Huye de las falsas amistades. Evita todo exceso. Teme y cuida de no manchar tu memoria.
 
8) Conocer la fe Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que nos indica el camino: Jesucristo. Tratemos nosotros mismos de conocerlo cada vez mejor para poder guiar también, de modo convincente, a los demás hacia él. Por esto es tan importante el amor a la sagrada Escritura y, en consecuencia, conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura.
 
8. También es necesario olvidarse de lo malo. «La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que, en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano».
 
8. No te dejes dominar por pasión alguna. Utiliza la de los otros. Sé indulgente con el error.
 
9) Ayudar: ser útil Si pensamos y vivimos en virtud de la comunión con Cristo, entonces se nos abren los ojos. Entonces no nos adaptaremos más a seguir viviendo preocupados solamente por nosotros mismos, sino que veremos dónde y cómo somos necesarios. Viviendo y actuando así nos daremos cuenta bien pronto que es mucho más bello ser útiles y estar a disposición de los demás que preocuparse sólo de las comodidades que se nos ofrecen. Yo sé que vosotros como jóvenes aspiráis a cosas grandes, que queréis comprometeros por un mundo mejor. Demostrádselo a los hombres, demostrádselo al mundo, que espera exactamente este testimonio de los discípulos de Jesucristo y que, sobre todo mediante vuestro amor, podrá descubrir la estrella que como creyentes seguimos.
 
9. Respetar las opiniones distintas. «Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: ‘Yo dialogo contigo para convencerte’: No. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo».
 
9. Escucha siempre. Habla poco. Y obra bien.
 
10) Leer la Biblia El secreto para tener un «corazón que entienda» es formarse un corazón capaz de escuchar. Esto se consigue meditando sin cesar la palabra de Dios y permaneciendo enraizados en ella, mediante el esfuerzo de conocerla siempre mejor. Queridos jóvenes, os exhorto a adquirir intimidad con la Biblia, a tenerla a mano, para que sea para vosotros como una brújula que indica el camino a seguir. Leyéndola, aprenderéis a conocer a Cristo. San Jerónimo observa al respecto: «El desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo ».
 
En resumen… Construir la vida sobre Cristo, acogiendo con alegría la palabra y poniendo en práctica la doctrina: ¡he aquí, jóvenes del tercer milenio, cuál debe ser vuestro programa! Es urgente que surja una nueva generación de apóstoles enraizados en la palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a para difundir el Evangelio por todas partes. ¡Esto es lo que os pide el Señor, a esto os invita la Iglesia, esto es lo que el mundo –aun sin saberlo– espera de vosotros! Y si Jesús os llama, no tengáis miedo de responderle con generosidad, especialmente cuando os propone seguirlo en la vida consagrada o en la vida sacerdotal. No tengáis miedo; fiaos de Él y no quedaréis decepcionados.
 
10. El último consejo de Francisco para alcanzar la felicidad pasa por buscar la paz en el mundo.»Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa».
 
10. Olvida las injurias. Devuelve  bien por mal. No abuses de tu fuerza, ni de tu superioridad.
 
11. Aprende a conocer a los hombres para aprender a conocerte a ti mismo.
 
12. Busca la verdad. Sé justo. Y huye de la ociosidad. 

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