Panorama Católico

Carta a S.E.R., el Sr. Nuncio Apostólico en la Argentina

 

Fue sensacional entonces lo expresado por el ateo, conforme a la transcripción de la agencia Zenit (23.IX.00):  El terreno común es el Evangelio y los valores del Evangelio… la frase de Jesús: ‘que tu decir sea sí, sí, o no, no’, es la idea de que toda diplomacia exagerada es obra del demonio”.


 

Fue sensacional entonces lo expresado por el ateo, conforme a la transcripción de la agencia Zenit (23.IX.00):  El terreno común es el Evangelio y los valores del Evangelio… la frase de Jesús: ‘que tu decir sea sí, sí, o no, no’, es la idea de que toda diplomacia exagerada es obra del demonio”.

Bella Vista, 4 de Diciembre de 2009

 

A S.E.Rvdma.
Monseñor Adriano Bernardini
Nuncio Apostólico en la Argentina

Excelencia Reverendísima:

Hace unos días apareció en la pantalla una mujer enloquecida de dolor por el asesinato de su marido. Dijo contar con un arma, pero no para castigar a los criminales… sino a los responsables del caos y la inseguridad. Aparte de la amenaza, mascullaba con fastidio que la Presidenta de la Nación en esos momentos sería recibida en Roma… Es probable que a tal encono, lo envolviera el conocimiento de que en la comitiva participaban ciertos personajes extraídos del submundo casi irreal que rodea al poder. Aversión compartida por la población sana, que no alcanza a entender la carencia de filtros que impidan algunos escándalos. Los más suspicaces atribuyen una posible laxitud a requerimientos de la diplomacia. Triste cosa sería; pero contra tal sentido es notable un precedente aleccionador. Fue lo ocurrido en Roma el año 2000, cuando nuestro Sumo Pontífice era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por entonces sostuvo un debate público en el teatro Quirino con la más destacada figura del ateísmo peninsular, Paolo Flores d’Arçais, director de la revista “MicroMega”. En cierto momento se planteó dónde podría encontrarse un terreno común para la relación entre las dos posiciones. Fue sensacional entonces lo expresado por el ateo, conforme a la transcripción de la agencia Zenit (23.IX.00):  El terreno común es el Evangelio y los valores del Evangelio… la frase de Jesús: ‘que tu decir sea sí, sí, o no, no’, es la idea de que toda diplomacia exagerada es obra del demonio”.

Se impone aquí una digresión suscitada por la rotundez del personaje irreligioso… comparándola con las lánguidas réplicas religiosas  a los ataques locales contra Jesucristo, los Mandamientos y el orden natural. Alguien, con humor amargo, ha comentado que en rigor el único Enemigo real, que desvela a la más alta autoridad eclesiástica de la Argentina, no es personal. Ni física ni espiritualmente. Sólo es -como acaba de demostrarlo palmariamente- el término “vosotros”; una inocente y apropiada palabra caída en la ignominia: severamente anulada, destruida y suprimida*. Como en contrapunto con la fruición de Su Eminencia  por las metáforas barriales; o las libérrimas innovaciones de los celebrantes, entregados a la inspiración creativa por sobre toda norma litúrgica.

Con este motivo, cumplo en saludar a V.E. con la debida consideración.

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