Panorama Católico

¿Una disculpa o una venganza?

Buen día. Antes de todo tengo que decir que me sentí muy impresionado y compartí el dolor de algunos de ustedes y de todo el presbiterio, por las acusaciones hechas contra un grupo de sacerdotes. He hablado con algunos que fueron acusados y vi el dolor de estas heridas injustas. Una locura, y quiero decirlo públicamente…

¿Venganza contra Bernardini?

“Buen día. Antes de todo tengo que decir que me sentí muy impresionado y compartí el dolor de algunos de ustedes y de todo el presbiterio, por las acusaciones hechas contra un grupo de sacerdotes. He hablado con algunos que fueron acusados y vi el dolor de estas heridas injustas. Una locura, y quiero decirlo públicamente que estoy cerca del presbiterio, porque no son 8 o 15, sino es todo el presbiterio en la persona de estos 7, 8 o 15”.

¿De qué se trató? ¿Por qué el Santo Padre presentó estas disculpas? Fue un caso que se presentó al inicio de su pontificado, o si preferimos, cuando aún no había iniciado el cónclave.

Un ex-párroco excluido del sacerdocio en el 2007 tras un proceso eclesiástico, Patrizio Poggi, 47 años y que había descontado cinco años de cárcel en el penitenciario romano de de Rebbibia tras una condena civil, en el mes de marzo del año pasado denunció una supuesta red para abusar de menores. Los ‘carabinieri’ sospecharon de la autenticidad de las declaraciones y, tras la intervención de la magistratura, el ex-parroco acabó arrestado el mes de junio pasado por calumnia agravada y continuada contra un grupo de sacerdotes. En sus declaraciones, el ex sacerdote indicó que había tenido conocimiento de una organización criminal que buscaba a jóvenes italianos y extranjeros para iniciarlos en la prostitución y ofrecerlo a un grupo de monseñores gay de los cuales había también dado a los magistrados las generalidades. Eran todas calumnias.

La acusación fue contrafirmada, según indican los medios locales, por un monseñor que aún trabaja en la nunciatura en Italia.

Según la orden de detención del juez Aldo Morgigni, el ex sacerdote montó la calumnia “animado de resentimiento por motivos personales contra algunos prelados”. Y convencido de poder extorsionar al Vaticano “para la revocatoria de la sentencia de dimisión del estado clerical o de una eventual revisión del proceso con el cual fue condenado por actos sexuales con menores».

Casi un año después, el Santo Padre no solamente expresa su solidaridad con ese grupo de sacerdotes involucrados en esta investigación sobre pedofilia y comportamiento promiscuo, sino que: “También quiero pedirles disculpas no tanto como obispo vuestro, pero como encargado del servicio diplomático del Papa, porque uno de los acusadores es del servicio diplomático, pero esto no fue olvidado y se estudia el problema, para que esta persona sea alejada de allí, se está buscando la vía. Es un acto grave de injusticia y les pido perdón por esto también”.

O sea el papa Francisco se tomó él la responsabilidad en cuanto el “encargado del servicio diplomático del Papa” por el monseñor que contrafirmó la declaración. (…)

Hasta aquí la noticia de Zenit.

Pero según Sandro Magister en su blog Settimo Cielo, la cosa no es así de simple.

Según parece el defensor canónico del cura acusado, Mons. Lorusso, número dos de la nunciatura apostólica en Roma, ha de ser retirado de su cargo porque él fue el diplomático aludido. Esta disculpa pública es un tiro bien directo al sacerdote que defendió a Poggi, el denunciante de la presunta red de pederastas: “También quiero pedirles disculpas no tanto como obispo vuestro, pero como encargado del servicio diplomático del Papa, porque uno de los acusadores es del servicio diplomático (Mons. Lorusso), pero esto no fue olvidado y se estudia el problema, para que esta persona sea alejada de allí, se está buscando la vía. Es un acto grave de injusticia y les pido perdón por esto también”.

Es decir, el defensor canónico pagó los platos rotos. ¿Por qué? Según Magister la causa es otra que los pecados o errores de Mons. Lorusso. Él es hombre de confianza del nuncio en Italia, Mons. Adriano Bernardini, bien conocido en la Argentina por su período como embajador de la Santa Sede aquí… y por su enfrentamiento con el entonces card. Bergoglio. Enfrentamiento que llegó a tener un carácter casi público y fue bien conocido en el ambiente clerical.

O sea, Mons. Lorusso fue abogado defensor canónico del acusado. El acusado hizo una denuncia (tal vez falsa, parece que la Santa Sede no ha querido ir más allá de los resultados de la justicia civil) y Francisco dio por culpable de la denuncia al defensor del cura condenado. Y lo señaló directamente, resaltando de él lo que no tenía en realidad mucho que ver, su carácter de diplomático.

Tiro indirecto contra Bernardini, que deberá pagar en cabeza ajena por su antigua oposición a la política bergogliana cuando el primero recomendaba nombramientos de obispos no gratos al entonces presidente de la CEA.

Eso dice Magister, que está en el lugar de los hechos. Nosotros solo podemos afirmar que la venganza no es ajena a la personalidad de Bergoglio. Y muchos en Buenos Aires pueden dar cuenta de ello mostrando las cicatrices en sus espaldas. Tampoco lo es el doble rasero: Mons. Ricca, por ejemplo, pese a su escandalosa conducta en Uruguay como miembro del servicio diplomático del Papa, ha sido promovido por Francisco…

 

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