Panorama Católico

Devoción a Nuestra Señora de Fátima

Como dice San Luis María de Montfort , “Dios Padre ha hecho una reunión de todas las aguas que ha llamado mar; ha hecho una reunión de todas sus gracias, que ha llamado María. Este gran Dios tiene un tesoro o depósito riquísimo donde ha encerrado todo lo que hay de bello, de resplandeciente, de raro y de precioso, hasta su propio Hijo; y este tesoro inmenso no es otro que María, de cuya plenitud son enriquecidos los hombres”.

Ave María

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Estimadas Hermanas, queridos fieles,

Mañana, empezará el mes de octubre, el mes del Rosario.

Me gustaría, entonces, incentivar su devoción a Nuestra Señora para que este mes de octubre sea para todos fervoroso y fructuoso para sus almas.

Se puede resumir en una frase las razones de la devoción al Santo Rosario: 

 

“DIOS LO QUIERE, MARIA LO MERECE, NOSOTROS LO PRECISAMOS”.

DIOS LO QUIERE:

Como dice San Luis María de Montfort , “Dios Padre ha hecho una reunión de todas las aguas que ha llamado mar; ha hecho una reunión de todas sus gracias, que ha llamado María. Este gran Dios tiene un tesoro o depósito riquísimo donde ha encerrado todo lo que hay de bello, de resplandeciente, de raro y de precioso, hasta su propio Hijo; y este tesoro inmenso no es otro que María, de cuya plenitud son enriquecidos los hombres”.

Dios Hijo, también, ha comunicado a su Madre todo lo que El ha adquirido por su vida y su muerte (…) y por Ella, aplica a nosotros sus meritos y distribuye sus gracias.

Dios Espíritu Santo ha comunicado a María, su fiel Esposa, sus dones inefables y la ha elegido para dispensadora de todo lo que posee; de suerte que Elle distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere, todos sus dones y sus gracias.

Sí, tal es la Voluntad de Dios que ha querido que tengamos todo por María”.
Por eso, la Virgen de Fátima, en cada una de sus apariciones, pidió, con un rostro grave: Recen el rosario todos los días.

Entonces, recemos bien nuestro rosario todos los días de este mes de octubre y, si lo podemos, que sea el rosario completo de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.

MARIA LO MERECE:

Ante todo, porque su Dignidad supera todas las criaturas; Ela es la obra maestra de Dios. Dice San Juan Crisóstomo: “Ciertamente fue un grande milagro la bienaventurada Virgen María. ¿Quien, a la verdad, más grande, más ilustre que Ella se ha hallado o alguna vez podrá hallarse? Ella sola, con su grandeza, ha sobrepujado al cielo y a la tierra. ¿Quién más santo? No los profetas, no los apóstoles, no los mártires, no los ángeles…, ni criatura alguna, visible o invisible, puede hallarse mayor ni más excelente: Ella es, a la vez, sierva y Madre de Dios, Virgen y Madre”.

En segundo lugar, Nuestra Señora merece nuestra fervorosa devoción, porque sufrió muchísimo por nosotros. Por causa de nuestros pecados, Jesús sufrió su Pasión y María su Com-Pasión. Ella es Co-Redentora, participó íntimamente en nuestra Redención, pagó con dolores inmensos la deuda de nuestros pecados, y de los pecados de toda la humanidad.

¿Quien se quedaría indiferente delante de tales sufrimientos?
No tuvo, María, dice Santa Teresita, otra Virgen María para consolarla.

También la Santísima Virgen lo merece porque, como lo reveló en Fátima, son profundamente clavados en su Corazón terribles espinas: las espinas de las blasfemias especialmente dirigidas contra Ella, contra Ella, por ser María.

Son los pecados, mal que le pese al ecumenismo, de las sectas protestantes bien conocidas que niegan la Virginidad perpetua de María, que niegan su Concepción Inmaculada, que niegan su Corredención, sectas que exigen a sus adeptos romper las imágenes de Nuestra Señora: ¡Hubo un Pastor del Reino Universal de Dios, en Brasil, que dio un puntapié a una estatua de Nuestra Señora Aparecida, la Santa Patrona de Brasil, y eso en televisión, delante de millones de personas! Y yo podría citar aún muchos casos semejantes, y no ocurridos solamente en Brasil…

Son también las terribles ofensas de organizaciones satánicas que hacen realizar falsas medallas de Nuestra Señora con la frase: “Oh María concebida con pecado”, o que dan plata, jueguitos, caramelos a niños para que reciten letanías de insultos a María, o que apoyan películas y exposiciones escandalosas dirigidas, de propósito contra María.

Entonces, consolemos a Nuestra Señora, rezando bien nuestro rosario todos los días de este mes de octubre y, si lo podemos, que sea el rosario completo de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.

NOSOTROS LO PRECISAMOS:

Sí, necesitamos de la Santísima Virgen como los niños necesitan de su madre; y aún más, porque cuando los niños son grandes, no necesitan tanto de su madre, pero nosotros, cualquiera que sea nuestra edad y estado de vida, precisamos de María. Ella es la “Omnipotencia supplex”, dice San Bernardo, la Omnipotencia suplicante, nuestra mejor intercesora y Abogada junto a Dios. ¡Tantas veces retuvo Ella el Brazo de la Justicia divina!

Necesitamos de Nuestra Señora en la hora de la prueba, de la Cruz: Ella es “la mermelada de las cruces”, hace la cruz menos pesada, nos ayuda para aceptar y amar la Voluntad de Dios…

Precisamos de María para nuestra santificación. San Luis de Montfort afirma que se progresa más rápidamente en el Amor a Dios con Ella, que durante varios años sin Ella. Basta, por ejemplo, leer la vida de Francisco y Jacinta de Fátima: ¡En 3 años, superaron a los esfuerzos de muchos católicos durante una vida entera!

Tengamos una confianza total y una devoción perseverante a Nuestra Señora, Nuestra Madre, “donde, como dice San Agustín, se reflejan los rasgos de Dios”.

En fin, precisamos de María, porque, como dijo Sor Lucía, después de las apariciones de Fátima: En estos últimos tiempos en que vivimos, la Santísima Virgen dio una eficacia nueva a la oración del Rosario. De tal modo que no hay ningún problema, por muy difícil que sea, temporal o sobre todo espiritual, en la vida personal o en familia, o en la vida de los pueblos y de las naciones, que no se pueda resolver a través del Rosario. Con el santo Rosario, nos salvaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas.

Entonces, recemos bien nuestro rosario todos los días de este mes de octubre y, si lo podemos, que sea el rosario completo de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.

“DIOS LO QUIERE, MARIA LO MERECE, NOSOTROS LO NECESITAMOS”.

Ave María Purísima.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, Nos 23, 24, 25.

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