Cuando los obispos hablan como políticos progres
Al haber terminado estos días de oración y reflexión de la Semana Santa, el Departamento de Comunicación de la Arquidiócesis de Montevideo, quiere expresar su absoluto rechazo a la referencia sobre Nuestro Señor Jesucristo manifestada por el Sr. Ministro de Defensa Nacional Eleuterio Fernández Huidobro el miércoles 29 del pasado mes, así como a las ofensas hacia la Iglesia y el Sr. Arzobispo, contenidas en la carta de respuesta que el Sr. Ministro dirigió al Sr. Obispo de Minas Jaime Fuentes, publicada en la mañana del Jueves Santo.
Montevideo, domingo 8 de abril de 2012.-
Al haber terminado estos días de oración y reflexión de la Semana Santa, el Departamento de Comunicación de la Arquidiócesis de Montevideo, quiere expresar su absoluto rechazo a la referencia sobre Nuestro Señor Jesucristo manifestada por el Sr. Ministro de Defensa Nacional Eleuterio Fernández Huidobro el miércoles 29 del pasado mes, así como a las ofensas hacia la Iglesia y el Sr. Arzobispo, contenidas en la carta de respuesta que el Sr. Ministro dirigió al Sr. Obispo de Minas Jaime Fuentes, publicada en la mañana del Jueves Santo.
También quiere rechazar la calificación de “ideas fundamentalistas” expresadas por el Sr. Subsecretario de Salud Pública acerca de las declaraciones del Sr. Arzobispo el Jueves Santo, en las que Mons. Nicolás Cotugno reiteró que: la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, es un elemento esencial de la doctrina de la Iglesia. En definitiva es la tutela del primer derecho humano que es el derecho a la vida.
El lenguaje usado por los mencionados integrantes del Poder Ejecutivo, fuera de tono, ofensivo y discriminatorio, en nada contribuye a la sana convivencia social, responsabilidad esencial de un gobernante.
Comentario Druídico: ¿Por qué «discriminatorio»? ¿Por qué usamos los términos ideológicos del enemigo? ¿No es conforme a las enseñanzas evangélicas decir «un gravísimo pecado», que «atenta contra la Ley de Dios»?
Si mal no recuerdo, el obispo en cuestión también condenó la homosexualidad, como corresponde a un cristiano y a todo hombre de recta moral. De esto, ni mú.

