Manifestaciones antiabortistas y otras yerbas
Lo que digo a continuación no va en cuestionamiento de las intenciones de nadie, sino más bien como una contribución a sostener una lucha desproporcionada ante las fuerzas del Maligno encarnadas en la sociedad actual.
Lo que digo a continuación no va en cuestionamiento de las intenciones de nadie, sino más bien como una contribución a sostener una lucha desproporcionada ante las fuerzas del Maligno encarnadas en la sociedad actual.
La manifestación contra el aborto que se realizó el 1° de Noviembre, Fiesta de Todos los Santos ante el edificio Anexo del Congreso Nacional es una muestra más de la impotencia de las personas de buena voluntad para actuar contra el mal encarnado en la sociedad actual. Poca convocatoria, consignas insulsas, ardiente deseo de parecer “no confrontativos”, y por sobre todo, una consigna que ya es demasiado conocida: no plantear el tema desde una perspectiva “religiosa”.
Allí radica el problema.
Si no confesamos nuestra Fe, Dios no va a bendecir estos esfuerzos.
-Bueno, lo que pasa es que Ud. no entiende. No podemos plantear el problema como algo religioso, porque así espantamos a la gente. Tenemos que presentarlo como un tema de “derechos humanos”, -por que es un tema de derechos humanos también- y buscar un amplio consenso público.
Escucho este argumento desde hace años y desde hace años veo el fracaso de la lucha por las buenas costumbres. Siempre es la misma historia: dar el grito en un lado y poner el huevo en otro. Ejemplos al canto:
No decir que somos católicos
No decir que es un pecado contra la Ley de Dios
No dar protagonismo a los religiosos: tiene que ser una cosa de los “laicos”.
No rezar en público ni repetir consignas que nos identifiquen como personas religiosas.
Plantear la discusión en el “campo de ellos”: los derechos, las estadísticas, los casos de mujeres traumatizadas…
Bien, este es el camino equivocado.
HAY que movilizar en nombre de la Iglesia Católica.
HAY que proclamar a cuatro vientos que el atorto viola la Ley de Dios.
HAY que dar protagonismo al clero, obispos a la cabeza.
HAY que rezar públicamente para dar un testimonio público de Fe.
HAY que sacar la pelea del terreno de ellos. Los derechos humanos son la cosa más retorcida que hoy se ventila en los medios, tanto como las estadísticas, y si traemos testimonios de 10 mujeres traumatizadas, ellos traerán 100 veces más, reales o falsos, porque tienen planta, “know how” y no les interesa mentir o decir la verdad, les interesa ganar.
-Bien, estoy de acuerdo teóricamente, pero dígame donde consigo no ya una docena como en España sino apenas un obispo que quiera ir a la cabeza…
HAY que “apretar” a los obispos para que pongan la cara y se pongan como referentes de la pelea. Si nadie quiere ir, que asuma su lugar un sacerdote. Si nadie quiere ir… Un laico que hable en nombre de un clero mudo. Si no hay nadie o no se pueden poner de acuerdo en esto… mejor no hagan nada. O más bien, reúnanse para rezar el Rosario pidiendo a la Santísima Virgen nos libre de la peste del aborto.
– Es un desperdicio no aprovechar el conocimiento de tantos laicos en temas como derecho, biología, estadísiticas reales…
De acuerdo, pero en el ámbito correspondiente: donde se hable a personas con capacidad de decisión y/o voluntad de escuchar. No como consignas de manifestación pública frente a fanáticos. La gente percibe una falta de fuerza, es decir, una debilidad notable en la argumentación que debe tener una manifestación: las consignas claras, y la decisión de ir a la confrontación por los medios que sea. Sin esto, no hay manifestación que sirva para nada, sobre todo si no reúne una masa crítica de personas. Las manifestaciones, como la autoridad, deben ser temidas… si nadie les teme, no sirven para nada. Aprendan de los piqueteros, muchachos.
-Si hay tumulto salimos en los diarios como provocadores.
Yo digo, si no hay tumulto, ni número, ni consignas, ni nada… no salimos en ningún lado. Se ríen de nosotros…
Realmente debo confesar que he aconsejado a quienes me lo han preguntado, no volver a participar de estas manifestaciones, ni yo pienso volver a promocionarlas. Lo digo con dolor, porque ya viví esta historia muchas veces y particularmente viví el penoso desperdicio de oportunidades con ocasión de la ley de “matrimonio” de homosexuales. Por no ir contra los esfuerzos realizados por una buena causa, uno termina apoyando cualquier cosa.
Pues bien, apoyando cualquier cosa no llegamos a nada. Me quedo en casa rezando el rosario u organizo el rezo del rosario en alguna iglesia (si no me echan) con un grupo de amigos.
Honestamente, para hacer lo que se hizo ayer, convoquen al rezo del Rosario. Nos va a ir mejor. Y si es posible, hagamos las dos cosas, recemos el Rosario y pongámosle un dedo en la cara al enemigo.

