Panorama Católico

Acciones de Mons. Pozzo: más elocuentes que sus palabras

Traducimos un comentario de la revista Le Seignadou, editorial del mes de mayo de 2015. En él el P. Simoulin comenta con ironía y dolor la actitud dúplice de Mons. Pozzo y de muchos prelados del Vaticano.

Traducimos un comentario de la revista Le Seignadou, editorial del mes de mayo de 2015. En él el P. Simoulin comenta con ironía y dolor la actitud dúplice de Mons. Pozzo y de muchos prelados del Vaticano.

El autor es capellán de las hermanas dominicas de Fanjeaux, una rama de las dominicas que al cumplir los 40 años de su fundación se dirigieron en peregrinación a Roma. En el artículo, el p. Simoulin da detalles de las dificultades que esta peregrinación tuvo que sufrir para visitar las basílicas papales y celebrar misa en ellas, lo que de hecho no fue posible. 

Aclaramos que a las hermanas dominicas se las llama «madres», término que el autor usa alternativamente.

 

Está Roma… ¡y además está el Vaticano y sus funcionarios, los guardianes de la ley y del Templo! No es, sin embargo, la misma cosa, por desgracia. El Vaticano de hoy manifiesta con frecuencia un espíritu que no es el de Roma, esa Roma cantada por el dante, por Don Guéranger, Louis Veuillot, por el P. Berto, por Mons. Lefebvre… y mucho antes que ellos por los Padres de la Iglesia: San Clemente de Roma, San Ignacio de Antioquía, San Ireneo de Lyon, Tertuliano, Orígenes, San Cipriano de Cartago…
El buen anciano Corneille afirmó ya que “Roma no está más en Roma, ella está donde yo estoy”. (Sertorius. III, 1). Debemos distinguir, ciertamente, a Roma del Vaticano; ¡lo que viene de Roma y lo que viene del Vaticano! Y es a Roma que nuestras hermanas han llevado sus escuelas, en acción de gracias y por la fidelidad a Roma, bajo la mirada airada de los funcionarios del Vaticano.
Curiosamente, un pequeño grupo ruidoso ha criticado esta peregrinación: las niñas habrían sido obligadas, llevadas por la fuerza, a disgusto, arrastradas a los pies del papa… los padres de familia habrían sido ”sometidos a exacción”, para pagar tarifas exhorbitantes… dicho en breve: la estupidez ha rivalizado con la maldad. Los que piensan de este modo deberían mirar, leer y meditar los testimonios de los participantes. Cuando lanzaron sus boinas al aire en la Plaza de San Pedro me ha parecido que lo hacían espontaneamente y de un modo muy alegre.
Y están ahora los que consideran que las autoridades romanas han actuado conforme a derecho.
Y están también los que se extasían ante la bienvenida romana hacia ellas.
Podría ser útil hacer un resumen de los hechos.
Esta peregrinación se fue preparando en las distintas casas religiosas durante más de dos años, y en este tiempo han multiplicado los preparativos e intentado recolectar los fondos necesarios  (concientos, representaciones, ventas diversas…).
1º fase – El 28 de agosto de 2014 se hace el pedido a los cuatro cardenales arciprestes de las basílicas papales, por medio de una carta en la que se peticiona la posibilidad de realizar procesiones con predicación y canto del Credo; y la celebración de la misa, precisando claramente que los capellanes pertenecen a la Fraternidad San Pío X.
El mismo día se despacha una carta informativa a Mons. Pozzo, secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei. No acusa recibo de este correo.
El 16 de septiembre el Cardenal Comastri, Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano, y por tanto arcipreste de la basílica de San Pedro, envía una respuesta afirmativa, en especial para “la celebración de la Eucaristía en el altar de la Cátedra”. Inesperado pero generoso, Deo Gratias!
El 1º de octubre, el Cardenal Vallini, arcipreste de San Juan de Letran y Vicario de la diócesis de Roma responde que “la Fraternidad San Pío X no tiene situación canónica en la Iglesia”, y que “lamenta no poder asignar ni la basílica de San Juan de Letrán ni ninguna otra iglesia de la diócesis de Roma para la celebración de la Sagrada Eucaristía”.
2ª fase – Las hermanas enviarán un informe al papa mismo, el 1º de noviembre, para solicitar su ayuda en la situación delicada y difícil en la que se encuentran. “¿Cómo diremos a nuestras estudiantes que las iglesias de Roma están cerradas y que no sabemos donde asistirán a misa? ¿Cómo les explicaremos que nuestros capellanes, que les enseñan el catecismo, no podrán cantar misas en las basílicas romanas? Esas misas que han preparado con tanto fervor después de tantas semanas y meses. Nadie, ni ellas, ni sus familias comprenderán. Vos sois el único, Beatísimo Padre, que puede resolver esta dificultad de la celebración de las misas y permitir de este modo a nuestras alumnas y a los miembros de nuestra Congregación el buen desempeño de nuestra peregrinación. Para todos será una ocasión providencial para acrecentar el amor a la Iglesia y los deseos de servirla. En la certeza de vuestra comprensión, Beatísimo Padre, solicitamos humildemente vuestra bendición”.
El papa, que parece no se interesa más que por las “periferias”, no respondió: ni compensión ni bendición.
El 10 de noviembre es la religiosa responsable de la sacristía de Santa María la Mayor la que responde por correo electrónico a nombre del Cardenal Santos Abril, y acuerda treinta minutos de presencia para rezar y cantar, pero no para celebrar la Santa Misa: el tiempo es muy corto, y la basílica demasiado pequeña para tanta gente.
En cuanto al Cardenal Harvey, arcipreste de San Pablo Extramuros, no responde.
3ª fase – el 27 de noviembre, la secretaría de la comisión pontificia Ecclesia Dei envía un correo en respuesta a la solicitud dirigida al papa, transmitida al Secretario de Estado, y luego a la Comisión Pontificia: ninguna dificultad para realizar en las basílicas los “actos de piedad de la peregrinación”, pero “los permisos otrogados en casos determinados muy particulares, como por ejemplo, los santuarios de Lourdes, son excepcionales y no se pueden aplicar al de las basílicas papales”, y por lo tanto la misa no puede ser celebrada por los sacerdotes de la Fraternidad. Sería posible, no obstante, que la misa fuera celebrada por un sacerdote en plena comunión”, etc. etc. Una canción conocida.
El 13 de diciembre, las madres se dirigen a Roma, se manifiestan dispuestas para un encuentro personal. El susodicho secretaríio está muy ocupado para recibir a la Madre General. Es verdad que la Madre General no ha enviado una solicitud de audiencia por triplicado en papel membretado al susodicho secretario de la susodicha comisión. Por lo tanto, las recibe el 15 de diciembre un subsecretario, oficial de la misma comisión. Reunión muy cordial, en el curso de la cual el susodicho oficial propone proveer de sacerdotes “idóneos” y accede a que los sacerdotes de la Fraternidad estén presentes en el presbiterio y con sobrepelliz.
¿Punto final…? No, en absoluto.
Porque el mismo 15 de diciembre el susodicho secretario, demasiado ocupado para recibir a las madres, tuvo tiempo de imaginar y enviar un fax a Mons. Fellay, con motivo de la peregrinación.
Algunas simples reflexiones a propósito de estos extraños funcionarios del Vaticano:
– Me llama la atención el poder y la determinación del susodicho secretario para poner obstáculos a la bienvenida del Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano, y arcipreste de la basílica de San Pedro, y para impedir la celebración de la misa en San Pedro.
–  Me pregunto, también, porqué el susodicho secretario ha enviado un fax a Mons. Fellay, que no tiene nada que ver con la organización de esta peregrinación. ¿Qué esperaba? ¿Una intervención del obispo ante las madres? ¿Una concesión de Mons. Fellay?  ¿Provocar un desacuerdo entre la Fraternidad y las hermanas  (él, que solo busca acuerdos)? Pues bien, ¡le falló!
– Cuando el mismo secretario evoca los casos excepcionales, como el de Lourdes, ¿qué entiende por excepcional? ¿Esta peregrinación no es excepcional? Sin duda es muy frecuente ver peregrinaciones así en Roma: 200 religiosas y más de 1000 niñas, padres y amigos, en buen orden, atildados y corteses, veniendo a proclamar su fidelidad a Roma, su amor por la Iglesia y su gratitud. Una vez en 40 años ¿nada excepcional?
– A falta de una basílica “papal”, ¿no podría asignar una Iglesia de Roma para la misa?
– Además, por lo que yo sé de la Iglesia actual, me parece que estas cosas les son permitidas a todo el mundo… pero hay un solo pecado imperdonable, pecado que solo comete la FSSPX y sus sociedades amigas: ¡no tener reconocimiento canónico!
La política ha reemplazado a la caridad, y el rigor de la más estricta letra del derecho canónico hace latir el corazón de los prelados y funcionarios romanos, de alto rango y de bajo nivel. El respeto y la apllicación de la ley – donde todo el mundo se apoya- toma el lugar de la virtud suprema. La letra del derecho canónico se ha convertido en la norma y en la regla de la bondad.
Y algunos osan jactarse de la bienvenida de las autoridades vaticanas. Sí, hemos leído: Bajo el pontificado del papa Francisco, las comunidades ligadas a la Fraternidad San Pío X han tenido el derecho de peregrinar en paz a Roma.  No se si el que ha escrito esto ya no cree en el valor irreemplazable de la Santa Misa, como si fuera una ceremonia accesoria y no el corazón de la peregrinación. Peregrinar, pero no celebrar la misa… ¡y les parece admirable¡
La peregrinación ha tenido lugar fervorosamente entre el 9 y el 14 de febrero. A falta de iglesia, aunque no fuese papal, la Santa Misa ha sido cantada cada día en una sala rentada para la ocasión, suficientemente amplia y maravillosamente ornamentada por las religiosas de Albano.
Las hermanas han hecho llegar su agradecimiento a los cardenales arciprestes el 28 de febrero de 2015.
En cuanto al susodicho secretario de la su susodicha comisión, no sé qué decir. O más bien, tendría mucho que decir. Lo más triste es que es un sacerdote, un obispo… y está obligado por el sacerdocio que le ha sido conferido a abrir las puertas de la gracia a las almas, y no se las puede cerrar, sobre todo cuando son almas de niños.
Y ahora tiene la osadía de posar de generoso. Tiene la osadía de hablar de buena voluntad y  y jactarse de sus buenas disposiciones, cuando sus acciones no han tenido otro efecto que impedir el bien. El se atreve ahora fingir que es la Fraternidad la que tiene que “arreglar sus problemas internos” para que el acuerdo que él desea se pueda hacer. Finge ignorar que el fondo de la disputa radica en divergencias doctrinales, y finge que nos ofrece una mano amigable con la esperanza de que vamos a creer que está todo bien en el Vaticano. Y que todo el mundo está esperándonos con un corazón abierto y sin segundas intenciones. Lo siento, pero, además del hecho de que el diálogo se interrumpió hace dos años y que el desacuerdo es cada vez más evidente, no veo cómo las acciones del susodicho secretario podrían inspirar la menor confianza, cuando sus palabras más dulces son contradichas por todos sus actos. “Las palabras tranquilizadoras son volátiles, los hechos concretos parecen ser mucho más elocuentes”.
Esperamos, pues, que los funcionarios del Vaticano reencuentren el camino de la Roma Eterna, la Roma que ama a los niños, en la que podamos gustar nuevamente “la ternura romana por los pequeños” (p. Berto), podría ser tal vez que allí fuésemos capaces de reencontrarnos.

P. Michel Simoulin, sacerdote de la FSPPX
Fuente: Le Seignadou, de mayo de 2015. Visto en La Porte Latine

Notas: – Las dominicas de Fanjeaux tienen dos colegios en la Argentina, en las localidades de Anisacate, Córdoba y La Reja, Buenos Aires.

– Sobre este tema ver también: Las misma realidad, dos formas de ver las cosas

 

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