San Francisco de Sales: verdad y caridad
Con motivo de la fiesta de San Francisco de Sales, el portal DICI ha recordado palabras muy oportunas para los que nos dedicamos al periodismo católico militante. Y para quienes en estos medios interactivos que hoy predominan, suelen participar y polemizar.
Reprender a los demás es muy fácil, pero es muy difícil mirarse bien a sí mismo
San Francisco de Sales.
Con motivo de la fiesta de San Francisco de Sales, el portal DICI ha recordado palabras muy oportunas para los que nos dedicamos al periodismo católico militante. Y para quienes en estos medios interactivos que hoy predominan, suelen participar y polemizar.
Recordemos que San Francisco, obispo de Ginebra, Suiza, debió enfrentar a los herejes calvinistas que eran muy fuertes en su diócesis, y con una dulzura y sabidurías maravillosas ganó innumerables almas a la verdadera Fe.
Pero tanto su dulzura como su sapiencia fueron adquiridas por el ejercicio de una paciente penitencia. Porque Francisco era un hombre irascible, que dominó su temperamento; y cuando el temperamento es avasallado por la virtud evangélica, Dios premia con una sabiduría mucho mayor que aquella, fruto de los estudios.
Lo contrario de lo que solemos hacer muchos de nosotros en estos tiempos de herejía universalizada: volvernos necios irascibles.
Dios nos guarde y nos devuelva al camino del santo que inspiró a otro, digno de la mayor admiración y de cuya obra vivimos tantos: San Juan Bosco, celebrado el 31 de enero.
Ligeramente adaptada, la nota editorial de Dici.
El 29 de enero es la fiesta de San Francisco de Sales, que fue proclamado santo patrono de los periodistas católics por Pío XI, porque llevado por su celo misionero, el obispo de Ginebra, recibió la inspiración de llegar a los protestantes que se negaban a escuchar sus prédicas por medio de hojas volantes.
El 29 de enero de 1959, durante una misa celebrada para algunos periodistas en Roma, el Card. Alfredo Ottaviani, Secretario de la Congregración del Santo Oficio, pronunció estas palabras: “La Providencia ha puesto en vuestras manos un arma: la pluma, arma veritatis (el arma de la verdad). Todo esto in aedificationem ( con el propósito de edificar). Y esta edificación espiritual se alcanzará especialmente si vosotros mantenéis constantemente en vuestra mente la imagen de Jesús, el reflejo de algún modo de los innumerables rostros de vuestros lectores (…). El rostro de Jesús quien, nuevamente en la Cruz, expresa por Sus palabras el amor y el perdón como la ley suprema del mundo redimido y esto os enseñará cómo hablar con vuestros adversarios.
“Hablad con la verdad, pero hablad con amor. Solamente este es el camino para hacer que el sentido de la paz de Cristo prevalezca sobre los corazones irascibles de hombres que han sido envenenados por el error, por la propaganda del odio. Solamente de este modo vosotros honraréis e imitaréis a vuestro Santo Patrono que escribió: ‘El que predica con amor predica también contra los herejes incluso aunque no pronuncie una sola palabra de disputa contra ellos’. Y hablar con amor no significa faltar a la fortaleza. El amor es una fuerza que ninguna otra puede resistir; conquista a todos e influye sobre todos.”.
San Francisco de Sales, rogad por “todos aquellos que, por la publicación de periódicos y por otros escritos, explican, propagan y defienden la docrina cristiana”. Que por vuestro ejemplo puedan ellos ser capaces de “mantener siempre, en la discusión, la firmeza combinada con la moderación del espíritu y la caridad”. (Pío XI, Carta encíclica Rerum omnium perturbationem, del 26 de enero de 1923.

