Luis Alberto Salvatierra, lector y amigo de Panorama
Luis Alberto Salvatierra es un antiguo lector y comentarista de los foros de Panorama Católico. Hasta hoy por la mañana, 30 de noviembre de 2009, yo no sabía que fuese clérigo, diácono para ser exacto. Solo sabía que es chileno. Su modo de opinar parecía más bien el de un hombre fuera del alcance de las iras episcopales. Hoy lo valoramos el doble: por su habitual buen sentido y precisión teológica, y además por su valentía extraordinaria. Nos ha informado un lector sobre su situación (ha sido expulsado del clero por su obispo ordinario a causa de su apego a la doctrina tradicional) y ahora nos llega la referencia de esta declaración, la cual no hace sino confirmar la buena impresión que de él tenemos. Pedimos a todos los lectores de Panorama oraciones y la ayuda que puedan ofrecer para que Luis Alberto Salvatierra pueda encaminar su vocación sacerdotal hoy, según lo que sabemos, frustrada por una decisión arbitraria de su obispo. Que Dios Nuestro Señor y su Ssma. Madre, la Virgen del Carmen, patrona de Chile, lo bendigan y protejan especialmente.
Luis Alberto Salvatierra es un antiguo lector y comentarista de los foros de Panorama Católico. Hasta hoy por la mañana, 30 de noviembre de 2009, yo no sabía que fuese clérigo, diácono para ser exacto. Solo sabía que es chileno. Su modo de opinar parecía más bien el de un hombre fuera del alcance de las iras episcopales. Hoy lo valoramos el doble: por su habitual buen sentido y precisión teológica, y además por su valentía extraordinaria. Nos ha informado un lector sobre su situación (ha sido expulsado del clero por su obispo ordinario a causa de su apego a la doctrina tradicional) y ahora nos llega la referencia de esta declaración, la cual no hace sino confirmar la buena impresión que de él tenemos. Pedimos a todos los lectores de Panorama oraciones y la ayuda que puedan ofrecer para que Luis Alberto Salvatierra pueda encaminar su vocación sacerdotal hoy, según lo que sabemos, frustrada por una decisión arbitraria de su obispo. Que Dios Nuestro Señor y su Ssma. Madre, la Virgen del Carmen, patrona de Chile, lo bendigan y protejan especialmente.
DECLARACIÓN OFICIAL DE LUIS ALBERTO SALVATIERRA SOBRE SU SALIDA DEL MINISTERIO
Quiero saludar a todos los feligreses de la comunidad y quiero informarles los reales motivos de mi salida.
Esta salida ha sido una decisión del Señor Obispo debido a nuestras diferencias teológicas sobre la libertad religiosa y la confesionalidad del Estado, mientras el obispo señala superada la doctrina tradicional de la Iglesia en base de los documentos pastorales del Concilio Vaticano II (Nostra Aetate y Dignitate Humanae) yo sigo manteniendo vigente la doctrina de siempre de todos los papas que enseñaron principalmente Pío IX, León XIII, San Pío X, Benedicto XV, Pío XI y Pío XII, doctrina que es definitiva. Mientras la doctrina de siempre dice que el Estado debe ser confesional aunque puede no serlo, las doctrinas nuevas dicen que el Estado debe ser aconfesional y es intrínsecamente laico. Esto se opone a lo enseñado por la Tradición, los Santos Padres, los santos doctores y el Magisterio bimilenario, en especial Inmortale Dei y Quas Primas, contradiciendo el reinado social de Jesucristo. También se me ha pedido afirmar la identificación del Dios cristiano con el dios de otras creencias (musulmanes y judíos); reconozco que eso es afirmable en sentido amplio e impropio, pero nunca lo es en sentido estricto; esta identificación ofende a los santos mártires que derramaron su sangre por el Dios verdadero.
Se me ha pedido que abandone la doctrina de siempre de la Iglesia y adopte esta nueva visión pastoral, pero no puedo forzar mi conciencia. La conciencia es, según expresión de Cardenal Newman, el primero de los vicarios de Cristo en la tierra. Amo a la Iglesia y daría mi vida por ella sin dudarlo, por lo mismo no puedo renunciar a la doctrina enseñada por ella en dos milenios; tengo claro mi compromiso con la obediencia y el ministerio, pero aún más claro el irrenunciable compromiso con la verdad. Siempre supe que mis ideas me traerían estas consecuencias, pero con San Atanasio preferí partir al exilio y con Santo Tomás Moro preferí ofrecer mi cabeza al verdugo, antes de tranzar en la verdad, como no lo hicieron estos.
Yo no dejo el ministerio, pero debo permitir ser retirado para defender algo aún más sagrado: el testimonio de la verdad. Algunos han dicho que estoy en contra del Vaticano II, en contra del Papa y en contra de la Iglesia, nada más falso. Cuestiono afirmaciones conciliares que en su ambigüedad han creado confusión y desorientación en el pueblo de Dios, pero el mismo concilio se presenta como pastoral y no dogmático, por lo que su enseñanza no es magisterio definitivo, y todo lo que afirmo lo hago reconociendo al Concilio toda su validez y autoridad como concilio ecuménico. Sobre estar en contra de la Iglesia y del Papa, no necesito defenderme de ello, pues esa afirmación raya en el absurdo para quienes conocieron mi labor pastoral y escucharon mi enseñanza.
Ofrezco mis sufrimientos de hoy por el Papa Benedicto XVI, quien tanto ha hecho por la restauración de la tradición y a quien seguíamos fielmente en nuestro ministerio; también los ofrezco por nuestra hermosa comunidad de San Francisco.
No he publicado esto para crear un conflicto ni para enturbiar el ambiente, si no para aclarar todo lo sucedido, con claridad y sencillez; ejerciendo un derecho básico a todo ser humano. No pido a nadie que esté de acuerdo conmigo, si no sólo que me entiendan y valoren mis motivaciones.
Invito a todos y cada uno a seguir confiadamente el trabajo realizado durante este año, ahora bajo el alero del padre Mario, sacerdote de gran valía y amor a la iglesia, a quien deben seguir y amar. Con afecto en Cristo, les pido a todos me encomienden en sus oraciones y no manchen con rumores infundados los hermosos recuerdos vividos y toda la obra realizada en la Capilla.
Luis Alberto Salvatierra.
Fuente: Boletín Dies Homini


Comentarios
Siempre hay un lugar
Vayan mis oraciones por Luis Alberto Salvatierra.
Lástima que yo sea apenas un idóneo en el fulbo, y que no pueda dar otros consejos que los que vienen de mi experiencia personal.
Yo he visto futbolistas que desertaban -como el Padre J.C.C.- para ir a jugar en el equipo adversario. Me acuerdo del Beto Menéndez, que fue el primer «Borocotó».
Pero también he visto otros que tuvieron que salir del club en que jugaban, y encontraron por fin al equipo de sus amores, el que los vistió para siempre. Como Luisito Artime, cuando vino a jugar en la Banda Roja. ¡Qué manera de gritar goles!
Y digo:…¿no será ésta una buena oportunidad para que Luis Alberto Salvatierra se acerque al Seminario que tiene la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en La Reja? Allí sí que podrá enrolarse en las filas de la Tradición católica y defender la Iglesia de siempre.
Dios Nuestro Señor lo ilumine en esta hora.
Ermindo de la Banda Roja
Claro, el buen Salvatierra se
Claro, el buen Salvatierra se pasa a la FSSPX y allí lo reciben con loas y honores.
Se refugia física y espiritualmente, encuentra su nicho, y se le acaba el martirio que le esperaría si siguiera siendo simplemente católico.
Que kilombo va a armar este comentario…..
PL
PL
Lo anoticio de ciertas realidades fácilmente contrastables en la vida de la Iglesia actual.
Primereo con que ser «simplemente católico» es pertenecer a la FSSPX como a otras órdenes religiosas. Por ello, si esta persona termina en la Fraternidad, no dejaría de ser «simplemente católico».
Y secundeo con que evidentemente Salvatierra no sabe callar la verdad. Siendo así, no tiene cabida con un obispo diocesano ni en otras órdenes (si me equivoco corríjame … si puede). Hay muchos buenos sacerdotes fuera de la Fraternidad, pero, le guste a usted o no, NO PUEDEN hablar de Quanta Cura y otras yerbas al estilo de este distinguido y cojonudo diácono.
Le quedó claro, o no conoce usted a la Iglesia a la que dice pertenecer?
Suyo,
El Zorzal, Carlitos Gardel.
Zorzal
Relea mi enunciado. No da a entender ni significa que entrando a la FSSPX se deje de ser «simplemente católico», sino que además de serlo, será integrante de esa Fraternidad. Parte de una órden.
No sea de mala fe, usé ese término para significar o designar al buen católico no integrante de cofradía alguna.
Aclarado el término, el problema con la FSSPX es que no consideran católicos a los «simplemente católicos» (los que están fuera de la FSSPX, a la intemperie, como dijo alguien más arriba), mientras que éstos sí consideran católicos a los de la FSSPX.
Y se equivoca. Sí pueden hablar, pero hacerlo, a contrario de un sacerdote de la FSSPX, le conlleva el martirio al sacerdote fiel, como a Castellani, por ejemplo. Como a Salvatierra mismo.
Al sacerdote de la FSSPX hablar, y sobre todo hablar bien, le trae prestigio y admiración de sus fieles. Le promueve su carrera dentro de la Fraternidad.
Y ahora, los que están a la intemperie gracias a Dios tienen la misa de siempre, cuya conservación es debida a la FSSPX, no cabe duda. Y a BXVI, también.
Pero ello no es motivo para entrar a la Fraternidad. Y si se tiene lo que hay que tener, se puede sobrevivir afuera despotricando contra la Jerarquía Eclesial cada vez que traiciona el precepto Divino «Yo vendré pronto, guarda lo que tienes, no sea que alguien te arrebate lo que tienes» (apoc).
Lo suyo me hace acordar a aquello de Castellani, cuando se ríe del dicho Jesuita de su época, según el cual la muerte dentro de la Compañía era considerada «prenda segura de salvación».
Saludos.
PL
PL
De dónde saco usted esta tontería?:
«el problema con la FSSPX es que no consideran católicos a los «simplemente católicos» (los que están fuera de la FSSPX, a la intemperie, como dijo alguien más arriba), mientras que éstos sí consideran católicos a los de la FSSPX».
No digo que en la Fraternidad no haya algún loquito désos, pero no creo que lleguen al 1 % y créame que conozco a muchos, no hablo por hablar…
Usted está siendo demasiado simplista. Lo que propone es equivalente a condenar a ese diácono a que jamás llegue a sacerdote y ni siquiera poder ejercer como diácono y no estoy seguro que esto no sea más que un absoluto desperdicio en un tiempo donde lo que le falta a la Iglesia son sacerdotes con verdadera vocación.
Usted parece preferir que el diácono Salvatierra sufra por su injusta reducción al estado laical.
Yo no dudo que esa reducción, extendiéndose en los años, será un gran sufrimiento ofrecido a la Iglesia y un hermoso ejemplo para muchas personas, pero … lo prefiero salvando almas como sacerdote y ésto no veo como él, que no sabe ni puede cerrar la boca negando la buena doctrina, lo lograría fuera de la Fraternidad.
Ambas situaciones son agradables a Dios. Ahora resta ver cuál es su vocación y qué siente en su corazón como lo mejor para la Iglesia.
Dios proveerá.
El Zorzal, Carlitos Gardel.
Zorzal
¿Ve lo que le digo? Arriba hay un comentario de alguien que le sugiere a Salvatierra que desembarque en un episcopado de algún Obispo católico de veras, que los hay, como en Chile, por ejemplo, o al parecer en Ciudad del Este.
Pero no, para Ud. sólo podría ser buen sacerdote en La Fraternidad.
Ergo, para Ud. no hay buen sacerdocio fuera de la Fraternidad.
Con ello confirma la aserción que quiere cuestionar.
Respecto al comentario adicional sobre Castellani, nada que decir ya que solo fue puesto como ejemplo de curas que sí pueden hablar. Antes bien coincido con lo que Ud. allí dice, salvo el pequeño detalle de sostener la FSSPX como única salida para este hombre.
Un abrazo.
PL
PL, olvidé una cosa:
El caso de la reducción a estado laical de Castellani pudo haber dado mejores frutos que otras en tanto le sirvió para dedicarse en mayor medida a la literatura, a hacerse aun más conocido y a dar mejor pelea contra el fariseismo, pero no sabemos si este es el futuro del valiente Salvatierra.
Si Salvatierra tiene el talento de Castellani, a lo que se suma que logre vender sus libros (no estamos a mediados del S. XX) … adelante, que no se meta en la Fraternidad ni en ningún lado, salvará más almas escribiendo libros ! (y además nos divertirá más).
Pero … digamos que la mayoría de los reducidos a estado laical no han dado por ésto tantos frutos para la Iglesia como Castellani. Da la impresión que mejores y seguros frutos es más probable que se puedan dar como cura.
O usted conoce a muchos castellanis?
Suyo,
El Zorzar, Carlitos Gardel.
Exacto
La solución no es poner la lámpara bajo el celemín(la FSSPX) donde todos lo ayudarán, a predicar para ….15 personas; hay que estar en el combate, afuera donde zumban las balas (a veces nos pegan)
Pero hayy muchos Obispos que sabrán apreciarlo, porque están en las mismas que usted, sólo que ya son Obispos; no se si en Chile (es duro dejar la patria, lo se) no se,
se me ocurre Cuidad del Este en el Paraguay. Allí los Seminaristas son formados «birritualmente»
Debe haber otras, todos los Obispos de Fe necesitan gente como usted.
Ánimo.
Alguien.
Otro obispo del Opus Dei…
Ninguno de ellos ha sido particularmente amigo de la liturgia tradicional.
El ex masón León Taxil y el fundador del Opus Dei
«È finita la commedia»
El ex masón León Taxil y el fundador del Opus Dei
No se preocupe ni confunda el visitante de esta web (http://www.opuslibros.org/libros/Castalio_Leon.htm) cuando, al leer la gran cantidad de testimonios de quienes pertenecimos a la Obra (que somos muchos más de los que escribimos aquí), caiga en la cuenta de que podría tratarse quizá de una institución en la que, si bien se cultivan valores cristianos muy positivos, también se da cabida a uno de las más grandes embustes que se han dado en la historia de la Iglesia católica. Me refiero a esa rara invención del padre José M. Escrivá, llamada «numerario (a)» o, mutatis mutandi, «agregado (a)» que es una suerte de rapsodia jurídica y mística que no hay quien entienda.
Tampoco creo que deba inquietarse aquél que perteneció a la Obra y se salió después de pocos o muchos años, si al leer esta web siente el dolor y la tristeza propios de un «desengaño». Escribo esta pequeña historia especialmente para ellos, y más aún para quienes pueden verse afectados en su fe y en su amor a la Iglesia católica, a la cual, en lo personal (y dicho sea de paso) he amado, amo y defenderé siempre. Es a ellos a quienes puede servir de algo el suceso de León Taxil aquí narrado. A los demás, es decir, a los que todavía pertenecen al Opus como numerarios y agregados o a los que nunca han formado parte de sus filas o de otras instituciones por el estilo, el paralelismo que aquí se ofrece podrá resultarles acaso algo exagerado o hasta propasado. Incluso, a estos últimos (y a los supernumerarios husmeadores y curiosos que suelen entrar a esta web) les sugiero no leer este escrito cuyo simbolismo tiene una carga sicológica muy relativa.
El tema es el siguiente:
A pesar de la santidad del origen de la Iglesia de Cristo, ha habido a lo largo de su historia muchas personas e instituciones que, como el Opus Dei (y los Legionarios de Cristo, entre otros), han medrado de sus estructuras y carismas o los han utilizado muy a su estilo, modo y conveniencia.
Aquí referiré de modo breve uno de esos engaños, el cual, en mi opinión, puede ofrecer algunos paralelismos con el Opus Dei y, especialmente, con su fundador. Dejo pues al lector frente a esta historia, pero no sin antes hacer una advertencia más. Si algún ex Legionario de Cristo (o ex Regnum Christi) lee esta pequeña historia, creo que también podrá servirle para no generalizar sus juicios de reproche ni desalentarse en su fe cristiana por lo ocurrido con su fundador. En fin… lo escribo y publico por si a alguien le puede servir como lucecilla que ilumine un poco los misterios de su propia historia.
***
Fue el caso que, alrededor de 1890, un tal León Taxil, cuyo verdadero nombre era Jean-Jogard Pagés, que había pertenecido a la masonería y abjuró de ella, se dedicó a escribir libros en los que denunciaba las atrocidades de las logias masónicas de Francia, y especialmente sus prácticas anticatólicas y hasta satánicas. Sus libros fueron leídos por miles de católicos de todo el mundo, los cuales se beneficiaron enormemente de ellos: algunos recuperando la fe que habían dejado de lado, otros, acercándose a la Iglesia y a los sacramentos o uniéndose a actividades piadosas en sus parroquias.
Pero… ¿quién era en realidad Taxil?
Según lo relata él mismo en un libro con sentido autobiográfico, antes de su conversión, había sido un masón convencido y autor de varios libros y folletos sensacionalistas en los que calumniaba a la Iglesia y al papado (El cura culo de mono, El hijo del jesuita, Los amores de León XIII y otras necedades por el estilo). Supuestamente se convirtió al catolicismo por influencia de una tía monja que había rezado intensamente por él y con quien había sostenido conversaciones muy profundas sobre la Fe.
Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que su conversión fue tan sonada en toda Francia que el Papa León XIII lo recibió personalmente en el Vaticano. Luego de escuchar las razones del contrito ex masón, el pontífice le encomendó que, para desagraviar lo que había escrito contra la Iglesia cuando había sido masón, revelara todo lo que sabía sobre la secta y sus logias con la finalidad de desengañar a algunos católicos ingenuos e incautos, que creían que la masonería era compatible con el catolicismo. Fue así como, según él, escribió y publicó por encargo del Papa algunas obras en las que revelaba con todo detalle los misterios del «satanismo masónico».
Las obras del ex masón y converso Taxil se tradujeron a varios idiomas, se publicaron en diversos formatos, y muchos católicos cultos e instruidos de Europa y América (incluyendo un buen número de obispos y clérigos) las leyeron con atención y avidez. Luego, se divulgaron mediante comentarios en la prensa y en la pastoral de las parroquias llegando así su mensaje de denuncia hasta los más bajos estratos de las sociedades. El resultado, tal como lo esperaba el Papa, fue que un gran número de católicos fríos o alejados de la fe, regresaron al redil de la Iglesia.
Al poco tiempo de haberse publicado las obras de Taxil, aparecieron otras, no menos sensacionalistas, de otra conversa y ex masona llamada Diana Vaughan, quien al parecer había sido Gran Maestra del Perfecto Triángulo Phébé-la-Rose en el Oriente de Nueva York y Maestra Templaria Soberana y Honoraria de la Logia de Londres. Obispos, sacerdotes e intelectuales católicos de todo el mundo usaron las obras de Vaughan como habían usado las de Taxil, para escribir sobre los peligros de la masonería y de sus prácticas laicistas.
En 1896, movidos por Taxil y por la ex masona Vaughan, se reunieron más de 200 obispos y 700 delegados diocesanos (entre los que se encontraban estadistas, periodistas y literatos de gran talla) para participar en el primer Congreso Antimasónico Internacional, que tuvo lugar en la ciudad de Trento. El Papa León XIII acogió la iniciativa de ambos ex masones y envió su saludo y bendición a los congresistas.
En una de las sesiones de aquel congreso, un obispo austriaco, extrañado por la ausencia de Diana Vaughan, preguntó si alguien de los ahí presentes conocía personalmente a esa señora pues nadie la había visto nunca, sembrando así la duda sobre su existencia real. Taxil, que se encontraba ahí presente, pidió la palabra, subió de inmediato a la tribuna y en un acto de teatralidad sacó de su chaqueta una fotografía de la ex masona y la mostró al público como prueba de su existencia. Varios obispos e intelectuales se dieron por satisfechos con aquella supuesta evidencia. Pero, debido a la insistencia de los austriacos, se formó una comisión que debía emitir un dictamen sobre la célebre ex paladista Miss Diana Vaughan.
A los pocos meses de haber concluido el congreso antimasónico de Trento, Diana convocó en un anuncio de la prensa a una reunión abierta que debería llevarse a efecto en el salón de la Sociedad de Geografía de París. Además de presentarse por primera vez en persona ante el público, dictaría una conferencia en la que informaría de cosas todavía más estremecedoras que las reveladas en su libro y en algunos folletos de gran circulación en todo el mundo.
El día anunciado acudió numeroso público procedente de varios países de Europa y América. Los asistentes, con gran inquietud y curiosidad, tomaron sus asientos y se dispusieron a conocer por fin a la famosa señora. Así, a la hora señalada, se anunció con gran estrépito, como si se tratara de una función teatral, la inminente presencia de la desconocida conversa ex masona. El público quedó pasmado cuando vio que, del fondo del estrado, salió nada menos que León Taxil afirmando con todo descaro y cinismo que Diana Vaughan era invención suya (mixtificación, decía). Se jactaba, además, de que nadie como él había logrado engañar a tantos católicos buenos, bienintencionados y piadosos, incluyendo a curas, obispos, cardenales y ¡al mismo papa!
Como he dicho, muchos obispos del mundo (especialmente en Francia, España, Italia, Canadá, México, Estados Unidos, Argentina y Brasil) habían citado y recomendado a ambos autores al lado de los escritos pontificios (principalmente de la Encíclica Humanum Genus), en instrucciones y cartas pastorales, por lo que aquel suceso los dejaba perplejos: ¿cómo decirle ahora al gran público lector (a su feligresía) que todas aquellas historias y lecturas, que tanto bien les habían hecho en sus vidas, no habían sido sino el fruto de un engaño fraguado por un embaucador en el seno de la Iglesia y con la aprobación e impulso del mismo Papa?
En un periódico francés de diciembre de 1896 (Le Matin), se dio a conocer la noticia del embuste de Taxil en forma escueta; sólo se hacía una advertencia a los católicos para que en adelante no creyeran tan fácilmente en cualquier persona y en cualquier doctrina. El artículo, tal como aparece publicado en la traducción española, concluye con una frase en italiano con la que el autor intentaba poner punto final a la cuestión de Taxil y la Vaughan: «È finita la commedia».
***
Cuento esta historia tal como la he leído en las fuentes de la época, porque en ocasiones pueden producirse en nuestra conciencia (especialmente en la de quienes nos hemos salido de la Obra con la convicción de que la labor de San Miguel es una invención sin fundamento) dudas acerca de nuestra fe en Cristo y en su Iglesia. ¿Cómo es posible que exista en su seno y bajo su cobijo una institución tan contraria al Evangelio como el Opus Dei? Contraria al Evangelio, porque ahí se miente sistemáticamente, de modo especial al inventar vocaciones al celibato (de numerario o agregado) que no existen ni se disciernen, sino que se crean mediante ardides muy bien encubiertos y con apariencia de tácticas apostólicas. Además, hoy día esas supuestas vocaciones sólo son producto del ímpetu de algunos cuantos numerarios ilusos que se sienten paladines de las labores apostólicas y a quienes se les tiene en la Obra por fieles muy de casa.
Pero ¿cómo habría de existir una vocación al celibato para casi todo aquel que se acerque a una casa del Opus Dei? ¿De dónde tanto pitaje (petición de admisión) y tanto despitaje (petición de dimisión) de numerarios y agregados en todo el mundo? Digo esto porque si se observa esa cosa rara llamada labor de san Rafael (labor dizque apostólica con la juventud, que en realidad no es más que un proselitismo salvaje ataviado con mil bondades aparentes) al lado de esa otra anormalidad de vida de los célibes, numerarios o agregados, a la que se llama labor de san Miguel, se comprobará que pita cualquiera. Sí, absolutamente cual-quie-ra puede pedir la admisión como numerario o agregado. Basta con que sea una persona de buenas intenciones y que crea en Escrivá y sus cosas, para que, al menor descuido, ya se le plantee la vocación o se le hable para pitar después de mil acuerdos secretos y enjuagues de los numerarios (que se dicen sus amigos) con los directores locales y el cura del centro (véase mi escrito Cómo fabricábamos numerarios en México).
Además, para colmo de males, Juan Pablo II canonizó a Escrivá de Balaguer (a mí me cuesta mucho llamarle san: es más, no lo hago habitualmente aun cuando estuve presente en su canonización), y con ello parece haber puesto el sello de garantía de veracidad, catolicidad y santidad a la institución, es decir, a la entidad social y eclesiástica con todo y esa rara normativa diseñada por Escrivá y Del Portillo. Normativa en la cual se prescribe de modo frío e inhumano el modo de envolver (así, envolver) a todo aquel joven que se acerca a sus casas. Quizá podríamos preguntarnos ¿cómo es posible que el papa Juan Pablo II haya avalado eso? ¿desconocía el papa los modos subrepticios en que se traman los pitajes en los consejos locales? Insisto: ¿Qué no fue acaso el propio José M. Escrivá de Balaguer el que ideó todo ese sistema de manipulación de la juventud y quien prescribió en sus Instrucciones del modo de hacer proselitismo el plan de acción para que los directores de los centros hicieran caer a muchos en sus redes y en sus discursos plenos de simulaciones e insinuaciones encubiertas? o ¿qué otra explicación tiene el que exista en todo el mundo tal cantidad de ex numerarios y ex numerarias, ex agregados y ex agregadas, ex numerarias auxiliares y ex supernumerarios (as)? (somos miles, así, miles… y me consta sigue aumentando el número). Luego, para aquellos que algún día creyeron en el Opus Dei, podrían venir dudas de fe y quizá el abandono de muchas prácticas piadosas que, por otra parte, no son privativas de Escrivá ni de su fundación. Entre otras la asistencia a misa.
Como León Taxil, a quien el papa León XIII dio su aval –por ignorancia o subrepción– Escrivá de Balaguer se nos presenta como el fabricador de una de las más grandes mentiras que se hayan dado en la Iglesia católica… ¡y con el aval pontificio! E igual que en el caso del ex masón del siglo XIX, mucha gente se ha beneficiado de su obra (especialmente los supernumerarios y cooperadores) y han creído en él y en su institución. Sin embargo, el costo de ese beneficio para un grupo selecto de miembros no célibes ha sido enorme, pues ha afectado a la fe y a la sicología de muchas personas que, como insumo desechable, han formado parte de esa institución bajo el esquema de una supuesta vocación al celibato, sea como numerarios (as) o como agregados (as). Digo supuesta, porque a poco que se le analice se comprenderá que aquel estatus dizque jurídico o vocacional no tiene ni pies ni cabeza y no hay quien lo pueda vivir sin depresiones, angustias o cinismos disfrazados de mentalidad abierta.
Dicho en otros términos, el proceder de los directivos del Opus Dei en lo que hace al reclutamiento de personas para la labor de san Miguel, por mucho bien que pueda hacer a algunos (y de ello no me cabe la menor duda), es a todas luces contrario a la transparencia y a la veracidad a las que nos obliga el Evangelio de Cristo, sobre todo (permítanme que insista) en lo que se refiere a su modus operandi, que, por donde se le vea, es absolutamente sectario, pues su punto de partida y de llegada es la manipulación de las conciencias por medio de estrategias muy bien estudiadas y perfectamente previstas por el fundador.
Así pues, como los periodistas del siglo XIX ante el fraude de Taxil, yo también me quedo perplejo, dubitativo, pasmado ante tan paradójica institución, en la que se hace mucho bien pero también mucho mal, y especialmente ante ese raro y enigmático personaje que la fundó: el genio inventor de Barbastro y su creación malograda del numerariado y de esa rareza existencial de los agregados. Mi perplejidad se parece a la de aquellos que se dieron cita en la Sociedad de Geografía de París y se desengañaron al ver que la Vaughan era pura invención de Taxil, puro embuste. Me he preguntado como aquellos, una y otra vez qué hacer: ¿revelo todas las paradojas y mentiras que vi y escuché por más de veinte años en los que fui numerario y directivo del Opus? ¿Cómo hacer eso si, por otra parte, me consta que hay en esa institución tantas personas inocentes y buenas que siguen creyendo en Escrivá del mismo modo y con la misma buena fe que en otro tiempo muchos creyeron en Taxil y en la inexistente Diana Vaughan?
Por lo pronto diré (me diré y diré al lector): È finita la commedia. Pero no puedo dejar de expresar que esa comedia –la de Taxil– me ha ayudado en lo personal a entender que no es imposible que haya imposturas, «mixtificaciones» (sic) o mentiras en el seno de mi madre la Iglesia. Creo, a pesar de los pesares (sic) en su carácter sobrenatural. Creo que es el camino de nuestra salvación y también creo firmemente en el primado de Pedro, con todo y sus misterios… Ya resolveré más adelante si sigo escribiendo en esta web (http://www.opuslibros.org/libros/Castalio_Leon.htm) o si pongo el punto final.
Castalio
Publicado en:
http://www.opuslibros.org/libros/Castalio_Leon.htm
Lúbrico léxico, señor Castalio: sea menos grosero, por favor
¿Cómo se atreve usted a hablar así, tan suelto y procenético, de pitaje y despitaje, y hasta de pitar y despitar, aquí do ocurren damas, clérigos y jóvenes? Me ofende en lo profundo; no sea pornógrafo, ¿quiere?
Casta Diva
El problema
es saber en qué ocasión dijo Leo Taxil (Pagés) la verdad; si cuando escribió sus libros contra la masonería y mereció la alabranza de la Iglesia, o cuando renegó dellos. Los frutos, señores, los frutos … son la herramienta de conocimiento decretada por Nuestro Señor. Y con la Masonería, me parece que no hay demasiado riesgo de errar.
Con el Opus, no sé y, de alguna manera, no importa demasiado tampco.
En los últimos tiempos, acaso los presentes —¿por qué no? si nadie, salvo el Padre, sabe la hora, ¿quién podría negar que pueda ser ahora mismo?— habrá lobos disfrazados de pastores. Y nos consta que hay a la vista más de uno y que esta página les dedica copiosas letras.
Y después de saber esto, poco interesa si Leo Taxil de Balaguer Maciel Degollado decía la verdad o mentía, por que son las obras de cada uno las que arrojan el juicio al ruedo, y no otra cosa.
Como la higuera, que da higos o se seca, y nada más.
Y lo más importante a saber: Que si Dios avisó que esto tenía que pasar, seguro ha tomado precauciones para que nadie se condene por esta causa sin culpa propia o por inadvertencia inocente. No, eso no puede ser. Y es lo que basta.
Al Moderador no le basta, por que su trabajo es avisar para que la inadvertencia no sea tan inocente o, digámoslo de otro modo, estúpida. Así que recemos por el Moderador que, a fuerza de Dios sabe qué, hace las veces de obispo ausente o impedido.
Leo Remissel
El diácono Salvatierra
Ha de reconocer que gran parte del mal que le oprime en esta hora es culpa suya: pretender vivir y pensar como católico estando en «plena comunión» con la Iglesia, digamos, oficial, no sólo es imposible, sino altamente frustrante. Estar en comunión plena significa no tener ninguna objecion al magisterio conciliar; si se la tiene, quedan dos caminos: el de callarla y vivir hasta la muerte simulando ser un «conservador» más, una forma de vida que a buen puerto seguro no lleva, o bien la afirmación de la doctrina católica con la consiguiente y previsible (y justa, porque si uno acepta estar en buenos términos con la autoridad, es porque acepta todo lo que de ella ha emanado, de modo que si no se acepta, la consecuencia son malos términos) degradación. De todos modos no le culpo: muchos son los clérigos o candidatos que aducen ser más útiles a la Iglesia «desde adentro» y por ello rehusan a tomar posiciones públicas claras y coherentes. Debe dar gracias ahora al Señor que le ha extirpado forzosamente del engaño, y dejarse conducir, si es que tiene vocación sacerdotal, a donde debiera haber acudido desde el principio. La sugerencia canónica de P. que ví por allí no me parece demasiado buena: es cierto que su diocesano obró de modo ilegítimo, aunque la sentencia fuera justa, por rechazar el reo esos puntos del Concilio; pero no debería seguir forzando los rumbos cuando es evidente que el viento dejó de soplar por allí, o que tal vez nunca sopló, y menos embarcándose en un juicio que sólo traería escándalo y confusión para los fieles. Esto sin contar que el clero diocesano debe estar en mutua concordia de voluntades, y en obediencia absoluta a su obispo, elemento que aquí se halla viciado desde el principio.
La Fraternidad, seguramente, le recibirá con los brazos abiertos, y podrá luchar el buen combate en la trinchera de quienes defienden la causa de Dios y procuran restaurar su templo. Construir en medio de una demolición es imposible.
Francisco
Tiene razón
Francisco: Soy Luis Alberto Salvatierra, el hombre en cuestión. Y déjeme decirle que usted tiene razón en que esto es culpa mía en parte por meterme donde no me quería y yo lo sabía de sobra. También tiene razón en que si contrato un canonista voy a pérdida, pues aunque me acompañe la razón a otros los acompañan el poder y la autoridad.
Agradezco su interés (y sinceridad), así como el apoyo de muchos otros lectores.
Luis Alberto.
Estimado Diácono Salvatierra
Lo saludo en Xto. y en María. Consuélese porque lo han echado de la SINAGOGA. Bienaventurado sea.
Y recuerde aquella carta de San Jerónimo a San Agustín: «¡Oh Agustin,todo el orbe te saluda, pero mas gloria tienes porque los herejes te odian».
En mis oraciones.
Juan
Muchas gracias por el apoyo
Estimados en Cristo, soy Luis Alberto Salvatierra y quiero escribir estas líneas para agradecer las múltiples muestras de apoyo que me han llegado estos dos días en esta página, tan querida para mí, así como en el facebook (se creo un grupo en mi apoyo que en un día registraba más de 200 miembros, además de muchos saludos en mi propio facebook y en el grupo de la Capilla donde yo trabajaba pastoralmente), en mis correos electrónicos y en el blog donde publiqué mis explicaciones (maneteinveritate.blogspot.com); también muchos saludos a mi teléfono personal.
Quiero decirles que estoy muy tranquilo, en casa de mis padres, descansando unos días. Aprovecharé de visitar amigos y salir un poco. Retomaré el ejercicio de mi profesión (soy profesor de historia y ciencias sociales) y después veré que hago con mi futuro, pero por ahora prefiero no tomar mayores decisiones, pues estoy aún un poco choqueado con todo. Me han molestado profundamente algunas mentiras dichas sobre mi persona, las que han sido proferidas por quienes tienen el encargo de transmitir la verdad. No se permitió despedirme de la gente de mi comunidad, pues se me expulsó de un día para otro (y por teléfono). Por este motivo publiqué estas explicaciones en el blog para aclarar lo sucedido y calmar las conciencias de quienes me querían en serio; pero todo tomó un revuelo que yo no me esperaba y me han llegado saludos hasta de Indonesia. Esto ha sido fuerte pero me consuela el ver el apoyo de tantos cristianos sinceros que desde sus propios ambientes también sufren las consecuencias de permanecer firmes en la verdad de siempre.
Estoy tranquilo y contento por haber sido fiel a la verdad. Aunque les confieso que parece que lo que más les molestó a las autoridades diocesanas no fue mis doctrinas (que parecieron pretexto) si no dos hechos menores: que yo anuncié mi Primera Misa según el Misal Tradicional, y el hecho que no aceptara que se tratara como santo al «Súbito» (allá hay imagenes de él en las iglesias y hasta en la catedral).
Como les digo, por ahora no tomaré medidas canónicas (sé que llevo las de perder), pero tampoco haré lo que me mandó el Obispo: que yo mismo escriba al Papa pidiendo mi dispensa por no ajustarme a la doctrina de la Iglesia. Si él ha tomado la medida es justo que él haga todo.
Gracias por todo el apoyo. Gracias Marcelo por inspirar con esta página a quienes luchamos por la verdad tradicional. Siempre seguiré como uno de los más fanáticos lectores de Panorama Católico Internacional.
Dios los bendiga y retribuya sus oraciones.
Luis Alberto Salvatierra.
Querido amigo,
Nuestras oraciones con Ud. y con el Sr. Obispo que le hizo este entuerto. Para que Ud. persevere y pare que él se retracte.
Un abrazo.
Marcelo González
Dios que le ha llamado sabrá mostrarle el camino
Querido Luis Alberto: ante todo, mi simpatía y oraciones para vos y tus intenciones.
El Buen Señor te llamó desde la eternidad para ser sacerdote de Jesucristo, de eso no me cabe duda. En estos momentos de confusión en tu vida, Quien te llamó no te dejará y te mostrará la luz de Su divino rostro para encaminar tus pasos hacia donde Su infinita sabiduría sabe que podrás ser un buen sacerdote según Su corazón. Si defender la doctrina y tradición liturgicas de Su Iglesia se atrae hoy la persecusión no te inquietes, antes el mundo le ha odiado a El.
Si Dios te llama a la Fraternidad o a otro lugar donde sepa que serás fiel o podrás servirle mejor será El quien te lo indique, no temás… toda la blogosfera tradi de america y el mundo reza por vos.
Alberto Axt
Guatemala
mis consideraciones
NO ME CONSIDERO CONSERVADOR… PERO estoy de acuerdo con el Obispo… tu problema se debe a una mala formación en el seminario (a nivel de estudios) y caes en hacerte la victima… deja de hacerte la victima y preocupate por ser cada día más un fiel discípulo del Señor…
amigo, LA REVELACIÓN ES PROGRESIVA… EL MAGISTERIO TAMBIÉN… ten en cuenta esto.