Carótida Destituyente
Como es bien sabido, El Presidenta Kirchner ha sido operado con urgencia de una severa patología en la arteria carótida derecha.
Sin problemas mayores con la izquierda, la intervención se produjo en un sanatorio privado, porque los hospitales públicos son un lujo que los mandatarios dadivosos sólo reservan al pueblo llano.
Como es bien sabido, El Presidenta Kirchner ha sido operado con urgencia de una severa patología en la arteria carótida derecha.
Sin problemas mayores con la izquierda, la intervención se produjo en un sanatorio privado, porque los hospitales públicos son un lujo que los mandatarios dadivosos sólo reservan al pueblo llano.
Nadie busque explicaciones corrientes a tan penoso suceso. Ni los años, ni el sedentarismo, ni el estrés alcanzan a cubrir la etiología del desarreglo vascular. Tampoco el porcino fogoso degustado en el ranchito calafateño, y que tan entusiasmada ha dejado a Madame Circe. No, repetimos; esto no es cosa de ingestas grasas, ni de nerviosismos redrádicos, ni de los trajines que la existencia conlleva. Es evidente que la conspiración, tantas veces denunciada desde atriles variopintos, ha logrado el cometido de tumbar al Néstor, el dolarnauta.
Mal hicimos en juzgar a la oposicíon como un hato de inútiles y de cómplices del sistema. A la vista ha quedado que se traían una placa de colesterol bajo el poncho. En apriorismo caímos cuando desechamos toda tesis conspirativa, sin advertir la isquemia fachista que todo lo ronda, desde el sillón cuasirivadaviano de Cleto hasta la mesa opípara de Chiquita Legrand. ¡Qué razón llevaba el siempre razonable D’Elía cuando nos advertía sobre las amenazas de la oligarquía glucosa y su constante fabricación de trombos ruralistas y émbolos de raza blanca! ¡Qué premonición la de Aníbal al querer llevar ante el rosado tribunal de Oyarbide una denuncia penal para que se declare delito de lesa humanidad al ACV!
El quirófano del Sanatorio Los Arcos ha salvado a la democracia. Pero quedan dos enseñanzas que la historia no debería desechar. Al menos la historia personal de los Kirchner, que arranca con el abuelito usurero o un poco más atrás.
La primera lección es que la noche del Domingo 7 –creer o reventar en las leyendas populares- no hubo trombosis más ajena a la preocupación popular que la del cerebro de Néstor. En vano la hipocresía querrá suplir con su manto de ademanes corteses un sentimiento que estuvo ausente. En vano La Cámpora ensayó un improvisado santuario en las puertas de la clínica, rejuntando a un manojo de adulones subsidiados. Los únicos realmente preocupados eran y son los muchos socios oficiales del latrocinio, los compañeros de ruta de las prebendas sucias, de los negocios infames, de los contratos privadamente suculentos. Desfilan temblorosos ante el catre del pirata mayor, suplicando al averno que una carótida rebelde no los prive de la fiesta del hampa en la que viven revolcados.
No se necesita parafrasear temerariamente al grito gorila de 1952, vivando al cáncer. Porque la sociedad -aunque descristianizada para inhibirse de aquel grito por caridad- ha aprendido que los bacilos son inocentes de su misión destructora. Culpables en cambio, son los políticos que se comportan como tumores degenerativos del cuerpo social. Hoy, el cáncer son los Kirchner. Pero, ¿pueden éstos acaso, sanos o enfermos, seguir negando esta penosa realidad de ser al presente los sujetos más unánimes del odio colectivo? Acostumbrados como están a las estafas, ¿pueden seguir adelante con el embeleco de su propia aceptación social, sin percibir que el país real los detesta hasta el límite de no poder tolerar siquiera su aparición en público? Encapsulados en su petulancia moral y en su prepotencia monetaria, ¿tendrán que verse humanamente vulnerados por una enfermedad para tomar conciencia de que han sembrado el desprecio rotundo de los argentinos honestos?
La segunda lección es más grave y nos aparta de cualquier chanza. Enviado que se le hubo al paciente un sacerdote –el Padre Juan Torrella- para administrarle laUnción de los Enfermos, el mismo fue rechazado abiertamente. Ni el cura ni la familia del enfermo callaron la evidencia.
No cabe ninguna sorpresa, por cierto. Apenas la corroboración lamentable de lo que todos sabemos: que los Kirchner son una gavilla de impíos, persecutores de la Fe Católica y del Cristo Vivo, tanto como adoradores del estiércol de Satán, según bien llamaba Papini al dinero.
Algunos dirán que es mejor así. Porque hubiera sumado confusión y sacrilegio contemplar al pobre diablo ungido benevólamente con los sacros óleos, antes que con el rigor del ritual exorcista, que mucho necesita. Personalmente hubiéramos preferido la conducta del Don Guido de Antonio Machado, trocando en las situaciones límites su amor “a las sedas y a los oros” por el sayo de nazareno. Pero no es para todos la metanoia, ni la grandeza de espíritu ante la fragilidad de la carne. Tras el inicuo rechazo al orden sagrado, portador del consuelo sobrenatural, queda a la vista que la gracia sacramental hubiera sobrevolado en vano buscando la naturaleza. Porque el animal herido no admite bendiciones, sino lamerse a solas y recelosamente la sangre.
Demos gracias de que Kirchner esté vivo. Ya tuvimos demasiado con el embalsamamiento de Alfonsín, la peña tanática de Mercedes Sosa y el desfile de nenas ante la pelvis postrimera de Sandro. El Congreso, pensado para las grandes carnestolendas y comparsas, ya no aguanta más tantas danzas de la muerte.
Demos gracias además de su pronta recuperación. Porque lo que Dios disponga para su negrísima alma en la vida eterna, a Dios compete, y a su tiempo no fallará el Altísimo. Pero lo que deseamos nosotros aquí abajo es la justicia. Y la justicia ha de ser un Kirchner preso, vilipendiado por la nación entera, purgando hasta el final de sus días, tras las rejas, todo el oprobio, toda la ruina, toda la desvergüenza que le viene causando a La Argentina.


Comentarios
Realmente me sorprente este
Realmente me sorprente este articulo en una revista de Fé Católica. Me parece que tendrían que practicar la Caridad.
En porimera instancia se omite información. El Hospital Argerich desde la administración Macri no se encuentra en condiciones para este tipo de cirujías. En tanto les explico que Nestor es el esposo legal de la Sra. Presidenta no es Presidente.
Es habitual en la dirigencia tener algún familiar directo usurero, sino Pinedo, M. de Hoz y los herederos de Roca, no tienen nada que enviadiar al abuelito.
Tendrían que elevar la critica, que justamente este gobierno tendría a montones. Pero que realmente salga de un lugar tan común y poco cristiano. Mucho de ideología poco de información. Fraternalmente Luis Carnevale
Che, déjese de embromar …
… con moralinas pacatas de vieja puritana.
Es un hecho que ESA CARÓTIDA nos dió a todos los argentinos UN ALEGRÓN bárbaro, le guste o no. Y eso no tiene nada que ver con ser católico.
O sí, tiene que ver y mucho, por que el enfermito (moral) es un enemigo de la Patria y de la Iglesia. Por eso es amigo de los obispos como Maccarone y Judas B.
Así que háganos un favor: en este país amargado y entristecido por tantos años de política inferior e inmoral, latrocinio, atropellos; de obispos tristes, pedigüeños y para nada católicos (y de severísimos censores sin sensatez) DÉJENOS alegrarnos UN POCO con la ilusión de que Dios N. S. llamará pronto a juicio al bizojo. Y es una alegría, por que así NO PECARÁ MÁS.
Y si me sale con que «con eso no nos podemos divertir», lo busco hasta que lo encuentre y….
le explico.
Néstor Laudogas Tronómico
Esto no es noticia: se sabía desde hace tres o cuatro años
Yo fui testigo cuando nuestro compañero Alvaro (A.B.L.) comentó sobre la enfermedad neurovascular del entonces presidente NCK a Mons. Baseotto, que no me desmentirá, adelante mío y de varios más entre quienes se contaban H. Puyau, S. Valdés y sus respectivas esposas, una noche en Quintana al cien, sobre el sector contrafrente de la sala principal, al retirarnos al terminar la cena, comentarios y debate.
T.
Este es un artículo
Este es un artículo caritativo, me parece que no lo leyó bien. Supongo que sabía que el Argerich no podía atender esa cirugía ¿para que dicen que quería ir allí? ¿será tal vez porque tiene preparada lujosa suite?
No dice que sea el presidente sino el presidenta, entendió??? Los dos son uno y los dos gobiernan, o hacen como que.
No es honra para nadie tener abuelitos usureros y si otros los tuvieron, al menos no se largaron a gobernar un país con las mismas artes ¿pero fué sólo el abuelito o llegó a la tercera generación? Bueno, al menos eso cuentan en Gallegos.
Es una crítica cristiana, nada tiene de atea. ¿no lo leyó bien?
Y le informo que ningún hospital público está bien, menos los de Scioli, la mugre, la falta de medicamentos y las cucarachas sobran; los preservativos y abortivos también sobran y se los reparten entre los empleados o ponen en cajas los preservativos para que se sirva nomás. Esto sí que es basura política, nada importa el que sufre ya que se pueden pagar lujosos sanatorios mientras en terapia de esos hospitales faltan analgésicos y sedantes hasta para los de terapia. ¿Usted estuvo en terapia en algún hospital público? Si lo estuvo … es un sobreviviente nato y si no estuvo y no tiene dinero, prepárese. Si lo tiene, tómese un refresco tranquilo, con orejeras para no ver los pobres que han perdido sus obras sociales vaciadas y están haciendo colas como animales por un médico que tampoco encuentran porque no les pagan como corresponde.
¿Usted qué hace para que esto no ocurra? Cuénteme, es bueno saberlo.
Gracias por sus palabras,
Gracias por sus palabras, necesitaba escuchar a alguien que diga lo que pienso entre tanta mentira fácil y venganzas solapadas. Usted es un poco de aire puro en este día, nuevamente, gracias!
DENUNCIO DISCRIMINACIÓN.
Porqué la carótida y no el carótido?
Kirchnerista.
Un par de dudas
¿No hubo «danzas de la muerte» – festivas- cuando murió el Gral. J.D.Perón entre la gente de Cabildo?
¿Entre los Genta, los Oromí, los Ibarguren: no hay ningún usurero infiltrado, en el árbol genealógico?
J.B.Genta:¿no gritó «Viva el cáncer» en 1952?
No se puede comparar lo de Sandro con lo de M. Sosa: Sandro era católico, hizo muchas obras de caridad -seguro que más que todo Cabildo – y no tenía un pelo de marxista.
Un saludo en Cristo y en María a todos.
Leonardo Milani
NO SE CONFUNDA SOBRE LA MASONERÍA Y LA CAÍDA DE PERÓN
No, don Dante, no; no hubo esas festivas danzas de la muerte gorilas, ni nadie deja de tener usureros entre sus ascendientes (en 1492 cada uno de nosotros tenía 2000 millones de ascendientes aunque la población mundial era la mitad, o sea que muchos eran ascendientes por partida múltiple), ni Jordán Bruno Genta era antinacional o tan bruto como para no distinguir los elementos nacionales y los factores egoístas, sindicalistas y antinacionales en feroz lucha por predominar sobre el elemento nacional durante los gobiernos de Perón. No comenta usted el mismo equívoco que A. B .L. denunció en el corresponsal proveniente de la Fuerza Aérea que acostumbra insultar a Eva Perón.
Estamos asistiendo a la muerte del peronismo tradicional, con sus tremendos errores pero con los aciertos más grandiosos que conociera el país. Lo mismo ocurrió a la caída de otros dos grandes caudillos: Rosas e Irigoyen. El primero, a impulsos de legiones de tropas extranjeras que pasearon sus pendones por el centro de Buenos Aires gracias a la traición del masón Urquiza. Irigoyen también tuvo su gran traidor, Marcelo T. de Alvear cuyo abuelo, padre y hermanos fueron masones aquí en la Argentina, se inició en la Gran Logia Nacional de Francia, que respondía a las directivas inglesas. Estas lo instigaron a entrar en conflicto con la Iglesia Católica con motivo de la designación del Arzobispo de Buenos Aires, que pretendían para el ultra liberal y masón Monseñor De Andrea, a lo que el Papa se negó.
Y así como Rosas lo tuvo a Urquiza, e Irigoyen a Alvear, Perón lo tuvo a Tessaire.
El Almirante Tessaire fue la puntada inicial de la gran apostasía al peronismo, a los trabajadores y a la independencia económica y soberanía nacional.
Transcurría el año 1954. Perón había arrasado en las últimas elecciones al radicalismo por dos a uno. El país se recuperaba de la atroz crisis provocada por la terrible sequía de dos años que nos llevó a aceptar comer pan negro. La industria florecía desplazando importaciones. Se había construido el gasoducto desde Comodoro Rivadavia con el sólo esfuerzo del pueblo y el Estado.
El régimen aparecía inconmovible por muchos años. Pese a que los anglosajones pusieron todas las piedras necesarias para sabotear al país. La Iglesia, las Fuerzas Armadas, el Movimiento Justicialista apuntalaban un Estado sólido y un pueblo feliz gozaba de la dignidad de seres humanos.
Pero la traición comenzó a infiltrarse en las filas peronistas. La Masonería acérrima enemiga del régimen como se constata en todas sus publicaciones, infiltró sus adeptos en el Movimiento, valiéndose, sin duda, de la proclividad de Perón y Evita a ser indulgentes con los enemigos. El masón Bevaqua Ministro de Salud Pública reemplazó al nacionalista Carrillo, eminencia científica reconocido mundialmente y puntal del peronismo de la primera hora.
El masón Méndez San Martín reemplazaba al profesor Dr. Ivanizsevivh. Mendé, de católico a divorciado y de sexo normal a homosexual máximo baboso conocido en el país se valía de sus artes para impulsar la defenestración de aquellas excelencias que hacían honor a la patria y enaltecían la figura de Perón. Mendé fue quizás el responsable de la muerte prematura de Eva Perón. La inducía a perseverar, pese a su enfermedad, en su agotadora tarea y fue quien proponía los médicos que debían atenderla, que siempre eran los más mediocres.
Cuando Carrillo logró que se consultara al mejor especialista del mundo, era ya demasiado tarde. Además apresuró su muerte imponiendo a un estudiante de radiología para aplicar los rayos, quien excediéndose en las aplicaciones le causó terribles quemaduras y apresuraron el avance del mal. Era preciso sacarse de encima lo antes posible a Eva Perón, porque era el freno a sus apetencias de destruir a Perón y al peronismo.
El Ministro de Marina, almirante García, también era un conspicuo miembro de la masonería al igual que Juan Atilio Bramuglia, el General Adaro, el Senador Soler y muchos otros.
Perón no creyó en el poder de la Masonería hasta que fue derrocado, e incluso lo denunció en su libro “La fuerza es el derecho de las bestias”. Tuvo su cuota de responsabilidad por haber nombrado a todos estos que le ocultaron su pertenencia a las logias, desoyendo las impugnaciones de los nacionalistas y especialmente la denuncia que le hiciera llegar Francisco Franco, de que los masones preparaban su derrocamiento.
Las infames y traidoras declaraciones de Tessaire el 5 de octubre de 1955 confirman que ya antes de encumbrarse en la máxima jerarquía peronista estaba destinado por la Masonería a la que pertenecía, a traicionar a su Presidente, al Movimiento Peronista de la que era el máximo dirigente como Presidente del mismo, a las masas peronistas y a la Iglesia Católica.
La traición de Tessaire, como la de Urquiza, es la de mayor magnitud de las conocidas en el país hasta ese momento. En esta Argentina del siglo XXI, eso es comida de todos los días, seguramente gracias a la enseñanza de aquellos traidores de antaño.
Cabe recordar que él fue quien organizó la célebre reunión del Luna Park para lanzar las más terribles y calumniosas acusaciones contra la Iglesia y sus Obispos, así como el masón Méndez San Martín fue el creador de la UES, destinada a llevar a Perón contra la Iglesia acusando a los sacerdotes como insidiosos opositores. La Iglesia era la única Institución que podía romper la unanimidad de la opinión pública en favor de Perón, y a esa ruptura tendió la masonería mediante sus infiltrados en el Movimiento Peronista, y otros numerosos dentro de la Iglesia. Fue él el artífice y pergeñador de la quema de la bandera argentina y endilgada a los católicos en el día de Corpus Cristi y el diseñador de la quema de los templos católicos a manos de sicarios pagados por esa masonería para atribuirlo a Perón.
El acto del Luna Park fue promocionado en coincidencia de la visita del Cardenal Ruffini, delegado Papal al Congreso Eucarístico de Rosario, ya programado desde hacía un par de años. El acto de neto corte espiritista fue organizado con apresuramiento poco antes, haciéndolo coincidir con la visita de Ruffini, quien luego protestaría ante el vicepresidente Jazmín Hortensio Quijano. Perón al entrevistarse con Ruffini confirmó su total adhesión a la Iglesia Católica. No intuyó el poder del ocultismo y cuando Franco le hizo advertir sobre la conspiración masónica para derrocar a los dictadores», le respondió: «a los masones los tengo en el bolsillo».
Ese acto constituyó un hito histórico en el programa para el derrocamiento de Perón, donde encontramos una íntima correlación entre la plutocracia internacional y el mundo ocultista, mundo del cual participaban muchos peronistas sin conocer sus reales finalidades o como traidores, actuando a sus órdenes. Poco a poco desde dentro de la Iglesia y desde dentro del peronismo, los agentes de la sinarquía fueron agriando las relaciones entre el Pueblo, la Iglesia y el Ejército, hasta lograr su ruptura, a partir del cual se produce la anarquía, y la decadencia total del país: partidos políticos caóticos, Iglesia débil y hasta anarquizada y fuerzas armadas transformadas en bandas armadas en lucha entra sí, contra el pueblo y sometidos todos a los poderes Internacionales.
Así por ese camino se llegará, en noviembre de 1954, a la que el gran masón y espiritista Alberto Tessaire, en el mismo local del Luna Park, donde cuatro años antes se había producido el primer conato, lanzaría el comienzo público de la lucha contra la Iglesia, que culminaría el 16 de junio de 1955 con la quema de diez templos católicos, los cálices usados como recipientes de orín, los santos descabezados, los templos saqueados de todas sus reliquias, y hordas de masones, espiritistas, comunistas, trotskistas, socialistas, todos bajo los vibrantes y masónicos símbolos. Cabe hacer notar que los templos quemados fueron todos del microcentro de la capital, pero ninguno en el resto de la ciudad, de la provincia de Bs.As. o en el interior del país, ni en ningún lugar donde vivía la gente humilde que amaba a Perón.
Viene bien recordar un hecho acaecido cinco años antes en Santiago de Chile, y que refleja los planes largamente acariciados por la masonería de derrocar a Perón. Una delegación de la masonería argentina participó de una reunión con los masones chilenos en 1950, con el objeto de coordinar su actividad contra el gobierno argentino de Perón. Veamos una frase del discurso de recepción de la delegación argentina, pronunciada por el Hermano Hernán Vaccaro Podestá en el salón de la Gran Logia Chilena, en Santiago de Chile:
«El Pueblo Masónico Chileno, respetuoso de vuestra jurisdicción Masónica ilustres Hermanos Argentinos, pero con amplio sentido de sus afectos por toda la Masonería Americana, mira atentamente el desenvolvimiento de vuestras actividades masónicas en vuestra generosa tierra y, por qué no decirlo, con afecto sincero en esta oportunidad. Más de una vez la preocupaci6n ha invadido nuestros espíritus al veros sumidos en un terreno tan difícil, tan intolerante, tan contrarias a nuestras prácticas.» «En la oscuridad de esta noche transitoria, los Masones Chilenos vemos en la Masonería Argentina el brillo de la luminosa luz que sabrá guiar, a masones y profanos, al terreno que siempre le ha correspondido en el concierto de las naciones de América.» (Trascripto de la revista «SIMBOLO», órgano oficial de la Masonería Argentina, junio de 1950, página 179).
Aquí en este párrafo el dirigente masón chileno preanuncia con cinco años de anticipación el incendio de los templos católicos de Buenos Aires: «En LA OSCURIDAD DE LA NOCHE TRANSITORIA, los Masones Chilenos vemos en la Masonería Argentina EL BRILLO DE LA LUMINOSA LUZ (el resplandor de los incendios) que sabrá GUIAR, A MASONES Y PROFANOS, al terreno que siempre le ha correspondido en el concierto de las naciones». Traducido quiere decir que el incendio de Templos por masones y no masones (profanos) guiará al derrocamiento del gobierno y el sometimiento del país a la OEA y demás organismos internacionales donde la Masonería ejerce su influencia como instrumento del imperialismo anglosajón. Tal como en la actualidad pretenden con la pobre Honduras.
Al caer el régimen, Tessaire, contando con la impunidad que le otorgaba su calidad de masón, y de acuerdo con los masones que formaban la cúpula de las fuerzas triunfantes, y cuyos méritos fueron gratificados por la Gran Logia Unida de Inglaterra que dispuso el ascenso al grado 33 a muchos jefes de la Revolución «Libertadora», resolvió por su propia voluntad, entregarse a las autoridades de esa Revolución. Hizo entonces las siguientes declaraciones (a continuación de estas) que fueron firmadas, y luego se avino a dar lectura de un documento-confesión que fue filmado y transmitido a la población por toda la prensa, por la televisión, radio y salas cinematográficas.
Aparecería sólo en el film, durante 22 minutos dando lectura al texto de su infame traición, el documento más infamante en los anales de la historia Argentina, cuyo contenido es necesario que la juventud de hoy conozca, y los peronistas viejos recuerden aquella traición, especialmente hoy, en que hijos espirituales de Tessaire, agrupados en lo que es actualmente este peronismo kirchnerista – y antes fue menemista o duhaldista o caffierista o…- consuman la gran apostasía.
El masón, rey de los traidores, Almirante Alberto Tessaire, Vicepresidente de la Nación, Presidente del Senado de la Nación y Presidente del Partido Peronista, desde cuya sede impartió la orden de quemar los templos sin el más mínimo conocimiento de Perón, oscuro punto que la Historia debe clarificar ya que la Revolución Libertadora no lo hizo.
Ese derrocamiento en donde la masonería inglesa y sus esbirros en el país de la manos del Almirante Tessaire jugaron un papel determinante, llevó al ilustre hermano grado 33 Winston Churchill a expresar en un jubiloso y exaltado discurso, decir «La caída de Perón es la mejor noticia que he recibido después de nuestro triunfo en la guerra …”
Huelgan las palabras…
Dante Calori
Huelgan las palabras?????
Y entonces por qué usó tantas, amigo Dante!! Incluso compartiendo muchas de sus afirmaciones, no puedo menos que responder a algún dislate que se le ha escapado. Monseñor De Andrea fue un gran santo. Nada tuvo de liberal ni de masón. Lea el libro «15 días Sacristán» de Hugo Wast, y verá lo que le digo… Tiene que aprender que la Prudencia es una virtud, y que como Cristiano debe vivirla. Un abrazo,
Aloysius
Estimado Dante
¿Sabe usted donde se pueden conseguir el video o el texto del discurso de Tessaire? Si lo sabe, le agradecería pase el dato.
Es hora que se comience a estudiar la obra de gobierno del General Perón seriamente, tal como en su momento se hizo con la del Restaurador.
Y coincido con el comentarista que dijo que no se puede comparar a Sandro con la marxista Mercedes Sosa.
Saludos
Paisano Alborotador
VÓMITO MASÓNICO
Estimado Paisano:
le envío el texto con las «confesiones» del masonazo y traidor máximo. Asco es decir poco. A ver si Ud. puede pasar su lectura completa sin recurrir al retrete; yo no pude.
Es lamentable comprobar que algunos amigos «nacionalistas católicos» opinan exactamente lo mismo del General y de su gobierno. ¿ Por qué será ?, ¿ odio, resentimiento, decepción o frustración política ? Nunca los entendí, pues su antipatía y repulsa hacia Perón no sobrevino con los acontecimientos de 1954 y las leyes anticlericales del 55 -que ningún peronista de veras justifica-. Les viene ya desde 1944 cuando albergaban sus esperanzas y ensoñaciones políticas en el gral. Perlinger. Basta recordar -para confirmar esto que le digo- (para muestra basta un botón), al escritor Manuel Gálvez y su esposa Delfina Bunge (escritores católicos), y la indiferencia y rechazo del que fueron objeto en círculos católicos por la sola favorable opinión que expresaron en el diario El Pueblo, ante los acontecimientos del 17 de octubre y posteriormente por el apoyo al reciente gobierno popular de 1946. Era el pueblo humilde de carne y hueso el que los espantaba y todo aquel líder o caudillo popular que a ese pueblo favoreciese. En ese sentimiento de tirria a la gente de la tierra, venían a coincidir con «sus primos de la oligarquía» (en provocador dicho de don Jauretche), «son los primos pobres de la oligarquía» diría Don Arturo que trató, discutió, conoció y fue amigo de muchos de ellos (de nacionalistas, digo). Es que la mentalidad y la concepción oligárquico burguesa de la vida y de la política no se rechaza sólo con una bella exposición doctrinaria de la conferencia o del libro; si no va acompañada de una «praxis» política y un modo de vida antiburguesa, en un país como el nuestro -parido bicéfalo en 1810- se termina viviendo a lo burgués y en la práctica política -cuando se actúa en ella- se lucha por mantener la estructura socio-política y económica que esa mentalidad supo crear, so pretexto del peligro marxista que implicaría cambiar esas estructuras. Es una lástima y una como maldición divina -por nuestras mezquindades y egoísmos-: la década peronista fue nuestra gran oportunidad de grandeza nacional -y se estaba en eso, pese a muchos errores-, pero pudo más que la mentalidad nacional, la mentalidad de círculo, de logia, de comité y de conciliábulo constantemente conspirativo.
Un gran abrazo.
Alberto Verz
Alberto Tessaire fue un militar y político argentino perteneciente al Partido Justicialista que fue elegido Vicepresidente de la Nación Argentina en 1952. Fue también fundador del Partido Independiente, uno de los tres partidos que sostuvieron la candidatura presidencial de Juan D. Perón en 1946. Durante la llamada Revolución del 43, desempeñó sucesivamente los cargos de Ministro de Marina y Ministro del Interior. Fue elegido también tres veces senador nacional por la ciudad de Buenos Aires, en 1946, 1949 y 1952. Durante la llamada Revolución Libertadora realizó una «confesión» leída de los supuestos crímenes del peronismo que fue filmada y proyectada en todos los cines.
Gentileza del Pepe Muñoz Azpiri
LA VERGONZOSA “CONFESION” DEL EX VICEPRESIDENTE DE PERON, EL ALMIRANTE ALBERTO TEISAIRE, EL 4 DE OCTUBRE DE 1955.
(Publicadas en días sucesivos en la prensa argentina en general)
TEXTO:
La conducta de Perón como gobernante, su deslealtad para los que
en él creyeron, su cobarde y vergonzosa deserción frente al adversario,
abandonando al gobierno y a sus colaboradores (y no digo sus amigos,
porque jamás abrigó sentimientos de amistad para nadie), me habilitan
para la actitud que asumo.
No tengo por qué guardar consideraciones para quien no las tuvo con nadie, ni aún con el país, de cuyos destinos dispuso a su antojo.
Algunos podrán preguntarse cómo fue que advirtiendo a mi alrededor
tanta podredumbre moral e infamia no acusase en su momento al
responsable directo de ese estado de cosas.
Pero el sistema creado por Perón cerraba toda posibilidad de rebeldía, a crítica o disentimiento para los que no comulgaban incondicionalmente con sus ideas y sus planes.
Porque quien lo hiciera, quien se atreviese a levantar su voz contra las directivas impuestas o servirlas con tibieza, era instantáneamente marcado como traidor, vendepatria u otras infamias por el estilo y perseguido en todos los terrenos juntamente con toda su familia.
No importa que el disidente tuviese un prontuario limpio; no importa que su vida pública y privada resplandecieran de honor y pureza.
Presentar las cosas al revés fabricando las pruebas difamatorias para demostrar que el “alzado” era un delincuente, un corrompido, un traidor, era cosa fácil en un régimen sin escrúpulos ni conciencia.
Adviértase que no sólo estaba en juego el riesgo físico, que en cualquier hombre que se precie de tal afronta con entereza; no, era algo mucho más grave y tremendo: era quedar expuesto a la cárcel y el deshonor, y desencadenar la persecución más despiadada sobre amigos y familiares.
El dar, pues un paso así, comprometía la libertad, el honor y los bienes propios y familiares.
Discrepar con Perón fuera del peronismo implicaba sus riesgos; pero disentir con él dentro del partido o del gobierno era exponerse a todos los males y perjuicios que la razón humana puede imaginar.
Cuando se lucha contra un adversario leal.
Por duro e implacable que sea, rigen leyes de juego que se respetan.
Pero frente a Perón, que sólo sabe utilizar golpes prohibidos, valiéndose de recursos de maldad, la lucha, dentro de sus propias filas, resultaba una empresa suicida.
Se explica así que muchos hombres que ocuparon posiciones prominentes en el régimen y fueron arrojados por la borda sin explicaciones, guardasen prudente y cauteloso silencio acerca de sus experiencias del gobierno, sin
atreverse a abrir la boca frente a los ataques e insinuaciones injuriosas de los voceros oficiales.
UNA PRESENTACION ESPONTANEA
Por los conceptos que dejo expuestos es que, al hacerse cargo de la presidencia de la Nación el señor general Eduardo Lonardi, en la Capital Federal, me presenté voluntariamente para ponerme a sus órdenes y ser sometido –si así lo estimara conveniente el nuevo gobierno- a la investigación que se deseara realizar sobre mis actos, ya que no tenía
nada que ocultar.
Fui detenido e incomunicado, y dejo constancia que durante los días que permanecí en esa situación, fui tratado con toda consideración, por lo cual expreso mi agradecimiento.
Pude ausentarme del país o asimilarme en cualquier embajada extranjera, para lo cual recibí sugestiones e invitaciones, pero yo he preferido quedarme aquí y no seguir el desgraciado ejemplo dado por Perón en ese sentido, quien después de utilizarnos, engañarnos, y entregarnos, se fuga en un barco de guerra extranjero, lo que equivale a una traición a sus partidarios, a sus compatriotas y al país.
Me considero obligado a denunciar la conducta de Perón, que hizo derramar sangre argentina de obreros, soldados y ciudadanos, para huir
en el momento más álgido de los acontecimientos y cuando todavía las
cosas no estaban decididas.
Huyó mientras los trabajadores gritaban y daban “la vida por Perón”; pero Perón no supo, no fue capaz, tuvo miedo de exponer la suya por los obreros.
Abandonó al Partido Peronista, su propio partido que siempre le acompañó con lealtad y sacrificio, pero él no supo ser leal ni sacrificarse por su partido.
También abandonó a las mujeres partidarias, que tanto creían en él; pero él nunca creyó en ellas.
ASILADO BAJO BANDERA EXTRANJERA
Se ha asilado bajo bandera extranjera, hecho único en la historia nacional, puesto que los dos únicos presidentes constitucionales derrocados por revolución, Irigoyen y Castillo, no obstante su avanzada edad, afrontaron la situación con entereza y asumieron la responsabilidad de su magistratura frente a quienes encabezaron aquellas sediciones.
Perón, en cambio, contra todas sus manifestaciones de hombría, de coraje, de valor, no ha sido capaz de afrontar la responsabilidad que le correspondía; ha tenido miedo.
Bonito ejemplo nos ha dejado el famoso “conductor”.
El “lider”, el “libertador”, a quien nosotros hemos idealizado y ensalzado con un candor y buena fe increíbles.
Digo todo esto para que no existan en el futuro, en un pueblo sano, puro y bien intencionado como el nuestro, ídolos tan falsos como Perón.
Frente al silencio y la deserción de Perón considero que hablar es para mí un deber inexcusable.
No eludo ninguna responsabilidad, ni busco atenuar las que puedan lcanzarme.
Pero tampoco eludiré manifestar la verdad aunque las cosas que se digan resulten duras y amargas.
Para someter al pueblo, las instituciones y los hombres a su arbitrio, Perón creó e impuso –valido de su preponderancia de jefe de Estado—un sistema que está calcado de los peores regímenes totalitarios, organizando un aparato de represión de alcances inaudítos.
Es decir, que fingiendo ideales democráticos y bajo la apariencia de una
estructura democrática, construyó un sistema de dominación personal que
no tiene precedentes.
La verdad es que Perón no compartió el poder con nadie y, por lo tanto, las responsabilidades de su gobierno son exclusivamente suyas y de los que puedan haberse prestado –por sumisión, ignorancia o complicidad—a fraudes o dolos administrativos.
EL UNICO RESPONSABLE: PERON
Pero nadie puede llamarse a equívocos, hay un solo responsable de
todo: Perón.
Hay uno solo que inspiraba y ordenaba: Perón.
No consintió ni admitió a nadie que lo aconsejase o ayudase y, por lo
tanto, a nadie puede culparse del desastre sino a él.
Mucha gente humilde y de buena fe creyó en su lealtad hacia el
pueblo, en su sinceridad, en su honradez.
Es a esa gente a la que me dirijo para advertirles del error en que vivían, de la mentira en que creyeron, del engaño de que han sido víctimas.
Algunos ya lo saben, lo han percibido a través de su fuga, de su traición cuando estábamos en medio de la batalla, defendiéndolo a él, a costa de nuestra reputación y de nuestras vidas.
Pero todavía puede haber quienes duden, porque la comedia ha durado varios años, y en tan largo plazo cualquier mito, cualquier cuento, prende en el espíritu siempre crédulo e inocente del pueblo.
Es para esclarecer la conciencia de ese pueblo, para que sepan la verdad sobre Perón, dicha por quien siente como un imperativo la obligación de abrir los ojos y la mente de sus compatriotas.
Comenzaré a referirme a mi retiro de la dirección partidaria, impuesto por Perón, que se resistía a comprender que la falta de fervor en sus adictos obedecía a los desaciertos de su gobierno, atribuyéndola, en cambio a la falta de adhesión a su persona.
Pensaba, seguramente, que la política de “brazos caídos” de sus amigos era obra de un “sabotaje” mío, cuando era la simple consecuencia de la pérdida de fe por los descalabros de su gestión política.
La crisis partidaria fue, como es lógico una consecuencia de la crisis política argentina.
Se origina principalmente en la inmoralidad administrativa y culmina con la agresión contra la Iglesia, cuya iniciación nace del despecho que le produjeron a Perón los éxitos de público en los actos estudiantiles secundarios de Córdoba, frente al fracaso de los mitines organizados por la UES, creada por él como instrumento político.
Pero como Perón no podía arrastrarnos a la lucha anticatólica con ese pobre argumento, fabricó la leyenda de la intromisión clerical en la política, a cuyo efecto inventó hechos imaginarios, exhibiéndonos elementos de juicio totalmente falsos.
Embaucados de esa manera, se produjo el acto del Luna Park, donde algunos oradores –haciendo fe en su palabra y en sus afirmaciones—censuramos esa intromisión de la Iglesia en la política, sin advertir –hasta días después—que todo era un fraude cuidadosamente preparado por el ex presidente, cuya fingida indignación era parte de la comedia representada.
QUISO EXPROPIAR LA CATEDRAL
Posteriormente, Perón intentó arrancar de las Cámaras legislativas una ley de expropiación del templo de la Catedral, a cuyo efecto le hizo presentar un proyecto a su ministro Méndez San Martín que, se empeñó personalmente en prestigiarlo.
Pero varios nos opusimos terminantemente a ese propósito, evitando que se consumara otro atropello contra la Iglesia.
Ya estábamos en antecedentes de la verdad del problema y esta vez Perón no pudo sorprendernos con otro engaño.
En lo referente a su desaprensión por la vida democrática, basta mencionar la circunstancia de querer eliminar al Partido Conservador y al Partido Socialista del panorama cívico argentino, por el solo hecho de no haber concurrido a las elecciones de 1954.
Su entusiasmo por este cercenamiento cívico fue enorme y tan sólo por la intervención mía y de otros integrantes del Poder Ejecutivo, tal propósito no se llevó a cabo.
LA QUEMA DE LA BANDERA
Con respecto al caso de la bandera quemada, verdadero estigma del gobierno ejercido por Perón, debo claramente determinar las siguientes
circunstancias: las banderas del Congreso Nacional no se encuentran
izadas mientras no hay sesiones, por lo tanto dichas banderas se
encontraban a buen recaudo.
Las banderas argentinas y del Vaticano izadas eran evidentemente llevadas a tal fin, y luego de izadas fueron retiradas, encontrándose actualmente en mi poder y en el del doctor Benitez (presidente de la Cámara de Diputados de la Nación).
En consecuencia, la verdadera bandera quemada fue otra llevada ex profeso
al lugar de los hechos y luego quemada.
Considerando el cúmulo de circunstancias existentes, es mi convicción más profunda que dicha felonía se ejecutó no sólo con la autorización de Perón, sino bajo su inspiración.
Este hecho de por sí incalificable, se vio agravado por el verdadero sacrilegio de tener que rendirse homenajes de desagravio en todos los organismos, instituciones y reparticiones nacionales, constituyendo dichos actos una verdadera tortura espiritual para la ciudadanía, que presentía esta patraña de Perón.
Con respecto a la dedicación de Perón a las funciones de gobierno, debo expresar que desde hace un año había prácticamente abandonado los asuntos de Estado para dedicarse a pintorescas actividades deportivas,
artística, etcétera.
Además, desde el año 1952, prácticamente se extinguió el impulso del gobierno, decayendo la conducción del Estado.
LA ALIANZA LIBERTADORA NACIONALISTA Y LA CGT
En cuanto a la Alianza Libertadora Nacionalista, constituía una verdadera fuerza de choque, totalmente ajena en su naturaleza y finalidad a lo que debe ser una agrupación o partido político.
Tal organismo o fuerza de choque era utilizada para emplear la violencia, no sólo contra sus adversarios políticos, sino como tribuna insolente contra sus propios correligionarios.
Dicha Alianza Nacionalista era subvencionada y dirigida por el propio Perón.
Además, debo agregar, en este orden de ideas, que era verdadera intención de Perón armar a la CGT, y no sólo eso, sino convocar a una movilización militar no por clases, sino por llamados individuales, eligiendo por supuesto, a ciudadanos totalmente incondicionales a su persona.
En cuanto a la forma en que Perón ejercía el poder, debo significar que él conocía absolutamente todo y manejaba todo, hasta cosas muy chicas y generalmente de mala fe.
Nada de lo que el gobierno de Perón ha ejecutado, sea cual fuere la naturaleza de los hechos ocurridos, se ha llegado a concretar sin el consentimiento directo de Perón.
En consecuencia, hemos asistido a un ejercicio del poder con el que no se gobernaba, sino que se ordenaba.
Por lo tanto, al dedicarse Perón a la UES, el deporte, los artistas, etcétera, nadie se ocupaba de los asuntos trascendentales de gobierno, nada se resolvía, todo se atrasaba, todo se dejaba para luego, ya que nada podía resolverse sin su visto bueno.
En homenaje a la más estricta verdad, por muchos presentida pero por
mí bien conocida, debo destacar que Perón carecía absolutamente de
sentimientos.
Sin sentimientos para la madre, para la esposa, para el hermano, para nadie, solo tenía el sentimiento del odio, sentimiento sensualista y codicioso.
No quería al país.
LA MAS GRANDE ESTAFA A SU PUEBLO
Por lo tanto, Perón ha cometido la más grande estafa a su pueblo: lo ha estafado en sus sentimientos, en sus ilusiones y hasta en su decoro.
Cuando tuvo todo, no fue capaz de defender nada y el pueblo puede tener la seguridad de que Perón no volverá.
Todas estas verdades deben ser tenidas muy en cuenta por toda la ciudadanía, y en lo referente a los obreros, deben estar persuadidos de
que las mejoras obtenidas constituyen un derecho que todo gobierno
reconocerá, no fueron favores de Perón, sino conquistas merecidas y
legítimas de la clase trabajadora.
Los permisos de importación y de exportación, por ejemplo, estaban
casi exclusivamente en manos de un monopolio de tres personas: Jorge
Antonio, Tricerri y Amar, cuya investigación conducirá sin duda alguna
al verdadero culpable, a través de un intrincado dédalo de complicidades
concordantes y coincidentes.
También se premiaba con permisos de exportación a gente totalmente ajena al comercio y la industria: actores o actrices; deportistas y paniaguados del ex presidente, que recibían estas órdenes de pago de sus elogios a Perón, revendiéndolas a los verdaderos interesados, que debían luego recargar los precios de sus mercaderías para resarcirse de los gastos en perjuicio del pueblo consumidor.
Cuando los acontecimientos estrechan su cerco alrededor de Perón y
siente los impactos de la opinión pública, agraviada por la quema de la
bandera y de los templos, proyecta su penúltima farsa: el ofrecimiento
de su renuncia al partido y la CGT, en un documento que es modelo de
hipocresía y simulación.
Su actitud precipitó la mía y de otros altos funcionarios y magistrados, que advertimos que con ello se evitarían al país los trágicos días subsiguientes y creíamos en la sinceridad de su resolución, de la que nos dio cuenta por anticipado y con aparente lealtad.
PERON EL 31 DE AGOSTO
Horas más tarde y en medio del estupor, Perón rectificaba su actitud y pronunciaba la vociferante arenga del 31 de agosto, desde los balcones de la Casa Rosada.
Nos había hecho creer que iba a decir otra cosa, a justificar su renuncia y declarar que si la gente estaba de acuerdo, iba a continuar.
Pero nos quedamos fríos cuando habló, cuando dijo que había “que matar cinco adversarios por cada uno de nosotros”, y pensamos: esto, ¿qué es?
En esa circunstancia, preparé y redacté mi renuncia indeclinable
dispuesto a sostenerme en la actitud públicamente asumida.
Declaraba en ese documento –que no llegué a presentar porque el pudor me imponía abandonar un gobierno en plena bancarrota– que si Perón se desdecía de su ofrecimiento, yo mantenía lo dicho.
La intervención de algunos amigos, su insistencia en advertirme las circunstancias poco propicias para una resolución de esta naturaleza, que sólo agravaría las cosas, me disuadieron a última hora, de esta decisión.
No he de terminar estas palabras sin formular un llamado de
advertencia a aquellos espíritus fanáticos que se empeñan aún en seguir
aferrados a un ídolo.
A ellos deseo dirigirme, especialmente, para que luego de estas palabras mediten, reflexionen y arriben a la conclusión de que nada puede ser superior a la patria misma y que todos los argentinos, como exponentes de una ciudadanía sana, deben extraer de esta dura lección la firme decisión de mirar hacia el futuro feliz de la Nación sin idolatrías de ninguna especie.
Finalmente, estas declaraciones involucran mi renuncia a formar
parte del Partido Peronista, renuncia que ha sido enviada por la vía
correspondiente.
Nunca antes había podido
leer la famosa declaración de Teissaire. Sólo fragmentos. Es para volverse «teissarista».
Obligado le digo, amigo Alberto V., que le agradezco la gentileza de haber colgado estas palabras, por que son un documento interesante; sumamente interesante.
Denuncian que dentro del Peronismo existía ya plena conciencia sobre los desvaríos de Perón (según algunos, comenzados a partir del fallecimiento de Eva Perón, cuando Juan Domingo se aparte de todos los afectos familiares que aún conservaba).
El Gobierno de septiembre a noviembre de 1955 NO fue masónico, sino removido por la masonería. Fíjese que los auténticos héroes de las jornadas septembrinas, los que pusieron el cuero a las balas, quedaron completa y totalmente desalojados del Gobierno nacional el infausto 13 de noviembre de 1955, salvo el alte. Rojas, que no cortaba ni pinchaba en nada, pese a la mitología peronista.
El «extraviado» Aramburu (se perdió en compañía de su edecán, un honorabilísimo solado, don Eduardo Señorans, en la ruta 12…) que no disparó un sólo tiro, no vió de cerca ninguna acción riesgosa, «presidió» la contrarrevolución liberal nacida en noviembre y produjo los resultados que Ud. ya sabe. A Perón le vino fantástico, por que pasó de ser un muerto civil a convertirse en un ídolo nacional, especialmente cuando, luego de la muerte de Lonardi en mayo de 1955, los sublevados de Valle y Tanco son asesinados sin piedad ninguna. ¿Por qué pudo pasar una cosa así y por qué Perón fue tan duro con Valle y los fusilados …?
Por que siguieron a Lonardi, que no era masón y cuya desaparición abrió las compuertas del odio masónico contenido por él y su prestigio.
Después de muerto en sospechosas circunstancias (la famosa «inyección equivocada» en la Clínica más famosa de Yankilandia) el dique cedió y comenzó la persecución, obligando a los generales que habían aceptado la renuncia de Perón (el voto de Valle inclinó a la Junta de Generales a aceptar la renuncia de Perón) a levantarse o perderse.
Historia simple y sencilla, pero escondida. A mi vez, como agradecimiento por las palabras de Teissaire, le recomiendo la lectura de la carta de Valle para Aramburu. Es la pluma de un general romano ante la muerte que le propinan los bárbaros; el testamento de un auténtico caballero cristiano. A este hombre despreció Perón pública y privadamente.
Bien, no sigo más. Y lo saludo con toda cordialidad.
Ludovico b-C.
NO VUELE TAN BAJO
estimado Ludovico.
Quiero decir, ¿ no pensó alguna vez que esas versiones del Perón degenerado, ladrón, manipulador de su mujer, cobarde, sangriento tirano, etc., etc. que tejieron sus enemigos -mucho antes incluso de la muerte de Evita- haya sido una más de las tantas leyendas negras que la masonería -eterna calumniadora- supo concebir y ejecutar en contra de los caudillos a los que no pudo dominar, manipular o que no fueron de sus filas ?
Despeje un poco de su inteligencia su visceral antiperonismo, y recuerde que exactamente de las mismas campañas de calumnias y difamaciones fueron objeto -por obra y gracia de la masonería- don José de San Martín, Belgrano, Don Juan Manuel, Facundo, Yrigoyen, etc., etc. No digo que éstos no hayan tenido sus errores, defectos, miserias, y aún graves pecados, y hasta que Perón los tuvo más que aquellos si a Ud. le place que le conceda eso, pero de ahí a tragarse la versión masónico-teiseiriana -después de tanta agua corrida bajo el puente-, es un claro ejemplo de la irracionalidad que rige a todo antiperonista en sus apreciaciones histórico-políticas.
Con respecto a la filiación masónica del gobierno de septiembre a noviembre de 1955 -más allá de algunas figuras de primer o segundo plano que haya habido, Lonardi por ejemplo- le recuerdo y sugiero la lectura del opúsculo: «La masonería y el comunismo en la revolución del 16 de septiembre» del mismísimo Jordán Bruno Genta, insospechable peronista, para que vea Ud. que esa revolución fue un engendro diabólico de previsible desenlace para los honestos «idiotas útiles» que en ella participaron (en política la estupidez se suele pagar caro). Los honestos y buenos ( o buenudos) que en ella participaron y prestaron sus nombres, terminaron haciendo lo que dijo Churchill que haría cuando le preguntaron sobre un posible acuerdo suyo con Hitler, antes que éste se lanzara a un ataque a la URSS: «Si Hitler atacara el infierno, me uniría al Diablo». Exactamente eso fue lo que hicieron muchos nacionalistas y católicos en el 55, se unieron a las fuerzas sinárquicas que venían conspirando y atentando contra el gobierno peronista ya desde 1945, todo para echar a Perón y acabar con la profunda reforma social que él significaba… Y así les fue en noviembre del 55, los arrojaron vilmente del gobierno como se arroja un preservativo. Echaron un supuesto demonio (Perón) y nos trajeron otros siete peores (Aramburu, Rojas, Quaranta, Fernández Albariño, la Junta Consultiva, etc.). Entregaron los sindicatos a comunistas y socialistas, las universidades a viejos liberales y comunistas, no se restauró la enseñanza religiosa, ni se suprimieron las leyes antireligiosas salidas del Congreso peronista en 1954-55 (más por pasionales represalias de momento que por convicciones políticas, leyes que, vuelto a sus cabales y aquietadas las aguas, Perón mismo habría terminado derogando, como que removió, en agosto de 1955 a todas las figuras cuestionables de su gabinete), razones estas últimas que habían sido las que llevaron a muchos católicos a conspirar.
Con respecto a la contención al odio masónico que pudo significar Lonardi, le diré que fue más bien en las intenciones de él que no tanto en la realidad de los hechos. Un par de ejemplos: el decreto presidencial que concede personería jurídica a la masonería (cosa que Perón se negó a hacer en toda una década) lleva la firma de Lonardi (¿ le hicieron firmar eso engañosamente ? Puede ser, no lo sé, pero la realidad fue esa). Y el cobarde, provocador e hiriente espectáculo organizado por la secretaría de prensa y difusión de la presidencia (Bebe Goyeneche, hombre de Lonardi), salida de alguna mente insidiosa, de exponer las pertenencias personales de Evita pretendiendo demostrar la suntuosidad y derroche en que ella vivía rodeada (cuando ya hacía tiempo que había fallecido), no podía sino profundizar la división social en la Argentina de entónces y mostraba a las claras la degradación moral en que muchos (de los del bando del «Cristo vence») también habían caído.
No estimado Ludovico, Perón no está para los altares (como alguien dijo irónicamente por acá), pero no pretenda confirmar sus prejuicios antiperonista con las «confesiones» de Teisaire. No sea zonzo, amigo; que de estos últimos -cuyo número es infinito- es de quien mejor se vale la masonería para sus propósitos.
Le retribuyo sus cordiales saludos
Alberto Verz
Refrescando memorias
Es sabido que historicamente el nacionalismo argentino se a encontrado dividido en cuanto a su posición con respecto al peronismo, pero me parece que después de pasados más de medio siglo, ya es tiempo de una revisión histórica de la posición que los sectores antiperonistas del nacionalismo han tenido y tienen aún en relación a Perón y al peronismo, a fin de contribuír al honesto esclarecimiento de nuestra historia contemporánea -lo que implica el humilde reconocimiento de errores-, y para que se sepa cuales fueron los enemigos del peronismo y se reflexione si no era preferible apoyar a Perón en el `55 con sus aciertos y sus errores -o al menos, no conspirar contra él-, en vez de sumarse a ese contubernio de masones, conservadores, liberales, «democratas», comunistas y socialistas que lo derrocaron.
A partir del año 1955 el movimiento masónico en Hispanoamérica toma un vigor inusitado. Existe un plan de vastos alcances. Es para adueñarse del poder social, político, económico y militar de las dependencias de servicio (los virreinatos del África Blanca). Y comenzaron por aquí, por el del Río de la Plata que, como siempre, es el conejillo de indias de los planes pilotos que fabrica e implementa la Patronal. Pero veámoslo mejor en esta secuencia cronológica que, con devoto cariño, he preparado:
23 de septiembre de 1955, Lonardi se instala como Jefe de la Involución Libertadora y pronuncia su Discurso-Programa de la Revolución Libertadora: allí se condensa, todo lo que no habría de hacer porque no quiso, no lo dejaron o porque antes lo echaron sin asco. Al cumplirse el 25° aniversario de este golpe de estado el Almirante Rojas explicó claramente, en su discurso pronunciado en el acto central llevado a cabo en Córdoba, que Aramburu y él no tenían ni tuvieron nada que ver con Lonardi, “ni pueden identificarse por ser antitéticos.” (Véase esta barbaridad en Marta Lonardi, Mi padre y la revolución del 55, Epílogo, pág. 303, Ed. Cuenca del Plata, Bs. As., 2 de octubre de 1980).
Recuérdese también el nombramiento de Presbich, agente sinárquico, por parte nuevamente de Lonardi para la elaboración de un plan de recuperación económica. Informe y plan económico plagado de inexactitudes, falsedades, etc. (y que fuera oportunamente denunciado por patriotas esclarecidos, como Jauretche, Scalabrini Ortíz, Olmos, etc.) y que constituyó el antecedente justificativo para atarnos de pies y manos al FMI y al Club de París, a los que nos asociamos en tiempos de la Libertadora.
¿ Ingenuidad, ignorancia, estupidez de Lonardi, o cómo se explica ?
04 de octubre de 1955, un encumbrado cofrade de la masonería argentina le escribe a su jefe Fabián Onsari, residente a la sazón en Nueva York donde se encontraba recibiendo directivas, una curiosa carta que dice: “La Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana, hizo un trabajo magnífico”, refiriéndose a la contribución hecha por la Iglesia para la caída de Perón. A esto lo dice un sacerdote ultra ortodoxo y antiperonista: el Padre Alberto J. Triana (Historia de la Masonería, pág. 324, Ed. Dedu, Buenos Aires, 11 de febrero de 1960. Aclaro: hay una edición de 1957 y otra de 1959).
07 de noviembre de 1955, Lonardi aprueba los Estatutos de la Masonería Argentina. Los católicos de aquel entonces dijeron que fue un error que le hicieron cometer al catolicísimo de don Ernesto. Pero cuando éste, supuestamente, se dio cuenta del fraude, no se enmendó ni nada parecido. Ni lo echó a su Ministro del Interior, el masón Busso que lo hizo meter la pata, ni su cofrade, el marxista y ácrata Muñiz (íntimo también de Lonardi) que entregó diarios, revistas, radios, escuelas, cooperativas y universidades a la pléyade bolchevique, porque decía estaban en manos de fascistas). Y los Estatutos entraron a regir hasta el día de hoy. Ninguno de los que vinieron le quisieron poner el cascabel a este gato por miedo de que se los coma crudos y sin aderezos.
13 de noviembre de 1955, después de la vergonzosa noche del 12 al 13 de noviembre y luego del veredicto dado por la Junta Consultiva sobre la persona de Lonardi, presidida por la británica Alicia Moreau de Justo, que votó la defenestración del Presidente (según lo cuenta Marta y Ernesto Lonardi en sendos libros), se instala el gobierno presidido por Aramburu y Rojas, ambos Grandes Maestres masones del Grado 33° en el REAAM.
17 de noviembre de 1955, La Masonería pide se reconozca su personería jurídica.
14 de diciembre de 1955, se otorga la Personería Jurídica a la Masonería Argentina con las firmas de Aramburu y de su ministro Laureano Landaburu.
15 de diciembre de 1955, Jordán Bruno Genta publica el que después será un clásico: ¿Democracia Cristiana o Masónica? Este antecedente es valioso. Porque Genta fue partidario de la Revolución Libertadora. Pero era un hombre honesto y un cristiano cabal. En dos meses ya había descubierto que la Revolución era una Involución.
23 de marzo de 1956, el Presidente Aramburu escribía un documento “comprometiendo su honor” a destruir “todos los vestigios de totalitarismo para restablecer el imperio de la moral, la justicia, del derecho, de la libertad y de la democracia”. Unos 106 días después de este “compromiso de honor”, haría fusilar a 33 personas sin causa formal ni debido proceso.
27 de julio de 1956, explota una bomba en el Templo Masónico de la calle Cangallo 1242. El Gran Secretario Alcibíades Lappas lo comunica a la afligida Gran Logia de Méjico con estas palabras: “Eso (la bomba) nos indica que estamos en la buena senda y debemos persistir.”
30 de julio de 1956, aparece el segundo trabajo de Jordán B. Genta intitulado La masonería y el comunismo en la revolución del 16 de septiembre de 1955 que, en verdad, no deja títere con cabeza.
30 de agosto de 1956, para trabajar juntos “en la gran Obra” se suscribe un acuerdo entre la Gran Logia Argentina y el Gran Oriente Federal (GOFA), se hacen mutuas concesiones para unir la Gran Familia Masónica, ya en perfecto acuerdo con la Gran Logia Unida de Inglaterra.
12 al 14 de octubre de 1956, en Concepción, Chile, tiene lugar la Segunda Convención Nacional de la Asociación de Centros Femeninos de la masonería, a la que concurre una delegación argentina de señoras. Casualmente entre las enlistadas encontramos a la señora Mirtha Legrand, que un año atrás se quejaba de haber sido perseguida por el Régimen Depuesto porque no se quiso poner el luto por Evita. ¿Se acordará de esto doña Mirtha? Porque están los diarios y las revistas que la pueden ayudar en su desmemoria senil.
12 de diciembre de 1956, el Gran Oriente Federal Argentino (GOFA) ofrece un banquete fenomenal a la Gran Logia Argentina para sellar “fraternalmente” esta unión que quedó homologada definitivamente en 1957.
10 de diciembre de 1956, tiene lugar en La Habana, Cuba (Batista era el Presidente de Cuba y ya llevaba 30 años de masón), la Séptima Conferencia Internacional de los Supremos Consejos del Rito Escocés de Antiguos y Aceptados Masones (REAAM). Concurren 18 países; no acuden 7 pero envías delegados, entre ellos Argentina por la muerte del Gran Comendador Fabián Onsari que mandó a un jovencito llamado Ernesto Sábato, alias Nunca Más y antes invitado a las comilonas de mediodía con el dictador Videla; 4 asistieron como oyentes por no haber sido reconocidos formalmente por la Gran Logia de Inglaterra y 3 enviaron sus representantes (entre ellos la República Española en el exilio). Al finalizar se determinó que la próxima Conferencia se realizaría en 1961. Casualmente en ese año quedaría finiquitado el tema Frondizi y se iniciaría el de los cohetes de Nokita Kruschev. Una casualidad.
15 de diciembre de 1956, Jordán Bruno Genta publica la primera parte de En defensa de la Ley y de la Patria. Evidentemente Genta les había declarado la guerra.
23 de abril de 1957, en la Tenida de “Confraternidad Masónica”, declarada en Asamblea, se cumple la incorporación definitiva del GOFA a la Gran Logia de la Masonería Argentina.
20 de diciembre de 1957, Jordán B. Genta publica la segunda parte de En Defensa de la Ley y de la Patria. Con este trabajo Genta termina de desnudar a los septembrinos de 1955. Pero no es el único que los denuncia; también lo hicieron Antonio Castro, Fermín Chávez, Atilio García Mellid, Federico Ibarguren, Julio Meinvielle, Carlos D. Viale, Hugo Wast, José María Rosa, Pedro de Paoli, etc.
14 al 20 de abril de 1958, en Chile se realiza la Cuarta Conferencia Interamericana de la Masonería, bajo la Presidencia del Gran Maestre de la Masonería chilena, Aristóteles Berlendis Sturla, bajo la Observancia de las Grandes Logias de Inglaterra y los EE. UU. Argentina estuvo representada por su Gran Maestre Agustín Álvarez (que se suicidaría 60 días después).
17 de junio de 1958, se suicida el Gran Maestre de la Gran Logia Argentina, Agustín Álvarez, degollándose con una tijera que su señora usaba para hacerse los vestidos. Antes de morir había dicho que su muerte no ocasionaría perjuicios a la secta, porque “otro era el que empuñaba el mallete”. Pero no dijo quién era ni dónde estaba. Y como don Agustín era la máxima autoridad masónica en el país, pienso que el Malletero Mayor debía residir en el extranjero. ¿Tal vez en Inglaterra, en la persona del Príncipe Consorte y Duque de Edimburgo que la viene manejando desde 1953?
01 de enero de 1959, sale editada la Masonic Guide and Calender (Distrito Sudamérica) de la masonería inglesa. Por ella nos enteramos que en 1951 había 26 logias masónicas inglesas en la Argentina, dependientes directamente de Inglaterra, a cargo del Gran Maestre James William Sharpes. En 1959 estas logias quedaron a cargo del Gran Maestre Reginaldo W. Haxell. La Logia “enlace” era la George Canning “que mancomuna a los hermanos elegidos de una y otra jurisdicción”. En esta Guía aparece la lista de todos los argentinos que servían fielmente a Su Majestad en la logias británicas de 1950 a 1958. ¿Qué papel jugaron estas logias en 1955? ¿Y el 2 de abril de 1982, de qué lado estaban?
28 de febrero de 1959, en una Pastoral el Episcopado Argentino condena a la masonería (esta condena de un Episcopado es, prácticamente, única en el mundo).
08 de marzo de 1959, el Gran Maestre Ian Drysdale publica como respuesta al Episcopado una lista de próceres argentinos que pertenecieron a la masonería. En realidad, de la extensa lista (que después hiciera suya Alcibíades Lappas en su libro La Masonería Argentina a través de sus hombres), solamente se queja un descendiente de Benjamín Gorostiaga acusándolo de mentiroso (en una solicitada en el diario La Nación). El resto no. Parece que don Drysdale tenía razón: decía la verdad. Drysdale también era presidente o integrante de un centenar de empresas (“La Familia Masónica”), que según la Guía de Sociedades Anónimas de 1959 tenían un capital que sobrepasaba los 5.000 millones de pesos. El 80% de esta inmensa fortuna, según el mismo documento, se habría hecho a partir de 1956.
Y ¿Ludovico?, ¿qué dice que está tan callado?
Memorioso
Favor de avisar
Cuando terminen de discutir inúltimente sobre polìtica y se decidan a hablar de Religión por favor avìsenme así vuelvo a visitar este sitio.
Mario
Este no es el único artículo
Estimado Mario,
El presente no es el único artículo del sitio. Podrá ubicar temas de su gusto en otros lugares nuestra web. El discernimiento de cuestiones históricas también hace a la cultura católica.
El Moderador
¿ QUÉ ESPERA DON PAISANO ?
Estimado Paisano Payador,
¿por qué no comienza por hacerlo Ud.? Digo, lo de estudiar sin parcialidades y apasionamientos, la obra del Gral. Perón. Ud. ha demostrado por este blog, tener talento para escribir y dones para intelectuales.
Saludos
Esimado Dante:
Es muy interesante su información histórica. La película del alte. Teissaire, si la consigue ¿por qué no la cuelga en YouTube? Sería bueno para ir terminando conflictos interminables entre el peronismo y el nacionalismo.
Al dicho almirante lo puso Perón, desoyendo autorizadísimas voces de enemigos leales (los nacionalistas) y amigos sospechosos (los propios peronistas) y hasta la contrariedad de Evita en sus días finales, que no lo quiso nunca a ese marino masón, hijo espiritual de Vernengo Lima.
Mi desacuerdo, pues lo tengo, proviene de la visión algo maniquea del problema peronista que Ud. presenta, alejando tanto cuanto le dá la máquina de escribir al propio Perón, de la responsabilidad de los hechos catastróficos que liquidaron su gobierno.
Por que la UES se la habrá fundado el maricón que Ud. quiera poner, sin que nadie se lo discuta, ciertamente; pero el que sacaba tajada para sus vicios diarios era Perón mismo. El divorcio se lo habrán metido de contrabando, pero Perón no lo vetó y hasta hizo público alarde de haberlo promulgado. La enseñanza religiosa en las escuelas la habrá sacado éste o aquél hermano de la viuda, pero lo autorizó Perón como medida de retorsión «contra los malos curas». Las «medidas profilácticas» (el famoso análisis de la sífilis) será muy «divertido», pero lo hizo hacer Perón para humillar a las señoritas católicas, y todo así…
Un sabio sacerdote me afirma que el horrendo caso del cura Mazzolo lo indispuso a Perón contra la Iglesia; puede ser verdad, no lo niego, pero esa conducta era impropia de un gobernante sabio que tenía ejemplos cercanos de sacerdotes virtuosísimos.
La constitución del ’49, obra de Perón y el jurista, después perseguido político «a muerte», Arturo Sampay (llevado a la Convención Constituyente justamente por Mendé) es socialistona, si no abiertamente marxista. Si me da pie, se lo demuestro. Poco después, lo buscaban a Sampay para liquidarlo y tuvo que huir a Chile vetido de sacerdote. En 1953, me parece.
Perón no supo construir, mas enseñó a saquear; él creía en un «estado» omnipotente y prestalotodo más propio de la Revolución Francesa o del orbe comunista, que en un Gobierno católico, con principios católicos, que al final nunca constituyó. Si estuvo cerca o lejos, es cuestión de opiniones y me parece jamás se va a poder establecer con precisión, por que es un juicio comparativo más que otra cosa.
Se puede admitir que en el fondo mantuviera todavía cierto catolicismo, como demostró ante la muerte, pero no se puede demostrar ni aceptar tildarlo como gobernante católico. Las advertencias de Franco fueron insistentes e innumerables, al punto tal que Franco, años más tarde, mantendría cierta sospecha sobre la inocencia de Perón en los sórdidos acontecimientos de 1954 y junio de 1955. Y según parece, en la larga estancia de Perón en España, no se vieron nunca hasta la famosa despedida de 1973.
De paso, me gustaría que me indicara a qué logia prestaron su nombre -y obsequiaron su alma- el gral. Eduardo Lonardi, el recientemente fallecido y entonces mayor Tito Guevara, o hasta del Alte. Isaac Rojas le preguntaría, quien, me consta, murió sacramentado y hasta iba a Misa los domingos, muchíssssimo tiempo después de la Revolución Libertadora y siendo ya un don Nadie. Yo me fumaba un cigarrillo con él y con S.deE. en la puerta de la Iglesia, después de salir y me consta, nadie lo reconocía.
Perón NO FUE un gobernante católico ni de lejos, aunque posiblemente fuera el que más cerca estuvo de serlo, tanto estimando sus posibilidades concretas como, tal vez, sus propias inclinaciones.
De lo que Ud. dice -y dice muy bien- se podría inferir que Perón nunca tuvo el gobierno en sus manos totalmente; o más bien, que nunca tuvo el gobierno en sus manos, sino que cayó en las redes de la masonería prácticamente de entrada.
¿Era, pues, un incompetente político?
Lo cierto es que los reemplazos del ’48 (eliminación de sus ministros de la 1ª hora, como el Dr. Ivanissevich) los arregló él mismo. Cuando volvió en el ‘ 73, no repuso a ningún patriota en el gobierno -a algunos ni siqiera los vio- sino que siguió dale que dale con los masones ¿se acuerda de Gelbard, ..(llene este espacio con los nombres que quiera)… y demás? Los tuvo que echar Isabelita, quien desde luego, sí era católica. Yo no puedo traicionar a algunos queridísimos amigos, que aún viven y corren peligro, y fueron peronistas leales a Isabelita, pero algún día demostraré el montículo de masones que le dejó Perón al morir a su 3ª mujer; el gobierno era un muladar, empezando por el «subjefe» de la ‘Triple A’, López Rega.
Y si lo menciono, es porque en muchos análisis sobre la conducta de Perón en los últimos años de su 2ª presidencia, nótase la ausencia de alguna referencia a su retorno de los años ’70, en que se confirman muchas tesis hasta entonces negadas. Las afinidades de Perón en los ’70, creo, prueban mucho más de lo que habitualmente se admite.
Es sabido, además, que entre la 1ª y 2ª edición de «Del Poder al exilio», hay diferencias substanciales en la narración de los hechos previos a su derrocamiento. Acaso, necesarias para obtener el beneplácito de Franco irse a vivir a España, la 1ª edición afirma que los masones urdieron la caída de su Gobierno, gestionando su conflicto con la Iglesia; del cual hecho, entonces, él sería inocente. En la 2ª, aparecida en los años ’70, Perón afirma que su caída se debió al conflicto que LA Iglesia mantuvo con él, y no menciona al a masonería ….
Saque concluisiones.
El remanido argumento trilogístico de «Rosas-Yrigoyen-Perón» no camina para nada. A Rosas lo echó la masonería con el auxilio armado del Gran Maestre del Brasil, tropas brasileñas en la calle Florida, dinero contante y sonante entregado a Urquiza por «los amigos» y otras cosillas menores, que denuncian claramente una intervención masónica y extranjera. A Yrigoyen lo echan no los masones sino el Ejército, por que había incorporado muchísimos masones a su Gobierno. Uriburu no era masón, y había hecho limpiezas severas en el Ejército para evitar la masonería, esa misma que lo sacaría después a él con argumentos poco convincentes (y demasiado parecidos a los que se usaron con Lonardi 25 años después). En ambos casos, fueron golpes palaciegos, semiclandestinos, que tenían por objeto eliminar a los cabecillas católicos de las revoluciones triunfantes. Por que en aquella época, para hacer una revolución en inferioridad de condiciones y encima triunfar, no solamente había que tener «eso» que ahora tanto se echa en falta, sino además ser católico, buena persona y de conducta ejemplar.
De resultas de lo cual, si Ud. ganaba, enseguida «se enfermaba» y los cagatintas lo pasaban a retiro en algún hospitalillo donde le daban «una inyección equivocada». Verifique las circunstancias de las muertes de Uriburu y de Lonardi, y después cuénteme qué le parece y dónde metió la pata de cabra la masonería.
Yrigoyen no era mala persona, pero era «político»: Le daba a Varela la orden de reprimir a sangre y fuego en la Patagonia en 1921 y después, lo abandonaba a su suerte … y a la muerte. Por lo menos, lo hubiera hecho general. Y si había violado los «derechos humanos» de los revolucionarios, que lo fusilase.
No, no hizo nada de eso y el Ejército se enojó con él, por que a Yrigoyen lo sirvió con toda lealtad. Caso inverso al de Rosas : Rosas cuidó a sus jefes y oficiales y los cubrió con su autoridad y aún siendo opositores les dió ascensos, como a Tomás Iriarte, aunque muchos dellos tarde o temprano «se fueron a su casa» el día de pelear por el Restaurador, o lisa y llanamente se fueron a Montevideo.
A Perón, en 1955, lo echó el Ejército, la Junta de Generales que le aceptó la renuncia, le guste a Ud. o no, por que Perón estaba dando una imagen bastante repudiable de lo que debía ser un soldado. No me venga, le ruego, con que «ellos eran peores» o «eran hipócritas» por que no sirve para nada y no configura un argumento histórico. Fuéranlo o no, el de arriba tenía que tener las botas limpias y el uniforme bien planchado. No saber ésto es no entender cómo funciona una fuerza militar; aquí y en Groenlandia (si las hubiese). Y de hecho, terminará siendo el prestigio del Gral. Eduardo Lonardi (y la asistencia divina) el que termine derrocando a Perón, pues a este pundonorosísimo oficial, se le rindieron fuerzas 20 veces más numerosas y potentes que las dél. Y no por masones, sino por caballeros.
Acuérdese del caso de la Escuela de Infantería (vecina a la Escuela de Artillería en Córdoba), o las fuerzas de represión de los generales Iñíguez y Moschella.
Estimado Dante: NO SE PUEDE escribir historia desde una posición ideológica o política. Duela o no, se hace desde la Verdad. Podríamos cotejar documentos, confrontar datos y razones, pero lo primero, sería establecer los hechos y los que yo le doy, son eso, simples hechos.
Cordialmente
Ludovico ben Cidehamete
No hable asì de Perón
No hable así de Perón por estos lares que hay muchos que esperan se abra su proceso de canonización.
Brillante
Ludovicus,
Brillante lo suyo. Puso por escrito lo que pienso de una manera que yo soy incapaz de hacer. Se olvidó además de la lucha de clases que inventó Evita y fomentó y quiso Perón. Eso era marxismo larvado (o no tan larvado)
Antiperonista y católico
Los «ENTORNOS»
Es el típico argumento de los que creen despegar al capo de sus responsabilidades.
Ahora Perón fué un «martir», claro que sin fusilamiento a manos de sus enemigos; remanida historia argentina del capo que es salvado por sus detractores mientras los que entregaron su vida por el ideal y por su jefe,son muertos (Chilavert,Dorrego,el Gral.Valle,etc) mientras el capo goza de un bien pasar hasta sus último fin y en el caso del «tirano prófugo» con restitución de sus HONORES MILITARES.
Es la HIPOCRESÍA de nuestra historia, parte de ese «pecado original de América»,al decir de Murena, que aqueja a la Argentina que a diferencia de nuestros vecinos NO SE ANIMO A SER NACIÓN. Y hoy es solo UN CAMPAMENTO de maniobras de politiqueros idólatras.¿de qué cosa? DE CUALQUIERA que sirva a sus ególatras intereses.
Dante Recalienti
Respuesta
Estimado Leonardo:
Soy el yerno de Jordán B. Genta y puedo decirle:
1) Jamás gritó «¡Viva el cáncer!». No era ese su estilo.
2) En cuanto si hay algún usurero infiltrado, no lo sé. Cualquiera está expuesto. Le aconsejo que, por las dudas, mire su árbol genealógico.
Saludos cordiales
Mario Caponnetto
Y quiero repetirle:
Me gustó mucho su comentario y, en mis modestas posibilidades, lo felicito por ello. No quería dejar de repetírselo. En todo caso, si le interesa (a mí sí) pídale al moderador mi correo electrónico y tentemos de conocernos.
I. D.
Ludovico b-C.
Estimado Ludovico,
¿A quién le dirige su comentario?
¡Al foro …!
… y a esta entrada: Dante Calori, Enviado por Anónimo el Mar, 02/09/2010 – 16:25
Ludovico ben Cidehamete
Fanatismo menemista.-
Evidentemente, las carótidas son arterias antidemocráticas (recuerdo un incidente EXACTAMENTE IGUAL de Carlitos Menem en sus años dorados) .-
Este episodio demuestra la fanática adhesión al menemismo de la pareja gobernante, tan obsecuente con el riojano que hasta le copia las patologías.-
El Payador Mazorquero
VIEJA DAMAJUANA En cuanto pierda la manija lo agarran del cogote
Hablemos de Mariano Perrone (Alberto Mariano Perrone Lutri), hijo extramatrimonial de Vieja Damajuana (Néstor Kirchner) nacido el 27 de junio de 1985, DNI 31.668.713
¿Y EL DERECHO A LA IDENTIFICACION JUSTA?
En el año 2005 se comenzó a hablar de un supuesto hijo no reconocido que habría tenido el ex presidente y actual diputado Néstor Kirchner con la titular a cargo del Juzgado Provincial de Primera Instancia Nro 1 de Puerto San Julian, Santa Cruz, Luisa Lutri.
El rumor había nacido de las entrañas del propio oficialismo y parecía verídico, no sólo por el enorme parecido del vástago en cuestión para con el ex mandatario, sino también por la calidad de las fuentes de información que habían dado los datos a los medios de comunicación.
Oportunamente se preguntó retóricamente acerca de la posibilidad de que esto fuera real y hasta se consultó a funcionarios oficiales para saber qué podría haber de verdad a este respecto.
Dos funcionarios de primera línea del kirchnerismo ?un ex Ministro de la Nación y un Secretario aún en funciones? admitieron entonces que la versión era real, que el muchacho en cuestión se llamaba Alberto Mariano Perrone Lutri y que había sido el producto del ?amor? entre Kirchner y la jueza Lutri a mediados de los años 80.
Fueron días en los que ambos eran abogados y debieron recalar en Río Turbio en el marco de una negociación sindical. Néstor estaba lejos aún de ser Gobernador de Santa Cruz y Lutri de ser jueza.
De hecho, seráKirchner el que la haga nombrar en su cargo de magistrada no bien llegue al Poder Ejecutivo santacruceño.
Jaime, el cuidador
Mariano es el secreto mejor guardado en el kirchnerismo. Todos lo saben, pero nadie habla al respecto. ?Es un tema más delicado que el de la falta de título de Cristina?, admitió una de las fuentes consultadas para el presente artículo.
Sin embargo, es cada vez más complicado mantener en reserva el tema, ya que el parecido que posee Mariano con Néstor Kirchner habla por sí solo. Basta ver las fotos que ha subido a la página de Facebook para darse cuenta de ello. Una de ellas ilustra claramente la filiación.
¿Ven que Facebook sirve para algo?
El ex presidente y actual diputado inmune a la justicia sabe que la información es explosiva y por eso mantiene a su ?no reconocido?vástago permanentemente monitoreado por puntuales agentes de la ex SIDE. Es más, durante años lo mantuvo lejos de la provincia de Santa Cruz para escapar al posible asedio periodístico. La provincia elegida para que recalara fue Córdoba.
?El que cuidó a Mariano fue Ricardo Jaime (ex secretario de Transporte de la Nación) y por eso se ganó toda la confianza de Néstor?, aseguró uno de los entrevistados referidos. pudo confirmar la versión, gracias a un colega de esa provincia: ?es verdad, pero no digas que yo te lo dije. El pibe es igual a Néstor y le gusta mucho el folklore. Acá estuvo viviendo bajo el ala de Jaime?.
Este periódico intentó contactar a Perrone, pero no tuvo éxito: oportunos intermediarios aseguraron que jamás hablará al respecto. ?No insistas, al pibe le armaron un fideicomiso y nunca va a decir nada?, admitió el casual informante.
Lo mismo ocurre con su madre: el único medio que pudo entrevistarla fue revista Noticias y sólo obtuvo una definición puntual: ?Mi hijo no es de Kirchner?.
Concluyendo
Es inadmisible que un gobierno que se arroga la elogiable pelea por el derecho a la identificación justa (» identidad») permita semejante contradicción. ¿Por qué el ex Presidente no le da su apellido a su hijo? ¿Por qué ni siquiera lo reconoce como propio?
Hace unas semanas, la revista Noticias descubrió que otro funcionario estaba en similar situación. Se trata del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien posee una hija extramatrimonial y tampoco la admite como suya.
¿Cómo se entiende la contradicción entre el hostigamiento por los hijos de Ernestina Herrera de Noble y el silencio de los hechos referidos, por parte del kirchnerismo?
Por ahora, son preguntas sin respuesta.