Ante una posible fusión de «formas del rito romano»
Dice un lector en comentario:
A la larga con la «reforma de la reforma» se realizará la síntesis, como ya ha anunciado el cardenal Koch.
O sea:
Tésis: Misa Tradicional.
Antítesis: Misa de Bugnini.
Síntesis: Misa de «la reforma de la reforma» (rito «ordinario» dizque «enriquecido» con el «extraordinario»). Agua pura combinada con aceite impuro.
Luego de esa síntesis…¿se seguirá permitiendo el rito tradicional o sólo la síntesis (el nuevo rito de Benedicto XVI)? ¿será la «reforma de la reforma» una tercera expresión del «mismo rito» y se podrán celebrar los dos anteriores (el de Bugnini de manera «extraordinaria» y el Tradicional de manera super-extraordinaria)? ¿O cómo será el asunto? ¿Alguien sabe? Infórmenme, por favor.
Atte.
Católico perplejo
Creo que es posible responder algunas consideraciones de provecho.
No podemos saber, y han de ser pocos los que conozcan las intenciones del Card. Koch o del Papa Benedicto en su fuero íntimo. Aunque tampoco tiene mayor importancia lo que se construye en la imaginación. Paulo VI y Bugnini imaginaron un rito que pudiera ser rezado por los protestantes (Max Thurian en su momento afirmó que no encontraba nada en el Novus Ordo que obstaculizara su uso por los protestantes !!!). Bien, los protestantes siguen protestantes y los católicos son cada día más protestantes. Ningún protestante adoptó el Novus Ordo. Y la «unidad» está en crisis permanente.
Lo que va de la intención (la ilusión ecuménica) al hecho, es un camino que solo Dios puede prever y conducir según sus designios. Puede permitir desastres como este de Bugnini-PauloVI para castigar nuestros pecados. O puede tener misericordia si en lugar de seguir el camino de la reforma protestante, iniciamos la senda de la restauración de la liturgia apostólica.
LOS HECHOS son:
1) La Misa Tradicional fue confirmada con toda la fuerza de la ley y de un modo indiscutible en su dignidad de rito venerable, tesoro de la liturgia que hay que conservar y poner al alcance de todos. Esto ES la ley; en la práctica se sabe que los obispos del mundo, en alto porcentaje se resisten a darle su lugar, pero eso es otra pelea.
2) A causa de la resistencia antedicha, el Papa no solo volvió a confirmar la vigencia del rito tradicional sino que además amplió algunas facilidades para hacerlo efectivo.
LAS CONJETURAS probables: esto que Ud. plantea, a saber, que en la mente del Papa esté el hacer un rito común que fusione ambos, puede estar en la mente papal.
Tengamos presente, sin embargo, que el modelo que se habilita para reformar el Novus Ordo (reforma de la reforma) es la Misa Tradicional. Es decir, se invierte el criterio de la Reforma de Bugnini, en la cual el modelo fueron las liturgias protestantes. Insisto, porque no quiero que nadie se confunda: detrás de esto sigue vigente la ilusión ecuménica, y la teología del Misterio Pascual. Pero… pero, el modelo indica un cambio de rumbo saludable. Se mira como arquetipo lo que antes de detestaba. Y aunque el objetivo presunto (la fusión) sea inaceptable como fin, puede ser útil como medio en sus etapas intermedias: reformar el Novus Ordo para que se acerque más al Rito Tradicional, SIN TOCAR EL RITO TRADICIONAL.
Sin duda, no será Benedicto quien realice este intento de fusión, porque su tiempo en la tierra se abrevia y apenas si ha logrado retocar algo del Novus Ordo, mientras que ha podido dar un espaldarazo impresionante al Rito Tradicional. Es un saldo indiscutible.
Recordemos antecedentes interesanes: algunos padres conciliares tradicionales, antes de la Reforma consideraban útiles ciertos cambios, (el propio Mons. Lefebvre no era hostil a la idea de introducir la lengua vernácula en la «liturgia de la palabra», al menos en las lecturas) en particular por razones pastorales en tierras de misión. Claro, esto era antes de la experiencia del Novus Ordo. El Novus Ordo es una revolución litúrgica que ha impreso carácter maligno a la idea de «reforma» entre los tradicionales. Ha puesto en evidencia todos los males que se siguen del «vernaculismo» litúrgico, y de la introducción del principio revolucionario del «cambio» per se. No veo muy probable que entre los sacerdotes e institutos que celebran el Usus Antiquor se acepte ninguna fusión.
LA REALIDAD de las cosas, el resultado de todo esto, nadie lo puede prever. Como viejo militante por la Misa Tradicional sospecho que al remover el «obstáculo» que impuso la dupla PauloVI-Bugnini («la Misa Tradicional fue derogada, está prohibida»), tras 40 años de resistencia tradicionalista, y al cuestionar el Novus Ordo con su «reforma de la reforma», el Papa Benedicto, más allá de sus intenciones, da un formidable impulso a la restauración de la liturgia.
Y así como la liturgia fue el instrumento de difusión de los errores modernistas después del Concilio, así podrá ser la liturgia el instrumento de restauración de la Fe. Lex orandi, lex credendi: funciona en los dos sentidos, para mal en el Novus Ordo, para bien el Rito Tradicional.
MI RECOMENDACION a los que se angustian por estas cosas es la siguiente: dejen de conjeturar futuros inciertos. Trabajen por la restauración del Rito Tradicional, que será el vehículo de sanación de la Fe, allí donde Dios disponga iluminar y salvar algo en medio de las tinieblas y la confusión. Será la Misa Tradicional (y lo que ella conlleva) y no otra cosa lo que nos salve. Porque si alguna posibilidad había de hacer una reforma litúrgica con cierto provecho, respetuosa de la Tradición, útil a los fieles antes de Bugnini-PauloVI, tengo la convicción de que esta posibilidad ha sido destruida definitivamente por el Novus Ordo y sus consecuencias.
La Iglesia Romana, a medida que se vaya restaurando la doctrina y la disciplina, durante mucho tiempo, tendrá santo horror a los cambios litúrgicos.

